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La Plaza Mayor apuesta por la ecología

Un laberinto de 300 metros cuadrados integrado por miles de botellas de plástico intenta concienciar a los ciudadanos sobre el reciclaje

Montaje del colectivo Luzinterruptus con botellas en la Plaza Mayor. Ampliar foto
Montaje del colectivo Luzinterruptus con botellas en la Plaza Mayor.

Miles de botellas dentro de bolsas de plástico iluminadas con pequeñas luces de color azul llaman desde este jueves la atención de los visitantes de la Plaza Mayor. El laberinto de 300 metros cuadrados situado bajo la estatua ecuestre de Felipe III es una iniciativa del colectivo artístico anónimo Luzinterruptus, especializado en la intervención de espacios públicos mediante la luz. La estructura, que se incluye dentro de las actividades organizadas por el IV centenario de la plaza, puede ser recorrida libremente durante la noche hasta el próximo 18 de junio.

"¿Que representa?", "Es una alegoría del reciclaje", comentaba una pareja de turistas ingleses mientras miraban el laberinto de botellas desde fuera. El flujo de personas que recorrían el interior de la estructura alrededor de las 11.00 era incesante. Había curiosos que miraban de cerca las bolsas de plástico intentando distinguir el tipo de envases que había dentro, mientras algunas parejas o familias aprovechaban para sacarse selfies aprovechando el ambiente tenue que creaban las pequeñas luces azules integradas en el plástico. Todas las botellas utilizadas en el proyecto se consumieron en el entorno de la plaza y también se contó con la ayuda de plantas de reciclaje, según el Ayuntamiento de Madrid.

Muchas personas que acudieron a ver la estructura intentaban descubrir el mensaje que se quería transmitir, pero muchos, como Mabel, Vicente y su hija Mabel tenían claro que la iniciativa era importante para concienciar sobre el reciclaje. "Está muy bien que se haga esto con la basura de la plaza porque esta zona era una porquería. Creo que el objetivo del proyecto está conseguido porque ha llamado mucho nuestra atención", comentaba la madre.

Mientras varios extranjeros tocaban las bolsas de plástico y leían sin cesar las marcas de las botellas que había a lo largo del laberinto, algunos, como Nuria, que es artista, se formaban una opinión fundamentada sobre la estructura. "Es interesante porque sirve para educar a la gente sobre el cambio climático y la contaminación. Se le podía haber dado una vuelta porque creo que muchos visitantes no entienden la idea", explicaba la madrileña.

La artista, aseguró que un laberinto integrado por un número mayor de botellas y con una estructura más amplia hubiera impactado más a la gente. "Yo he entendido el objetivo de esto y a medida que iba andando por el interior de la estructura me iba preguntando sobre lo que es el reciclaje y reflexionando sobre la cantidad de residuos que producimos en el mundo diariamente", concluyó. La instalación se iluminará cada noche alrededor de las 10 creando un ambiente mágico al que se podrá acceder hasta el próximo domingo 18 de junio.