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Prisión provisional y sin fianza para el violador de La Paz

La policía cree que puede haber más víctimas que no hayan denunciado

Pedro Luis Gallego Fernández, conocido como "el violador del ascensor". EFE / Vídeo: ATLAS

El supuesto violador de La Paz, Pedro Luis Gallego, de 59 años, se quedó "tranquilo y sin hablar" cuando fue detenido el miércoles a la salida del domicilio de su novia en Segovia. Este "monstruo delincuencial", como le ha calificado el jefe superior de Policía de Madrid, el comisario Alfonso Fernández Díaz, ha pasado hoy a disposición judicial acusado de cuatro violaciones (dos consumadas y dos en grado de tentativa). El magistrado ha decretado el ingreso en prisión provisional y sin fianza para el arrestado, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-León.

Pedro Luis Gallego, conocido como el violador del ascensor por cometer 17 violaciones y dos homicidios en la década de los ochenta, está acusado de raptar y agredir sexualmente a cuatro jóvenes de unos 20 años en los alrededores del hospital La Paz. Comenzaron en diciembre y se prolongaron hasta finales de abril. Eso si, la policía cree que, como actuaba cada mes, puede haber alguna víctima en ese intervalo de tiempo que haya preferido no denunciar.

El jefe superior ha destacado que, desde que fue detenido, este "violador seriado" se ha mostrado "abstraído, introvertido y sin hablar y nada colaborador". "Como ha pasado tantos en prisión [fue condenado a 273 años, pero salió en 2013] se ha perfeccionado. La forma de actuar nos llevó a deducir que se trataba de una persona con experiencia y que sabía cómo trabajábamos", ha relatado el comisario principal.

El detenido ha pasado esta mañana a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Segovia, al ser detenido en esta ciudad. Presumiblemente, el magistrado se inhibirá, tras decretar su ingreso en prisión provisional, en favor del juzgado de la plaza de Castilla (Madrid), que conoce de las violaciones. En la rueda de prensa de esta mañana, los mandos policiales han declinado dar muchos detalles para evitar que cualquier filtración pueda permitir que Gallego quede en libertad. "Residía con su novia, pero no tenía ni oficio ni beneficio. Vivía de lo que le pasaba su madre", han relatado fuentes policiales. "La novia no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, de los delitos de los que ha sido acusado", añadió el comisario.

Una imagen blindada

La policía ha pedido que no se difunda en ningún momento la imagen actual del supuesto violador de La Paz, Pedro Luis Gallego, de 59 años, ante el riesgo de que se anulen las ruedas de reconocimiento que se desarrollarán en los próximos días en el juzgado de Madrid que conoce de las violaciones.

Los investigadores han recordado que esta prueba es fundamental para inculpar al detenido, sobre todo con vistas al juicio. Por ello, una filtración anularía esta prueba de cargo. Esto supone además que los agentes cuiden mucho que ningún particular ni los medios de comunicación puedan hacerse con su cara en los diferentes trasladados a prisión o a los juzgados.

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 5 de Segovia, en funciones de guardia, ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del Pedro Luis Gallego por dos delitos continuados de violación, tres delitos de robo con violencia e intimidación, dos delitos de detención ilegal y dos delitos de lesiones, todos ellos consumados. Además, se le investiga por dos delitos de detención ilegal en grado de tentativa con la finalidad de atentar contra la libertad sexual de las víctimas.

La forma de actuar de este violador era siempre la misma: Acudía a los alrededores del hospital La Paz y raptaba a sus víctimas a punta de pistola. Una vez que estaban dentro de su coche, las ponía un antifaz para que no pudieran ver a donde se dirigía. "Eligió la zona de La Paz porque es un área que conoce muy bien y porque le permitía una salida directa hacia Segovia", ha relatado el jefe superior.

Pistola sin recuperar

La policía ha efectuado varios registros en su dos domicilios (el suyo y el de la novia), además de su vehículo y no ha logrado recuperar el arma que utilizaba en sus ataques. "Ahora tenemos pruebas que hacer y muchos datos que contrastar, por lo que la investigación va a ser larga. Hay que atar muchos cabos para que no quede nada suelto", reconocen fuentes de la investigación, que no descartan que pueda aparecer la pistola. 

El hecho de que tardara cerca de una hora en llegar al lugar donde agredía sexualmente a las mujeres hizo pensar a los investigadores que se trataba de una persona fuera de Madrid, "lo que complicó dar con un perfil exacto", según la policía. 

La inspectora Esther Pulido, jefa del grupo que ha llevado la investigación, ha destacado la importancia de la colaboración de las víctimas, que han aportado detalles muy destacados para la detención del supuesto autor. A todas ellas se les ha aplicado el protocolo de víctimas de delitos sexuales, cuyas pruebas se practican precisamente en el hospital La Paz. Eso ha permitido, gracias a su rápida denuncia, recabar vestigios y ADN de su agresor.