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La tecnología contra la homogeneización del diseño industrial

La Maker Faire llega a Barcelona para despertar la creatividad y el poder del "házlo tú mismo"

Una maleta reconvertida en altavoz de Bounceybox.
Una maleta reconvertida en altavoz de Bounceybox.

No es nada insólito en el siglo XXI ir a cenar a casa de unos amigos y descubrir que en el comedor tienen las mismas sillas que tú tienes en el tuyo. Y no solo esto: la misma cafetera, el mismo ordenador portátil, la misma camiseta. Contando, podríamos estar un buen rato. El movimiento de los makers —hacedores en inglés llega a Barcelona este fin de semana para "buscar volver a tener ciudades productoras" de objetos, cuenta la responsable de la Maker Faire 2017, Mariona A. Ciller. Es la cuarta vez que se celebra en Barcelona pero la primera que el evento, que da la vuelta al mundo, "se hace grande" y forma parte del Sónar+D.  100 expositores, 70 ponentes internacionales y la previsión de 10.000 asistentes son las cifras de una feria cuyos mensajes principales son: "hazlo tú mismo" y "arregla lo que se estropea". Lo que lo hace posible: la tecnología. 

Ajetreada en la víspera de la inauguración de una encuentro abierto a todo tipo de públicos, Ciller se levanta de su mesa, en el pabellón italiano de Fira Barcelona, para atendernos. Explica que el mueble donde trabaja está hecho con unos manuales de descarga gratuita por Internet de Opendesk. Los artesanos del siglo XXI son variopintos: "ingenieros, hackers, manitas, o curiosos de cualquier edad o procedencia". Todos ellos se encontrarán en un evento donde no faltarán los talleres con drones, impresoras 3D o proyectos sorprendentes como Aquapioneers, un kit para crear un pequeño ecosistema formado por plantas y un acuario. Ambas piezas se alimentan mutuamente.

Aquapioneers.
Aquapioneers.

La Maker Faire pretende despertar la creatividad de los ciudadanos y, al mismo tiempo, ser un escaparate de creadores profesionales. El laboratorio SPECS de la Universidad Pompeu Fabra presentará Vinyl Bot, un pequeño robot en forma de vagón de tren de juguete que reconoce fichas de colores. Con cada tono cromático emite un sonido y sigue recorridos impresos sobre papel como si fueran las vías. Con otras fichas se puede programar que vaya cambiando de circuito y da la posibilidad de crear temas musicales. Un recorrido puede ser el tema A, otro el tema B, etc. 

Reciclar es otra de las premisas de los makers. En esa línea, en la selección de proyectos que se han podido conocer este viernes en un puesto de Sónar+D, Ángel Muñoz, de Bounceybox, recupera maletas antiguas y las convierte en altavoces con tecnología Bluetooth. La feria también incluirá una muestra de algunas investigaciones de ciencia y tecnología que los centros de excelencia catalanes están llevando a cabo. También habrá talleres para niños que seguirán la filosofía de aprender haciendo.

Los robots y sus habilidades sociales

"Cómo nos seducirán nuestros robots" ha sido el título de la charla de la diseñadora de objetos inteligentes Carla Diana, que este viernes ha servido de puente entre el Sonar+D y la Maker Faire. Diana se dedica a dotar a los robots de habilidades sociales. Se encarga de que gesticulen, sean agradables a la vista y educados. Durante su presentación ha detallado cómo ideó un robot de la limpieza: se disculpa si se encuentra con su amo por el camino y celebra cuando acaba de limpiar, todo mediante sonidos y emoticonos que aparecen en su superficie.

Un robot-metáfora con una planta para que parejas que viven a kilómetros de distancia alimenten su relación, un bicho que se queja cuando su propietario suelta un taco y un perchero que informa de la temperatura exterior. Diana da vida a los objetos e imagina un futuro en el que la interacción humana con los ordenadores sea cada vez más fluida. Sus ideas han sido el inicio de una explosión de creatividad que pretende durante el fin de semana contribuir a que los objetos de las ciudades sean un poco más heterogéneos, en un siglo en el que la producción en cadena y el usar y tirar son el pan de cada día.

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