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El independentismo exige a Colau que “se moje” con el referéndum

PDeCAT, ERC y la CUP quieren saber si habrá escuelas municipales a disposición del 1-O

Ada Colau y Carles Puigdemont
Ada Colau y Carles Puigdemont

Los partidos independentistas en el Ayuntamiento de Barcelona (PDeCAT, ERC y la CUP) están presionando a la alcaldesa, Ada Colau, para que el gobierno municipal apoye de manera explícita y facilite la celebración en la ciudad del referéndum de independencia que el Gobierno catalán ha anunciado para el 1 de octubre. Quieren saber si en Barcelonahabrá escuelas o locales de titularidad municipal en los que se pueda votar. Como en 2014, cuando en la consulta del 9-N el entonces alcalde Xavier Trias ofreció “máxima colaboración” al Gobierno catalán.

El independentismo reprocha a Colau su ambigüedad. Pero su equipo, por boca del alcalde interino, Gerardo Pisarello, se mantiene en el mismo argumento desde que la semana pasada el president Carles Puigdemont anunció la fecha y la pregunta: defensa de un referéndum que tenga garantías y sea efectivo. E insisten en que no conocen nada más que la fecha y la pregunta. Y que la Generalitat no les ha pedido nada, ni les ha enviado ningún requerimiento ni petición de reunión.

Colau tiene un doble frente a la hora de posicionarse. Por un lado, entre los 11 concejales de su formación, Barcelona en Comú, hay distintas sensibilidades respecto al independentismo y el referéndum. El segundo frente es que gobierna con el PSC, que rechaza el referéndum unilateral e, incluso, distribuyó este jueves una circular entre sus concejales para que no lo apoyen.

La presión por parte del PDeCAT llegó este jueves de la mano del portavoz del grupo municipal, Joaquim Forn, que exigió a la alcaldesa que se implique: “Llega un momento en el que la gente debe mojarse”, porque no es asunto solo de independencia, sino de democracia, afirmó. “Hay una pregunta clara, una fecha, hay el compromiso del Parlament... pedimos a la señora Colau que permita la votación, que se moje y se ponga al lado del Gobierno y facilite que se pueda hacer”, dijo. Y, aludiendo al pasado activista de Colau, criticó que antes se definiera como revolucionaria y antisistema y ahora exija tantas garantías para apoyar el referéndum. “No es la actitud de un antisistema”, reprochó y remachó: “Nos sorprende que, en un momento tan importante de Cataluña, la capital del país no asuma el rol y el papel que le correspondería”. La aspirante a alcaldable del PDeCAT y exdiputada y exconsejera de Unió, Joana Ortega, también preguntó en Twitter días atrás a Colau si podría votar en Barcelona.

Pero los más explícitos en la petición de apoyo al referéndum han sido los republicanos. En abril, el líder de ERC en el Ayuntamiento, Alfred Bosch, fue muy claro y le pidió: “Ada, pon las urnas”. La misma frase que empleó la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, al entonces presidente de la Generalitat Artur Mas antes de la consulta del 9-N, en la Diada de 2014. “Queremos que Barcelona esté al servicio de Cataluña y pedimos a Ada Colau que esté a la altura y que ponga las urnas”, afirmó Bosch.

La CUP instó a Colau a apoyar el referéndum el pasado viernes, cuando se anunció la fecha y la pregunta. La concejal Maria José Lecha instó a la alcaldesa a dejar “la ambigüedad en la que ha navegado en estos años” y pidió “que se defina a favor de lo que quieren los vecinos de Barcelona desde la petición reiterada de 2010, cuando se tumbó el Estatuto”.

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