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Un derivado del té verde funciona para tratar el trastorno alcohólico fetal

Un estudio del Clínic prueba que la administración de este compuesto mejora las funciones cognitivas y conductuales de los menores afectados

El doctor García Algar, ayer en la sede de la Maternitat de Barcelona
El doctor García Algar, ayer en la sede de la Maternitat de Barcelona

El hospital Clínic ha encontrado una alternativa terapéutica para tratar a los menores con trastornos de espectro alcohólico fetal (TEAF), un conjunto de dolencias vinculadas al consumo de alcohol de la madre durante el embarazo y que se manifiestan en forma de daños neurológicos en los menores. Un grupo de investigación del hospital barcelonés ha probado que, con un tratamiento derivado de un compuesto del té verde, los niños mejoran la función cognitiva y conductual.

De todo el paraguas de dolencias que aglutinan los TEAF, la más grave es el síndrome de alcoholismo fetal, una patología que presenta rasgos físicos muy característicos —microcefalia, bajo peso y estatura, surco nasofacial (entre la nariz y el labio superior) liso, labio superior muy fino— y daños neurológicos marcados.

Caen las adopciones

AGENCIAS

El número de adopciones, tanto nacionales como internacionales, sigue cayendo en picado en Cataluña, con un descenso de más del 50% desde 2012, según datos del Departamento de Trabajo, Bienestar Social y Familias, que prevé levantar este año la suspensión transitoria dictada en 2011 para valorar a nuevas familias solicitantes.

Los niños adoptados por familias catalanas mediante adopción internacional el año pasado fueron un total de 139, casi la mitad de los 251 que se adoptaron en 2013, año en el que empezó a descender la cifra.
Del mismo modo, las solicitudes para adoptar niños de Cataluña bajó hasta las 165 el año pasado. En cuanto a las peticiones para adopciones internacionales, la Generalitat registró 320 solicitudes el año pasado, la mitad de las 650 que hubo en 2012.

Actualmente hay 115 familias en lista de espera para adoptar a un niño de Cataluña —en 2012 eran 782—, algunas esperando desde 2009. También ha caído en picado el número de familias que esperan en Cataluña un niño en adopción internacional: de las 2.315 que había en 2012 se ha pasado a 804 en 2016.

El Departamento ha informado de que el perfil de niño que las familias piden en los procesos de adopción en Cataluña es, en un 88% de los casos, de un menor de hasta 6 años, sin problemáticas físicas o psíquicas. Un 12% se ofrecen para niños con necesidades educativas especiales.

Aunque las características físicas no tienen por qué ser visibles, el daño neurológico siempre está presente y puede ser de diversa consideración. Los menores afectados por TEAF pueden tener problemas en las relaciones sociales, pues no entienden los dobles sentidos, las bromas o el pensamiento abstracto (el dinero, el tiempo...). Cuando crecen, aumentan los problemas conductuales y la impulsividad, y algunos expertos sostienen que tienen más predisposición a padecer una adicción en la vida adulta. El tratamiento, hasta la fecha, pasaba por combinaciones de farmacoterapia y atención psicológica.

Sin embargo, los resultados preeliminares de un estudio del Grupo de Investigación Infancia y Entorno (GRIE) del Clínic han abierto una puerta a nuevas formas de tratamiento. El doctor Óscar García Algar, jefe del Servicio de Neonatología del hospital barcelonés y autor del estudio, ha comprobado que la administración del flavonoide epigalocatequina galato —un antioxidante derivado del té verde— mejora la función cognitiva y conductual de los niños con TEAF. Tras un año de tratamiento con este compuesto, que es un modulador de la plasticidad cerebral ya utilizado para otras dolencias neurológicas como el síndrome de Down y el alzhéimer, los médicos han demostrado “una mejora significativa” en varias funciones cerebrales.

“Se observa una mejora estadísticamente significativa en el dominio cognitivo verbal, como la habilidad de formación de conceptos verbales, la expresión de relaciones entre conceptos y la riqueza y precisión en la definición de las palabras”, explicó ayer García Algar, que presentó los primeros resultados durante las II Jornadas sobre TEAF en el recinto de la Maternitat de Barcelona.

Complemento nutricional

El compuesto se comercializa como un complemento nutricional. Se trata de un sobre que, cuando se disuelve en un vaso con agua, se convierte en una especie de batido de cacao. El estudio arrancó con 80 pacientes de entre siete y 11 años pero solo 40 cumplieron el ciclo de un año de tratamiento. “Ha habido bastantes abandonos por cuestiones de palatabilidad [la apetencia en función del sabor]”, reconoció el pediatra.

En cualquier caso, y a falta de que concluya el estudio de los resultados bioquímicos, al final del año de tratamiento, los expertos ya han observado efectos positivos no sólo en el área cognitiva verbal (razonamiento, comprensión y expresión verbal), sino también en la conducta exteriorizada (disminución de la agresividad) y en sus habilidades sociales.

La bolsa de pacientes con TEAF está íntimamente relacionada con las adopciones a países del Este de Europa. La mayoría de los afectados son niños acogidos en la década de los 2000 procedentes de estos países, donde el consumo de alcohol durante el embarazo es más prevalente que en España. Con todo, alertan desde Salud Pública, también hay casos de madres autóctonas.

El Instituto Catalán de la Adopción y Acogida (ICAA) y la Agencia de Salud Pública de Cataluña (ASPCAT) ultiman un estudio para cuantificar la dimensión de estos trastornos. Desde 1998, fueron adoptados más de 5.000 niños procedentes de países europeos, la inmensa mayoría de Rusia y Ucrania. Pero la Generalitat desconoce cuántos de estos menores padecen TEAF. La complejidad del diagnóstico, que a veces se confunde con algún trastorno autista o de déficit de atención o hiperactividad, dificulta disponer de cifras claras. 

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