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La metamorfosis de los partidos catalanes

El soberanismo ha cambiado de arriba abajo el arco parlamentario

Sesión de control del Parlamento de Catalunya.
Sesión de control del Parlamento de Catalunya.

Partit Demòcrata Català (PDeCAT): la conversión al secesionismo y la desaparición de Unió

El soberanismo ha cambiado de arriba abajo el arco parlamentario catalán, empezando por Convergència i Unió, la histórica coalición que gobernó Cataluña 28 años desde la recuperación de la democracia. Ni existe ya la coalición ni ninguno de sus socios: Unió se ha disuelto y Convergència se ha convertido en el Partit Demòcrata Europeo Català (PDeCAT), intentando reconstruirse bajo las cenizas del pujolismo y el lastre de su corrupción.

La antigua Convergència ha abandonado el nacionalismo para abrazar el independentismo en tiempo récord. La mitad de los afiliados de Unió militan en otra formación: Demòcrates de Cataluña.

Esquerra Republicana (ERC): el imparable ascenso a la cumbre de Oriol Junqueras

Condenada durante años a vivir bajo la sombra de Convergència, ERC, el partido referente de los independentistas, sabe que está a un paso de convertirse en primera fuerza catalana. Todos los sondeos pronostican que ahora vencería en las elecciones de forma holgada. Su principal tarjeta de presentación es que siempre apostó por la independencia y que no tiene manchas de corrupción, a diferencia del PDeCAT.

Ese ascenso ha llegado acompañado de una moderación en las formas que le ha dado centralidad política, hasta el punto de que sectores del Gobierno de Mariano Rajoy priorizan tratar con Oriol Junqueras antes que con Puigdemont.

Partit dels Socialistes (PSC): del ‘derecho a decidir’ a la renuncia a la consulta

El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), partido hermano del PSOE, propugna hoy una reforma federal de la Constitución que contemple la plurinacionalidad del Estado y que sea votada por todos los españoles. Pero hasta llegar a ese punto los socialistas de Cataluña han recorrido un tortuoso camino: primero defendieron el derecho a decidir de los catalanes y después renunciaron a la consulta, que desapareció del programa electoral en 2015.

Esa postura les costó una escisión del sector catalanista, que se ha dispersado en partidos como MES, o militantes que han optado por mantenerse como independientes.

Ciudadanos: líder de la oposición frente al Gobierno más soberanista

Ciudadanos nació como respuesta a la hegemonía del nacionalismo catalán y denunciando el modelo lingüístico de la Generalitat. En sus primeras elecciones, en 2006, logró un apoyo minoritario, pero creció hasta convertirse en la principal fuerza de la oposición en las elecciones de 2015. La formación se hizo fuerte en el área metropolitana de Barcelona —apenas tiene apoyos en el interior de Cataluña—, donde se vio favorecida por el carácter plebiscitario de aquella convocatoria.

Convenció al electorado antiindependentista y arrebató votos al PSC y el PP, algo que no le funcionó tan bien en las generales cuando dio el salto nacional.

Partido Popular: el triunfo del ala dura tras rechazar Génova la moderación

El Partido Popular ha sido incapaz de dar con la fórmula adecuada para triunfar en Cataluña, si bien en determinadas épocas fue un aliado parlamentario de CiU. José María Aznar trató de ofrecer una imagen más amable del partido con el fichaje de Josep Piqué pero el exministro abandonó el cargo hastiado de la posición del ala dura del partido.

Después, Alicia Sánchez-Camacho intentó impulsar una propuesta de modelo de financiación singular para Cataluña, que fue desechada por Génova. Camacho, relevada por Xavier García Albiol, que representa ahora la línea dura, fue la primera en vaticinar el “choque de trenes”.

Candidatura d'Unitat Popular (CUP): una fuerza antisistema que pasó a condicionarlo todo

En apenas cinco años, la CUP ha pasado de ser un partido con presencia únicamente en Ayuntamientos a contar con 10 diputados en el Parlament y forzar el retiro de Artur Mas o condicionar la acción del Gobierno catalán sobre el proceso independentista.

Ajenos a las amenazas de las encuestas, la izquierda anticapitalista ha mantenido invariable su discurso sobre el proceso independentista. Formada por una amalgama de grupúsculos de la izquierda anticapitalista e independentista, ha sufrido tensiones internas cuando tenía que decidirse entre defender unos Presupuestos acordes a sus ideales o asegurar el referéndum.

Catalunya Sí que es Pot: referéndum sí, pero acordado

Tras las elecciones autonómicas de 2015, que la Generalitat planteó como "plebiscitarias" entre el sí o el no a la independencia, irrumpió en el Parlament una nueva fuerza, Catalunya Sí que es Pot, que incluía a Podemos, ICV, Esquerra Unida y Equo. Una agrupación de partidos que defienden la reclamación de un referéndum en Cataluña pero en cuyo seno hay tanto independentistas como federalistas que rechazan la secesión. Siempre han apoyado la consulta pero reclaman que sea negociada y legal.

Ese espacio político lo lidera ahora, aunque desde fuera del Parlament, Catalunya en Comú, el partido impulsado por Ada Colau, que recoge similares planteamientos. En él están todas las fuerzas de Catalunya Sí que es Pot, menos Podemos. Su papel ante el referéndum unilateral anunciado por Carles Puigdemont será clave en los próximos meses.

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