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Las pymes catalanas copan dos tercios de los contratos indefinidos

Un informe de la patronal Fepime indica que las pequeñas empresas dan mayor estabilidad laboral que las grandes

Oficina de una empresa de trabajo temporal en Barcelona.
Oficina de una empresa de trabajo temporal en Barcelona.

La crisis ha dejado un mapa laboral en el que reina el contrato temporal, tanto en el sector público como en el privado. No obstante, hay sectores de la economía que están empezando a generar empleo estable y, paradójicamente, son los que han sufrido más durante la recesión. Según el primer Informe de la Situación Económica y Laboral de la PYME catalana, elaborado por la patronal Fepime, el 69,2% de los contratos indefinidos de 2016 los extendieron empresas micro (de 1 a 10 trabajadores) o pequeñas (de 11 a 50 empleados).

"Estamos dando un paso adelante, y estas cifras muestran que las pymes, el motor económico de Cataluña, pueden generar ocupación y de calidad", ha destacado este martes en la presentación del estudio Maria Helena de Felipe, presidenta de la patronal. El tejido empresarial catalán está formado sobre todo por pequeñas empresas: sin contar las sociedades sin asalariados, el 87% de las compañías tienen como máximo 50 trabajadores. La destrucción de sociedades durante los años de crisis se cebó con estas empresas, y César Sánchez, secretario general de la organización, considera que faltan todavía tres años para volver a los niveles anteriores a la crisis.

En 2016 se firmaron un total de 2.986.558 contratos de trabajo, de los cuales un 87,4% fueron temporales y solo un 12,6% fueron indefinidos. Las pymes formalizaron el 69% de los contratos fijos firmados en Cataluña, lo que supone un aumento de casi el 30% respecto a 2015. El motivo, cree De Felipe, es que las pymes "no pueden permitirse estar en un proceso de selección continuo, por eso hacen más contratos indefinidos".

Este tipo de compañías, además, presentan costes laborales más reducidos que las grandes sociedades. Las pequeñas empresas en Catalunya tienen un coste anual por cada trabajador de 27.087 euros; las medianas, de 35.770, y las grandes empresas pagan por cada empleado al año un total de 38.268 euros. Sin embargo, las pymes catalanas tienen más costes laborales, un 7,52% más, que las pymes del resto del Estado, una realidad que la presidenta de la patronal atribuye a los salarios más altos que hay en Cataluña. El coste laboral por trabajador y año en España fue de 30.643,91 euros.

Más autónomos

Los trabajadores autónomos representan el único sector que ha recuperado los niveles anteriores a la crisis y su crecimiento es mayor que el del resto de las compañías. Los autónomos, con o sin empleados asalariados, representan ya el 17,2% del total de la ocupación. Contando solo las empresas sin asalariados, en 2016 se registraron 341.290 sociedades.

El perfil del trabajador autónomo se caracteriza por un hombre (un 65% de los casos) sin empleados a cargo (80%) y de nacionalidad española (77%). Más de la mitad de los autónomos llevan en el negocio cinco años o más y tienen entre 40 y 54 años. También destaca el grupo de 25 a 39 años, que representa un 27% del total.

Brecha digital

El informe, que tendrá una periodicidad trimestral, trata de dar voz a las preocupaciones de las 40 organizaciones sectoriales a las que representa la patronal. Siguiendo el informe europeo sobre pymes que elabora el Banco Central Europeo, la principal preocupación ha dejado de ser la financiación para centrarse en la búsqueda de clientes. La segunda inquietud ya es encontrar el personal adecuado para el trabajo.

El estudio de Fepime pone el foco también en la brecha digital y las necesidades tecnológicas de las empresas. Aunque prácticamente todas las empresas disponen de ordenador y conexión a Internet, la principal diferencia entre grandes y pequeñas empresas tiene que ver con la calidad de la conexión. El 76,7% de las grandes compañías acceden a la red a través de la fibra óptica, mientras que solo el 25,5% de las pymes tiene este tipo de conexión. "Hay puntos negros en zonas como Igualada, Ripoll o el Garraf, donde un problema con los operadores puede dejar sin Internet a las empresas, y esto les resta competitividad", ha señalado De Felipe.