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El expresidente de Emarsa se escuda en los muertos en el juicio por el saqueo de la depuradora de Valencia

Crespo responsabiliza al Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat y el PP del nombramiento del gerente que ha confesado el desfalco

Enrique Crespo, expresidente de Emarsa, llega al juicio.
Enrique Crespo, expresidente de Emarsa, llega al juicio.

Enrique Crespo, exdirigente del PP de Valencia y último presidente de la Empresa Metropolitana de Aguas Residuales (Emarsa), que se enfrenta a una petición de 14 años de prisión, ha atribuido este miércoles a varias personas fallecidas la responsabilidad del nombramiento clave con el que empezó el saqueo de la planta depuradora, liquidada en 2010 tras sufrir un gran desfalco.

Crespo ha afirmado ante el tribunal que lo juzga que el hombre al que nombró gerente, Esteban Cuesta, un enfermero sin conocimientos de gestión económica ni de depuración de aguas que ha confesado el fraude, le fue propuesto por varias vías, y que él no tuvo más remedio que aceptar. Los apoyos de Cuesta, según Crespo, procedieron del Ayuntamiento de Valencia, al frente del cual estaba Rita Barberá, fallecida; del entonces delegado de la Generalitat en la provincia, Fernando Coquillat, fallecido, y del entonces consejero de Medio Ambiente, José Ramón García Antón, fallecido.

Crespo ha dicho que Cuesta también tenía el respaldo “del partido”, en referencia al PP, sin ofrecer más detalles.

A la vista de tales apoyos, Crespo ha mantenido que no examinó cuál era la formación del candidato a dirigir Emarsa, la segunda planta depuradora de España, que tenía un centenar de empleados, y llevó su nombre al consejo de administración de la sociedad pública.

“El señor Cuesta no tenía nada que ver en 2004 con el señor Cuesta que ven ahora”, ha seguido Crespo. “Entonces era un muy echado para adelante, con don de gentes y ganas de asumir muchos retos”.

Con el Cuesta “que ven ahora”, Crespo se ha referido al hombre de aspecto tímido que la semana pasada pidió perdón tras reconocer durante varias horas en la Audiencia de Valencia su protagonismo en el desfalco por importe de 23 millones de euros que llevó a la quiebra a Emarsa. Cuesta confesó contratos falsos, enchufes, viajes con “amigas” rumanas al extranjero pagados por la empresa pública, y el cobró puntual de comisiones, entregadas por los proveedores de la entidad. Unas mordidas que, según Cuesta, se repartieron durante años él mismo y otras tres personas, entre ellas Crespo, al que describió como cerebro del saqueo.

Además del exgerente, la participación de Crespo en el cobro de comisiones ha sido señalada por el antiguo director financiero de Emarsa Enrique Arnal, por el principal proveedor de la planta Sebastián García Martínez y por el ex alto cargo de la Generalitat Ignacio Bernácer. El empresario Jorge Ignacio Roca, ha reconocido que cada mes pagaba de 200.000 a 300.000 euros en comisiones. Y otra decena de acusados han reconocido el fraude que acabó con la empresa pública.

Crespo, por el contrario, ha negado haber conocido las irregularidades que se producían en la planta, y ha rechazado haber cobrado comisiones.

En el periodo investigado, de 2004 a 2010, Crespo era, además de presidente de Emarsa, alcalde de Manises, presidente de la asamblea metropolitana propietaria de la depuradora de Valencia y vicepresidente de la Diputación de Valencia, al frente de la cual estaba Alfonso Rus.

Crespo fue juzgado el año pasado por alzamiento de bienes. La fiscalía le acusaba de haber ocultado un premio de 12 millones de euros de la Lotería de Navidad, entregándoles los décimos a su hermano y sus padres, para evitar que le fueran embargados por el juez instructor del caso Emarsa, Vicente Ríos. Crespo fue absuelto en aquel proceso por falta de pruebas, y este miércoles ha demostrado que va a apurar sus posibilidades para volver a serlo.

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