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Aline Clavellina | Directora de Nuevos Negocios de Bimbo

El cóctel de la innovación

Aline Clavellina, experta en innovación empresarial, opina que "los 'milenials' son excelentes emprendedores"

Aline Clavellina, directora de Nuevos Negocios de Bimbo, este martes en Bilbao.
Aline Clavellina, directora de Nuevos Negocios de Bimbo, este martes en Bilbao.

La sexta edición del Global Innovation Day reúne en el Palacio Euskalduna de Bilbao a más de 2000 personas. Cada una de ellas, un granito de arena para el futuro. La innovación desde todos los escalones de la empresa, grande o pequeña, las universidades, organizaciones o instituciones públicas. En plural y en singular, pero siempre vista como un continuum. Como ocurre con las preguntas, que siempre dan lugar a otras. Por ejemplo: ¿Cómo resolver la escisión generacional para acelerar la innovación en las empresas? Con un cuarto de siglo de trabajo en torno a la innovación a sus espaldas, una de las ponentes se llama Aline Clavellina (México, 1971) y es directora de Nuevos Negocios de la multinacional Grupo Bimbo.

Pregunta: A día de hoy hay tres generaciones muy distintas dentro de la empresa: baby boomers, generación X y generación Y o milenials.

Respuesta: Yo soy generación X y nuestra organización es muy horizontal, tenemos a muchos milenials con gran talento, pero también muchos baby boomers, gente que lleva más de 30 años en la empresa. Lo que a mí me toca es acercar esos dos extremos y generar sinergias.

P: Vamos a intentar definir a cada una de ellas. ¿Cómo son los baby boomers?

R: Es una generación que, al haber crecido en la posguerra, tiene un sentido del deber impresionante. Lo que busca es estabilidad, orden y estructura a la hora de trabajar y gestionar, y eso se lo da estar en una compañía. Su palabra clave es productividad.

P: ¿Y la generación X, los nacidos después de 1965?

R: Lo más importante aquí es el mérito. Han aprendido de y respetan a los baby boomers, pero quieren llegar antes y más rápido a sus objetivos. No quieren ser valorados por los años de experiencia sino por el mérito, por lo que aportan a la empresa. De ahí que sea una generación muy ambiciosa e individualista.

P: ¿Y los últimos en llegar, por ahora, al mercado de trabajo, los milenials?

R: Con ellos se completa la secuencia tesis-antítesis-síntesis. Los milenials huyen de ese individualismo, buscan un sentido más colectivo, una responsabilidad que no se quede en alcanzar un objetivo, sino también en el camino. Disfrutar del camino, esa es la aportación más valiosa de los milenials.

P: Entre todos ellos, usted defiende que puede crearse el cóctel perfecto.

R: El tener rasgos tan distintos es muy enriquecedor cuando se logra tender puentes. Los milenials son excelentes emprendedores, tienen una iniciativa que al resto de generaciones le cuesta. Si ese deseo de explorar sin miedo a equivocarse lo complementas con la experiencia que aporta un baby boomer -que es muy bueno como guía- y con las habilidades de comunicación para traducir qué cambios son necesarios de un generación X tienes el equipo perfecto. El problema es que muchas veces no asignamos los roles teniendo en cuenta todo esto.

P: Una de las herramientas más transversales en los últimos años son las redes sociales. ¿Está de acuerdo con la tesis de que los baby boomers son de Facebook; los generación X, de Twitter y los milenials, de Instagram?

R: No sé si de forma tan restringida, pero es verdad que nos han enseñado diferentes formas de comunicarnos. Para los baby boomers la obsesión es que todo quede formalizado, escrito, y se haga cara a cara. Los generación X vivimos el nacimiento de los teléfonos móviles, así que nos acostumbramos a cerrar los acuerdos mediante llamadas. Y los milenials envían correos electrónicos; para ellos, un hilo de correos es una conversación. Incluso iría más allá, la generación Z, que aún no está en el mercado de trabajo, se comunica a través de imágenes, con eso transmite y se identifica.

P: Uno de sus primeros desafíos en el Grupo Bimbo fue reorientar la marca Barcel hacia un consumidor más joven, adolescente incluso.

R: Es una marca de aperitivos salados y en Latinoamérica siempre ha habido un competidor que ha sido más fuerte que nosotros. Ese otro producto estaba destinado a familias y niños, su público natural. Nosotros pensamos que nadie les estaba hablando a los jóvenes, que también se pasan el día entre el colegio, la universidad, más adelante el trabajo... y ‘snackean’ mucho. Van a conciertos, bailan, conviven en las redes sociales, así que redirigimos el producto hacia ellos cambiando la estrategia de marketing.

P: En ese caso el elemento que emplearon fue la música electrónica, a la vista de que era uno de los géneros musicales con mayor crecimiento entre el público joven. Si hubiese querido captar al consumidor mayor, de la tercera edad, ¿qué habría usado?

R: Son personas a las que les interesa cómo colaborar con la sociedad. Tienen mucho interés en aprender, adaptarse a la era digital, pero no saben cómo hacerlo. Una de las formas de acercarse a ellos sería ayudarles a transmitir sus ideas en el mundo de hoy. En segundo lugar, centrarse en valores de fomento de un estilo de vida saludable. Y por último la recreación, pues la mayoría tiene más tiempo libre, así que buscaría cómo enriquecer ese tiempo mediante la cultura.

P: ¿Es la innovación algo que se pueda definir?

R: Diría, lo primero, que no hablamos de un nuevo producto ni servicio, tampoco es sinónimo de creatividad. Todo aquello que encuentra una nueva forma de agregar valor es innovador. Pueden ser modelos de negocio, cómo optimizar un proceso, un producto o la experiencia como consumidor.