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ARTE

Una terapia artística

La fundación Banco Santander acerca obras artísticas a personas con discapacidad funcional cognitiva

Una de las visitas a la sala de arte de la Fundanción Banco Santander dentro del programa 'Arte accesible: más que una visita'.
Una de las visitas a la sala de arte de la Fundanción Banco Santander dentro del programa 'Arte accesible: más que una visita'.

La sala de arte de la Fundación Banco Santander convierte elementos cotidianos como globos o piedras en obras artísticas. Eso lo saben bien un grupo de personas con discapacidad funcional cognitiva que participan en el proyecto Arte Accesible: más que una visita, en colaboración con la fundación Pedagogías invisibles. “Gracias a la iniciativa, que lleva cuatro años en funcionamiento, más de 300 usuarios han disfrutado de la experiencia”, asegura Álvaro Ganado, responsable de educación, innovación y acción social de la fundación. Según los responsables del proyecto, el objetivo principal es ayudarles en su desarrollo convertir a los participantes (de entre 10 y 35 años) en mediadores de arte. La exposición sobre la que se trabaja es Punto de partida. Colección Isabel y Agustín Coppel.

“¿Qué pesa más la piedra o los globos?”; “¿Cuál sería tu postura corporal para mantener el equilibrio?”. Estas son algunas cuestiones que las monitoras de Pedagogías invisibles plantean al grupo de jóvenes de entre 14 y 20 años que visitan la exposición de arte contemporáneo de la Fundación Santander. Muchos se quedan pensativos en busca de respuesta, mientras que otros optan por coger los globos en una mano y las piedras en otra para comparar.

Las piedras, los globos y las cuerdas son los protagonistas de la jornada, tanto que el grupo intenta superar el reto de recorrer el museo en busca de una obra de arte que contenga los tres elementos. Una vez conseguido, las monitoras hablan sobre el equilibrio, y para ello optan por desarrollar un ejercicio. Los jóvenes se dividen en grupos. Uno de los miembros se ata los globos en la cabeza mientras es sujetado por sus compañeros. “¿Tienes la sensación de que el globo te tira hacia arriba?”, pregunta la monitora Marta García. Los chicos, después de varios intentos, descubren lo que las monitoras les quieren enseñar. Para inmortalizar la estampa, algunos cogen un marco e intentan cuadrar a sus compañeros dentro como si fueran una obra de arte.

“Bautizo la figura que forman mis compañeros como Helicóptero humano”, dice Juan Carlos, uno de los participantes. Tras este experimento, todo el grupo se sienta para acordar las conclusiones que sacan de la jornada. “Vamos a ir escribiendo en cada uno de los globos las sensaciones que habéis sentido durante la mañana jugando con el arte”, anima García al grupo. “Algunas obras curiosas que hay aquí me llaman la atención. Lo extraño me gusta, me apetece”, comenta uno de los jóvenes. Otros pensamientos que quedaron plasmados en los globos fueron: cine, piedras, nuevo, buscar o equilibrio.

Una terapia artística

“Las personas con discapacidad tienen un don para la mediación y la producción cultural que no siempre se aprovecha. En las sesiones trabajamos el mirar y descubrir; el reflexionar y producir”, cuenta Ana Celia Martínez, monitora de Pedagogías invisibles. “Como educadora de arte, intento intervenir lo menos posible en las sesiones para que las personas que participan en el proyecto sean las protagonistas”, dice. Su compañera García quiere invitar a los asistentes a cuestionarse las cosas. “En el momento en que eso pasa, empieza un proceso de creación propio y personal”.

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