Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La policía busca al asesino de El Niño Sáez entre traficantes de drogas

Los agentes de Homicidios le vinculan con los últimos robos de estupefaciente entre bandas

El cuerpo del Niño Sáez yace cubierto con una sábana en medio de la calle.

Conforme pasan las horas, toma más fuerza que la hipótesis de que la muerte de Francisco Javier Martín Sáez, el conocido alunicero El Niño Sáez, de 36 años, está relacionada con el tráfico de drogas, según fuentes policiales. Este delincuente había cambiado los robos con fuerza por el vuelco (robo de estupefacientes entre bandas criminales) de estupefacientes. De hecho, la forma del asesinato, con varios disparos a corta distancia en medio de la calle y a plena luz del día, hace pensar a los investigadores que alguna banda rival está detrás del crimen.

Martín Sáez inició su carrera delictiva haciendo butrones y cometiendo alunizajes (empotrar un vehículo contra un escaparate) en especial en la década anterior. Su especialidad siempre habían sido las cajas fuertes, en las que a través de lanza térmica o llevárselas a un lugar seguro, se apropiaba de su contenido. Poco a poco, fue ganando fama en los ambientes criminales de la capital, al cometer robos frecuentes y con altos botines. De hecho, se había convertido en uno de los criminales más buscados por delitos contra el patrimonio (robos).

El Niño Sáez, durante uno de sus robos.
El Niño Sáez, durante uno de sus robos.

Esos asaltos le permitieron amasar una considerable fortuna, que la policía llegó a cifrar en unos 50 millones de euros, tanto en España como en el extranjero. Fuentes de Policía Judicial explican que el patrimonio, en el caso de conocidos delincuentes, no está nunca a su nombre. Para comprarlos utilizan a sus familiares cercanos (padres, tíos, novias,…) o personas interpuestas a modo de testaferros. De esta forma, su riqueza de origen ilegal queda incólume en caso de ser detenido. Las últimas informaciones del Niño Sáez le atribuían pisos en Marruecos y numerosas inversiones bursátiles. “Lo suyo es hacer una investigación patrimonial a fondo y ver de dónde vienen todas las propiedades de las personas más cercanas. Luego se pide el embargo preventivo al juez hasta que salga el juicio y se le quiten todos los bienes que indirectamente controla”, explican fuentes policiales. Por eso, es fácil que se hubiera quedado sin su fortuna.

En los últimos años, la carrera delictiva del Niño Sáez había cambiado, según varias fuentes consultadas por este periódico. Los robos habían dejado de ser su prioridad. De hecho, en la actualidad no tenía ninguna causa abierta por estos delitos en la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Las fuentes consultadas mantienen que había visto que, pese a ser un profesional de los asaltos, la droga le resultaba mucho más rentable a nivel económico. Su especialidad era hacerse con la droga de otras organizaciones sin pagarlas. Es decir, se había centrado en los vuelcos. A la hora de hacer un pase, se apoderaba del estupefaciente y no lo pagaba. “Se había metido en muchos charcos en los últimos años y por algún lado tenía que reventar la situación”, describen gráficamente fuentes policiales.

Detenciones en Cádiz

La reciente detención de una banda formada por cuatro personas acusadas de haber robado 290 kilos de droga en el depósito oficial de la Subdelegación del Gobierno en Cádiz en octubre de 2012 puede estar detrás del asesinato del Niño Sáez, según fuentes consultadas por EL PAÍS. Estas mantienen que el conocido alunicero estaba también dentro del grupo investigado, pero que, sospechosamente, no fue arrestado. El librarse de esta detención podría haber hecho sospechar a sus rivales de que les habría vendido.

Durante la mañana del domingo, tras conocerse su asesinato, también se especuló con que el crimen estuviera relacionado con otra operación realizada por la Guardia Civil de Madrid, en la que se detuvo a una banda de butroneros. La llamada Operación Cerbero Sabinas acabo con el arresto de otro conocido alunicero, Óscar Bote Vargas, de 31 años. Esa especulación se basaba en que la víctima habría vendido a sus competidores para mantenerse él en el mercado. Eso sí, conforme pasaban las horas y avanzaban las pesquisas, se fue desechando la idea mientras ganaba fuerza la hipótesis del tráfico de droga.

La policía inspecciona el coche del Niño Sáez. ampliar foto
La policía inspecciona el coche del Niño Sáez.

La forma de matar al Niño Sáez también ha llamado la atención a la policía. El asesino disparó varias veces y le impactaron tres balas: una en la parte izquierda del cuello y dos en la axila siniestra. Los sicarios profesionales suelen hacer un único disparo a la cabeza, por la espalda, para no ser vistos. Además de asegurarte la muerte, evitan cualquier reacción de su víctima. Pero en este caso, el que un proyectil le entrara por debajo del sobaco hace suponer que la víctima vio a su agresor e intentó arrebatarle el arma. O defenderse al menos.

Fuentes policiales aseguran que Martín Sáez solía tomar medidas de seguridad. Su asesinato se produjo a las 11.30 del domingo cuando acababa de aparcar el Smart gris recién estrenado en la calle de Laín Calvo (Latina), cerca del domicilio de su madre. Allí residía de manera habitual y allí es donde la policía lo había detenido en más de una ocasión. En su hoja de antecedentes, le constan unas 40 detenciones entre la Policía Nacional y la Guardia Civil. Estaba a poca distancia de su casa, cuando le descerrajaron los disparos. Supuestamente, regresaba a casa tras haber salido durante toda la noche.

Silencio en el barrio

La familia de Francisco Javier Martín Sáez ha acudido a primera hora de esta mañana al Instituto Anatómico Forense a reclamar el cuerpo, que será velado en el tanatorio de Servisa de la avenida de los Poblados. El Niño Sáez será enterrado mañana en el cementerio sacramental de San Justo, cerca de donde vivía.

Durante todo el día, los vecinos de las calles han mantenido el silencio y no han querido hablar de lo ocurrido ayer. Temen represalias y que se les pueda considerar unos chivatos. Algunos recuerdan como El Niño Sáez fue dando tumbos desde su coche hasta el lugar en el que cayó desfallecido frente al número 24 de la calle de Laín Calvo. Fuentes del Samur confirmaron que los balazos posiblemente le causaron una hemorragia interna muy grave tras romperle algún vaso sanguíneo importante.

“Siempre le gustaba presumir de lo que se gastaba en sus viajes. Una vez que le detuvimos estuvo vacilando con sus colegas que se habían ido a Cancún a todo trapo y que se habían gastado muchísimo dinero. Antes de que le leyéramos sus derechos, ya nos estaban pidiendo todos el habeas corpus [ser puestos ante el juez por supuesta detención ilegal]”, recuerdan fuentes policiales. De estatura media, en los últimos años se había aficionado al gimnasio al igual que todos sus amigos que acudieron el domingo al lugar del crimen.