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Formigues: un festival que gana altura desde su fórmula ‘mini’

Benicàssim acoge la única cita musical 100% familiar de la Comunidad Valenciana

Festival Formigues de Benicàssim.
Festival Formigues de Benicàssim.

Han pasado cinco años, pero Ana Rico, la “mente pensante” y directora del Formigues Festival de Benicàssim, que se celebra este 13 y 14 de mayo, recuerda perfectamente cómo comunicó al que se convertiría en su equipo la idea de crear un festival familiar que conectara por igual a niños y padres. “Me dijeron: es la caña, y empezamos a moverlo”. La fructífera propuesta se plasma en la previsión de 7.000 asistentes para esta edición (2.000 más que en 2016), los nueve conciertos o el medio centenar de actividades que saltarán al recinto VillaCamp, y fue gestándose “por un cúmulo de circunstancias”, apunta Rico. La primera con nombre propio, Joel, su hijo. La segunda, su experiencia en producción musical. Y la tercera, “que vivo en Benicàssim, cuna de festivales” en la que, sin embargo, se echaba en falta uno exclusivamente para público familiar. “Salvo alguna excepción, tampoco había nada parecido a nivel nacional. Sí festivales con zona infantil en su propuesta global, pero no un festival para niños” que, como dicta el lema del Formigues, “los padres no se quieren perder”. Así nació el formato Formigues.

Comunicada la idea, llegó el nombre, en honor a las famosas hormigas de Capi, artista local y todo un símbolo cultural en Benicàssim. Las hormigas, además, son pequeñas, como el público hacia el que mira el festival, explica su directora.

Los 4.000 asistentes que llenaron el hormiguero en la primera edición, en octubre de 2013, evidenciaron las posibilidades de expansión del proyecto, pero sin dejar de lado esa fórmula mini, de pensar “en pequeño”, que lo convertía en diferente del resto. Mini porque se pone a la altura de los niños: escenario “bajito”, repertorios reducidos (de 30 o 40 minutos), sonido bajo en decibelios, recinto seguro y hasta zona de formigues perdidas. Diferente porque huye de ese “encasillamiento musical” al que parece estar abocada la infancia y que distancia del show a los adultos acompañantes. “En el Formigues los niños abren sus mentes a otros estilos; aquí se escucha pop, rock, indie, punk…”, añade Rico. “Por el festival están pasando caravanas de músicos de toda la vida que tras ser padres y madres han adaptado su trayectoria musical a esa experiencia, creando esa fórmula tan chula que conecta a pequeños y mayores”.

Así lo confirma el cartel de esta edición, con nombres como Billy Boom Band, el proyecto de Marcos Casal y Raúl Delgado, cantante y batería de La sonrisa de Julia, y la editora Julia Fernández, que apuesta por el lenguaje del pop y el rock para acercarlo a niños y mayores. También Siamiss Dj’s, referentes de la escena indie barcelonesa como residentes durante una década del Pop Bar de la sala Razzmatazz. Estas dos artistas enriquecen ahora su trayectoria musical con el “brote de creatividad” que, dicen, ha hilado su maternidad, y ofrecerán en el Formigues minisesiones para bailar en familia, con Beatles, Blur o Fatboy Slim sonando en la pista. Guille Milkyway, artista efervescente ligado a La Casa Azul y transgresor musical capaz de llevar a todos los oídos el bubblegum o el europop también pisará el Formigues, antes de repetir destino benicense en julio, en el FIB 2017.

Ellos protagonizarán tres de los nueve conciertos de esta edición, que completan los castellonenses The Alligators, que rendirán homenaje en el festival al álbum al que da nombre Ziggy Stardust, el alter ego más marciano de David Bowie; la banda barcelonesa The Pinker Tones; la veterana compañía manchega La Chica Charcos, que saldrá a escena junto a The Katiuskas Band; y Yo Soy Ratón, un proyecto que bebe de la experiencia de Manu Rubio como educador, psicomotricista, músico y padre. Sobre el escenario Formigues pasarán además las formaciones ganadoras del I Concurso de Bandas y Solistas del festival: Las Eléctricas, integrada por siete adolescentes de Gijón, y Sedajazz Kids Band, a la que dan vida 13 músicos de entre 5 y 16 años de la localidad valenciana de Sedaví.

En lo extramusical, el certamen oferta desde este sábado medio centenar de actividades que recogen su compromiso medioambiental y refuerzan su perfil de festival inclusivo. Además de la adaptación de juegos y talleres a personas con diversidad funcional, la cita musical da voz a varias entidades que trabajan con estos colectivos para que acerquen sus realidades al público, como la Asociación de Personas Sordas de Castellón (Apesocas), que protagonizará una sesión de cuentacuentos ‘signado’ y realizará varios talleres en lengua de signos.

El festival suma 10 espacios, dos más que 2016 gracias a la incorporación de la Carpa Circo y la Zona Teenage. Hasta una veintena de charlas -sobre los beneficios del juego en la infancia, los nuevos modelos educativos o la prevención del acoso escolar- pasarán por otro de sus rincones emblemáticos: el Foro Formigues. El certamen incluye también área para bebés, con material sensorial y de juego y talleres de estimulación musical, y otra dedicada a potenciar la creatividad artística y la educación creadora, con iniciativas como un taller de esculturas u otro para elaborar un autorretrato de Frida Kahlo con flores y collares.

La zona gastronómica con caravanas gourmet y un mercadillo trendy completan la oferta de ocio de este año del festival, que han elegido como destino familias llegadas desde Gijón, Madrid, Murcia o Barcelona, entre otras ciudades, según revela la preventa.

A escasas horas para que el Formigues Festival levante el telón de su quinta edición, el equipo humano que lo hace posible, con un 80% de mujeres al frente, asegura que un lustro después ha llegado donde quería, aunque la voluntad de seguir sumando sigue presente. “Son cinco años trabajando duro y con muy buenos resultados; se valora lo que hacemos. ¿El secreto? Quizás sea cuidar mucho los detalles, no pasar por alto determinadas necesidades; potenciar la creatividad y las novedades, que a nivel de contenido haya siempre algo nuevo que aportar”, concluye Ana Rico.