Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Versos como arma de denuncia

La escritora india Rupi Kaur abre la Setmana de la Poesia con sus poemas sobre la discriminación y los sentimientos de la mujer

La poeta escritora india Rupi Kaur.
La poeta escritora india Rupi Kaur. EL PAÍS

Con voz y ademanes suaves, Rupi Kaur explica que lo que cuenta en su poesía y en sus ilustraciones son cosas universales, que les pasa a mucha gente. La apreciación debe ser bastante cierta porque su primer libro de poemas Otras maneras de usar la boca (Espasa) se ha traducido a una treintena de lenguas y ha vendido más de medio millón de ejemplares en Estados Unidos con su título en el original inglés Milk and Honey. La joven de 24 años, nacida en Punjab (India) y emigrada a Toronto (Canadá) a los tres años, utiliza la poesía para denunciar la discriminación que sufre la mujer, especialmente en el ámbito sexual, y su lucha por la búsqueda del amor. “Empecé a escribirlo pensando en un público de mujeres jóvenes asiáticas o emigradas, como yo. Y al principio funcionó así. Pero a medida que hacía los tours en el resto de Canadá y en Estados Unidos y leía los poemas en festivales vi que cada vez había más mujeres occidentales. Me sorprendió pero luego me di cuenta de que eran cuestiones universales y, pese a las diferencias culturales y sociales, hay muchos puntos en común”.

Con una selección de ese poemario, Kaur dará mañan el pistoletazo de salida de la Setmana de la Poesia de Barcelona. Lo hará con la colaboración de Elvira Sastre, la escritora que le ha traducido el libro al castellano.

“Desde pequeña me ha interesado la igualdad de la mujer y por eso mis poemas hablan de esas cosas. Yo le he conocido de primera mano. Escribo sobre experiencias reales de madres, tías, primas y amigas mías. Para mí fue una catarsis escribirlo”, reconoce. Se presenta como una más de las decenas, cientos o miles de jóvenes que emigraron con sus familias de Asia y se ha formado en otra sociedad con otros valores. “Nosotros nos fuimos con mi madre y mis cuatro hermanos a Toronto. A mi padre le veía poco porque trabajaba toda la semana fuera, no se lo reprocho. Pero fue mi madre la que nos subió y entiendo a muchas mujeres como ella que no habla inglés aunque lleva 20 años en Canadá. Me planteo cómo sería yo con su realidad, si me pasara todo el día limpiando y cocinando en casa y atrapada entre dos mundos”.

Escribe e iliustra. Ilustra y escribe. En la joven autora es una pareja de hecho: “quería crear un universo personal, ser diferente. Y el dibujo me sale de forma espontánea”. Siluetas, trazos finos acompañan página a página sus poemas. Un caballete abierto acompaña este poema: “pensar en ti/ me abre las piernas/ como un caballete con un lienzo/ suplicando arte”.

Con formación universitaria de retórica y algún curso de escritura creativa, se reconoce más lectora de narrativa que de poesía. Empezó a escribir los poemas sin rumbo claro, algunos los publicó en las redes sociales —tiene más de 300.000 seguidores en Facebook—, tuvieron éxito y se autoeditó. “Luego se puso en contacto conmigo un editor de Estados Unidos —Andrews McMeel— que quería hacer una colección de libros de poesía de escritores jóvenes y reeditó Milk and Honey”, desgrana. De ahí a convertirse en bestseller. “Es un libro de poesía con mucho sentimiento, incluso se podría entender como algo de autoayuda. Escribo de una forma directa, sencilla, accesible, algo que la poesía no suele ser. Y la edición está muy cuidada”, reflexiona al ser preguntada sobre las claves de su éxito.

Polémica en Instagram

Kaur saltó a la fama en las redes sociales por una fotografía que se tomó tumbada en la cama con los pantalones manchados de sangre de menstruación. La imagen, que se retiró de Instagram, era una trabajo de fin de carrera: “No podíamos utilizar palabras y tenía que abordar un tema tabú. Yo siempre estuve muy interesa en los temas de la mujer. Y lo colgué en Instagram porque uno de los profesores quería probar como las personas percibían las obras de arte según el espacio en el que se visualizaba”. La polémica por la retirada de la imagen se solapó, en parte, con la publicación de su poemario: “para entonces ya crecía en miles de lectores cada semana, tal vez pudo repuntar algo pero a mí lo que me preocupó es que me tomaran como fotógrafa, que no soy, porque yo quiero seguir escribiendo”. Y en eso está. De momento ha terminado la segunda parte del poemario y piensa en la tercera: “me gustan las trilogías. Tengo medio planteada una novela, y también me gustaría escribir guiones”.