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El resurgir del Beti Jai

La primera fase de rehabilitación del mítico frontón madrileño concluyó este lunes

Interior del Beti Jai tras el fin de la primera fase de rehabilitación.
Interior del Beti Jai tras el fin de la primera fase de rehabilitación.

La primera fase de las obras de rehabilitación del frontón Beti Jai de Madrid ha terminado. La lona que cubría la fachada de este templo de la pelota vasca, situado en la calle de Marqués de Riscal y en desuso desde 1989, ha sido retirada este lunes para dejar de nuevo a la vista los escudos grabados y el color beige que ahora muestra el exterior de esta construcción, declarada Bien de Interés Cultural en 2011.

Esta primera parte de la renovación, que comenzó en 2016, tenía como objetivo recuperar los elementos originales del edificio respetando al máximo su estructura. Además de la fachada, se han reforzado los cimientos y cada una de las plantas de las gradas. “La primera vez que entramos nos sentimos como en una película de Indiana Jones”, ha dicho Mari Luz Sánchez, una de las arquitectas a cargo de la recuperación. “Había tres árboles creciendo entre el graderío, muchísimas plantas y la construcción estaba muy afectaba, prácticamente en ruinas”, ha descrito el estado en el que se encontraba el frontón antes de las obras a los asistentes que de la primera visita guiada a la estructura recuperas. Sanchéz ha explicado que una de las zonas más afectadas era la fachada: “Decidimos comenzar por ella porque se estaba deshaciendo y después seguir avanzando”. Las obras realizadas hasta ahora en los tres cuerpos del Beti Jai, propiedad del Ayuntamiento, han contado con un presupuesto cercano a los 2.800.000 euros.

Durante los trabajos de rehabilitación, el equipo encargado también ha realizado hallazgos que habían caído en el olvido como un arco neomudéjar, encontrado detrás de un tabique o el uso de tejas planas originales. “Cuando en 1893 comenzó a construirse este diseño del arquitecto Joaquín de Rucoba todavía era muy poco común el uso de estas tejas, fue un adelantado a su tiempo”, ha comentado la arquitecta. El frontón dejó de emplearse como instalación deportiva en 1919 y el edificio anexo fue utilizado como comisaría de policía y cárcel; como espacio de ensayos de música para la Falange Española; como escuela militar y como taller de coches, entre otros. Ese sucesivo cambio de uso deterioró aún más su estado, según las arquitectas.

Preocupación por la cubierta

Los representantes de las plataformas Madrid Ciudadanía y Patrimonio y Salvemos al Frontón Beti Jai, presentes en el acto, se han mostrado entusiasmados por el resultado de la rehabilitación aunque preocupados porque el espacio sea cubierto en un futuro. “Es un hecho importantísimo, es la leche poder verlo así, aunque nos angustia la idea de que pueda ser cubierto más adelante y no se respete el diseño original”, ha señalado Fernando Larumbe, ex pelotari y portavoz de Salvemos al Frontón Beti Jai. Igor González, también portavoz de la misma, ha matizado esta opinión: “El Beti Jai tiene categoría de monumento y no se debe cubrir. Sobre todo, si es para explotarlo de una manera que no sea la adecuada y preocupándose solo por el interés económico”.

Carlos Sánchez Mato, que ha asistido junto al también concejal de Centro Jorge García Castaño, se ha comprometido a que se respetarán al máximo la estructura y los elementos originales , aunque no será hasta más adelante cuando se comuniquen los usos que acogerá el frontón. Sánchez Mato ha adelantado que no saben la fecha exacta en la que concluirán las obras, pero insistió en que será antes de final de año.

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