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El colapso en El Prat destapa la falta estructural de policías en Cataluña

El número de agentes es un 25% de las necesidades fijadas en el catálogo profesional

Colas el pasado puente de mayo en el aeropuerto del Prat.
Colas el pasado puente de mayo en el aeropuerto del Prat.

La Policía Nacional tiene un déficit de personal histórico en Cataluña. Y cada vez es más grave, lo que afecta a las capacidades del cuerpo y a los ciudadanos. Agentes de información, crimen organizado o delitos económicos se ven obligados a hacer vigilancia de edificios. Las investigaciones contra redes de explotación sexual se dejan a medias para reforzar el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). “Nadie quiere venir aquí”, asegura el secretario del SUP en Cataluña, Luis Mansilla. No hay casi opositores catalanes, que prefieren Mossos o las policías locales. En la actualidad hay 2.950 agentes en Cataluña de los 3.850 policías que establece el catálogo profesional, según fuentes policiales. De éstos, hay que restar unos 160 que están fuera en comisión de servicio.

Los sindicatos y la propia Jefatura admite que el colapso vivido en el aeropuerto de El Prat durante el puente del 1 mayo y que sigue sufriéndose hoy es un reflejo de esa carencia de policías. “Esto es indignante y parece un atropello”, escribió ayer a este diario Mario Alberghini, que había aterrizado en El Prat desde Miami y llevaba dos horas y media en la cola del control de pasaporte, con “ancianos a los cuales nadie le ha ofrecido agua o una galleta”.

Los sindicatos policiales tachan de “parche” y “apaño” el refuerzo en El Prat con una treintena de agentes procedentes de la comisaría de Cornellà. “Además, otros treinta policías ahora destinados en el aeropuerto han aprobado por concurso el traslado y se irán”, lamenta Isabel Rodríguez, secretaria regional de la Unión Federal de Policías (UFP). “Ya veremos si se pueden ir”, aseguran fuentes policiales. Un portavoz de la policía aduce que los agentes son un “plan de choque” para el verano, y que en todo caso se enviará más personal si hace falta.

El salario es una de las reivindicaciones históricas de todos los sindicatos en Cataluña. En Barcelona, donde más se sufre la merma de agentes (1.300 agentes de los 1.700 que establece el catálogo) un policía cobra un complemento territorial de 54 euros; en Madrid, de 180. Eso hace que no sea un destino muy atractivo por el elevado coste de vida de la capital catalana.

A lo que se suman las frustraciones profesionales en un terreno copado por los Mossos d’Esquadra. “No tenemos capacidad de progresar profesionalmente. A pesar de las brillantes operaciones conjuntas, la realidad es que la información raramente llega”, se queja un mando del cuerpo. La policía ya no recibe denuncias ni hace labores de seguridad ciudadana, de donde obtenía datos.

Desde hace un año y medio, incluso aquellos grupos más sagrados, como los de policía judicial, ven como cada cierto tiempo deben dejar sus investigaciones a un lado y hacer vigilancias de edificios. “Son servicios extraordinariamente importantes pero los estamos convirtiendo en residuales. Estamos regalando nuestras competencias”, lamenta Sebastián Hernández, secretario de la Confederación Española de Policía (CEP). “La gente acaba frustrada y algunos, psicológicamente destrozados”, añade Rodríguez.

Algunos sindicatos piden un replanteamiento de la estructura. “¿De qué nos sirve tener Portbou, Figueres, Lloret de Mar, Vilanova o Manresa con 20 policías si cuando se van 5 o 6 ya no se puede mantener el servicio?”, critica Hernández. O el hecho de que algunos de los 27 grupos de policía judicial acaben formados por dos o tres personas. “¿Cómo se puede llevar a cabo una investigación con ese número de personas?”, añaden fuentes policiales. Para Hernández, el Cuerpo Nacional de Policía “se ha descapitalizado”. “Los jóvenes que llegan destinados a Cataluña aprenden de los veteranos y en tres o cuatro años se van. Y los veteranos lógicamente se van jubilando. Desde los 30 hasta los 50 hay un vacío”, afirma. “No se puede obviar la incertidumbre a nivel político. Y es sumamente conflictivo estar aquí. Todo ello produce cierto desánimo, por mucho que luches y busques”, añaden otras fuentes policiales.

Todos miran a la Jefatura Superior de Policía y a la Delegación de Gobierno en busca de respuestas. “Si hay que elevar informes diciendo esto no puede ser así, hay que hacerlo. Pero llegan a esos cargos y se echan a dormir. Prefieren la comodidad en lugar de sentirse preocupados”, critica Hernández.

Más agentes

La Jefatura Superior de Policía ha pedido en diversas ocasiones más personal. En octubre del año pasado, durante la celebración de la fiesta de la policía nacional, el jefe superior del cuerpo en Cataluña, Sebastián Trapote, solicitó públicamente más agentes ante la situación de colapso en la expedición de carnés de identidad. “Necesitamos más personal, que se haga un seguimiento real de la gente que se va en comisiones de servicio y que se pague debidamente la territorialidad”, se suma Rodríguez. La gran esperanza ahora es la nueva promoción de policía, de la que saldrán 3.300 plazas para nuevos agentes.

  • El puente del 1 de mayo decenas de pasajeros se vieron atrapados en las colas del control de pasaportes en el aeropuerto de El Prat.
  • Los agentes aplicaban una nueva normativa europea que obliga a revisar también los documentos de las personas de la zona Schengen que llegan de terceros países, ajenos a ella.
  • La Delegación reforzó con una treintena de policías de la comisaría de Cornellà las instalaciones aeroportuarias.
  • Otra treintena de policías destinados ya en el aeropuerto han aprobado el concurso para ser trasladado a nuevos destinos.