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Una biblioteca llamada Oriol Bohigas

La Escuela de Arquitectura de Barcelona pone el nombre del urbanista barcelonés a su archivo al que el despacho MBM ha cedido el fondo bibliográfico profesional

Oriol Bohigas, en el centro abajo, con Eduardo Mangada. De pie, María Bohigas, Beth Galí, Joan Ravetllat, Rafael Moneo y Jordi Coca.
Oriol Bohigas, en el centro abajo, con Eduardo Mangada. De pie, María Bohigas, Beth Galí, Joan Ravetllat, Rafael Moneo y Jordi Coca.

“Todas las ciudades españolas querían tener un Oriol que las pensara”. El arquitecto Rafael Moneo glosaba de esa manera lo que para él representaba la figura de Oriol Bohigas. Algo difícil de resumir porque Bohigas ha sido arquitecto, urbanista, político, pensador cultural, agitador, fundador de revistas y editoriales, director de la Escola de Arquitectura de Barcelona, presidente del Ateneo barcelonés…. Y, por encima de todo, una máquina de poner en marcha proyectos e iniciativas. Como los “pequeños congresos” que se hacían en Madrid en la década de los sesenta y que se tornaron en un instrumento que forjó la cultura arquitectónica de la época: “Teníamos mucho interés en conocer lo que venía de Barcelona y también de Italia y Bohigas era el hilo conductor”, continuó Moneo. En esa época, el arquitecto catalán fue el impulsor de una de las publicaciones profesionales de peso de aquellos tiempos, Arquitecturas Bis.

Apacible y sin perder el gesto sonriente a sus 92 años, Bohigas asistía a ese parlamento y a otros en un acto que se celebró en la biblioteca de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) que a partir de ahora llevará su nombre: Biblioteca Oriol Bohigas. Precisamente él, que fue el impulsor de la red de bibliotecas de Barcelona en su etapa como regidor de Cultura del Ayuntamiento, entre los años 1991 y 1994. “Todavía me acuerdo de que lo cuestionaba todo. Por ejemplo, cuando se empezó a enfocar la necesidad de un plan de bibliotecas, Bohigas tenía claro un cambio de escala. No quería que fueran solo las típicas salas de lectura, sino unos equipamientos que fueran motores culturales de los barrios en los que pasaran muchas cosas”. Eso lo explicaba el escritor Jordi Coca que en los primeros años de la década de los 90 —con Pasqual Maragall como alcalde— fue el responsable de Acción Cultural del consistorio. 27 años después de aquel primer impulso, Barcelona tiene una red de 40 bibliotecas que son, además, los centros culturales más valorados por los barceloneses.

El arquitecto dona 4.000 libros además de sus artículos de prensa

Decenas de estudiantes ocupaban completamente el espacio central de la biblioteca de la ETSAB en un acto de reconocimiento a Bohigas en el que también se oficializó la donación de su biblioteca profesional de su despacho MBM, integrada por 4.000 volúmenes. 91 metros lineales de libros, revistas especializadas en arquitectura, urbanismo e historia de los siglos XIX y XX. Un fondo bibliográfico que Bohigas ha ido conformando en sus viajes, especialmente por Italia, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos. De hecho, están agrupados por unidades geográficas. Además de ese fondo, la ETSAB también recibió todos los artículos de prensa escritos por el arquitecto entre 1945 y 2015 que serán digitalizados. En la entrada de la biblioteca se ha montado una pequeña exposición Portafolios Bohigas con algunos materiales personales del arquitecto, como unas láminas de 1945, libros y algún documento de sus más de 60 años de profesión que arrancó en 1951 ya de una forma enérgica, involucrándose en el Grupo R, el movimiento de vanguardia arquitectónico.

Otra faceta del arquitecto fue su paso como director de la ETSAB, entre 1977 y 1980. Años de cambios totales, políticos y universitarios.”La mitad de los profesores eran jóvenes que venían con la idea de un nuevo modelo de enseñanza contrapuesta a los tiempos inmediatamente pasados”, recordaba el arquitecto Joan Ravetllat que entonces fue ayudante en la Escuela. Una época en que todo lo relativo a la vivienda y al diseño de sus políticas se introdujo académicamente de la mano de Bohigas al que Ravetllat definía como un director que mantenía un equilibrio entre la visión académica y la profesional: “algo que ahora se añora”.

Decenas de estudiantes de la ETSAB asisten al acto de homenaje

Inmediatamente después de su etapa en la ETSAB, Bohigas llegó al Ayuntamiento barcelonés como delegado de Urbanismo, en 1980, desde donde empezó a desarrollar y poner en práctica su idea de ciudad, desde la urbanización y dignificación del espacio público —entonces feo, sucio y gris— hasta el diseño de la Barcelona olímpica. “El tan manoseado modelo Barcelona que, en realidad, no existe más allá de una manera digna de construir la ciudad para todos sus habitantes”, explicaba el también arquitecto Eduardo Mangada que bautizó a Bohigas como el “arquitecto y constructor de Barcelona”.