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Artur Mas denuncia en Bruselas la judicialización del proceso catalán

El expresident advierte a España de que una declaración unilateral de independencia supondría perder el 20% de su PIB y quedarse con la deuda

El expresidente de la Generalitat Artur Mas en una charla con el corresponsal europeo y escritor Jean Quatremer
El expresidente de la Generalitat Artur Mas en una charla con el corresponsal europeo y escritor Jean Quatremer EFE

La gira europea de Artur Mas comenzó este martes en Bruselas con una denuncia de la presión judicial del Gobierno sobre el independentismo. "Queremos diálogo. En la UE no comprenden que la reacción del Ejecutivo español sea ir a los tribunales", denunció en la sede de la Generalitat en Bruselas, a escasos metros de las instituciones europeas. En la agenda de Mas no figuró ningún encuentro con líderes comunitarios y los últimos intentos de la Generalitat en el pasado para entrevistarse con representantes europeos acabaron en fracaso. Pese a ello, dibujó una relación cercana entre Barcelona y Bruselas: "En general la sensación es que nos escuchan atentamente, algo que no hace el Gobierno español", aseguró.

El expresident catalán charló en francés durante media hora con Jean Quatremer, corresponsal en Bruselas del diario galo Libération. El periodista señaló al iniciar el acto que había recibido una llamada de Madrid en torno a su participación en el evento dejando entrever presiones. "Cuando acepté participar en este diálogo me llamaron de Madrid para preguntarme si sabía lo que hacía", dijo sin dar más detalles.

Durante la conversación, Mas no renunció a adentrarse en el terreno de la política ficción: en caso de independencia el primer paso sería iniciar las negociaciones con Madrid y Bruselas. "Si la reacción es dura, Cataluña tendría un problema, pero también España y Europa". Advirtió al Gobierno español de que con una declaración unilateral de independencia el Estado se arriesgaría a perder el 20% del PIB que representa Cataluña y quedarse con toda la deuda. Asimismo, Mas calificó de altamente improbable un estallido de violencia en Cataluña.

El líder nacionalista se mostró escéptico sobre la posibilidad de una oferta de Madrid que ponga fin a la confrontación. "¿Por qué no hay respuesta de España más allá de la acción de la justicia? Porque no tienen nada que ofrecer". Tampoco dio pie a rebajar las pretensiones sobre la independencia. "Hemos llegado a la conclusión de que reclamar más autogobierno es insuficiente. El problema no es solo un tema de dinero o gestión de impuestos".

Mas ha presentado a Cataluña como solidaria con el resto del Estado y lanzó al aire una nueva hipótesis: afirmó que si la independencia dependiera de asegurar fondos a otras regiones españolas con menos recursos durante unos años, estaría dispuesto a hacerlo. "No somos ricos, somos más productivos que otros, pero no ricos. Y somos solidarios", ha remachado.

La CUP había pedido a Artur Mas que dejara de ejercer de embajador del proceso catalán en el extranjero, pero el político catalán ha obviado ese llamamiento. El expresidente de la Generalitat también visitará París y Ginebra con el objetivo de explicar el movimiento independentista y denunciar la oposición y judicialización del mismo por parte del Estado. Este es su primer viaje tras su inhabilitación para ejercer cargos públicos por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, y después de que el Gobierno catalán expresara su deseo de que el resto de condenados por organizar el 9-N ayuden al Ejecutivo a promover su causa.

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