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El Kursaal quiere ser el Piccadilly Circus donostiarra

El Ayuntamiento propone transformar una fachada del edificio de Moneo en una "vanguardista" pantalla luminosa

Fotomontaje de una fachada lateral del Kursaal como pantalla publicitaria.
Fotomontaje de una fachada lateral del Kursaal como pantalla publicitaria.

El consejo de administración del auditorio Kursaal de San Sebastián ha propuesto utilizar una de las fachadas del emblemático edificio de Rafael Moneo como una pantalla luminosa gigante. La iniciativa ha causado revuelo entre los grupos políticos del Ayuntamiento donostiarra. Los cubos del Kursaal, conjunto arquitectónico catalogado de especial protección urbanística, se transformarían en mayúsculo cartel colorista en pleno centro de la ciudad, al estilo de las icónicas plazas Piccadilly Circus de Londres o Times Square de Nueva York.

La fachada oeste del Kursaal, la que se orienta al río Urumea, suele iluminarse ocasionalmente durante los acontecimientos más relevantes de la ciudad. Casi un millar de lámparas fluorescentes, instaladas bajo los paneles de vidrio que recubren todo el edificio, proyectan luces de colores que permiten visualizar la bandera la ciudad cuando se celebra la festividad de san Sebastián, el arcoíris del día del orgullo gay, un fondo lila si es el día de la mujer trabajadora o un gran logotipo del Festival de Cine durante la celebración de este evento cultural.

El consejo de administración del Kursaal, del que son miembros el Ayuntamiento donostiarra y la Diputación de Gipuzkoa, se propone ahora sustituir el sistema de iluminación por una malla de puntos LED "de menor consumo" energético que iría colocada entre las dos laminas de vidrio de la fachada, Con las nuevas luces, ese frontal podría transformarse en una valla publicitaria de 1.260 metros cuadrados. El coste de la operación sería de 400.000 euros.

El Kursaal, inaugurado en 1999, ha solicitado los permisos pertinentes al Ayuntamiento para poder hacer un uso "más vanguardista e innovador" de la fachada. "Entendemos que un edificio emblemático como el Kursaal debe proteger su arquitectura, por supuesto, pero también debe dotársele de contenidos y actividad que le den sentido y aporte riqueza a la ciudadanía. En este contexto, pretendemos utilizar este avance tecnológico para seguir favoreciendo dicha actividad", ha afirmado el gerente del auditorio, Iker Goikoetxea, para justificar la decisión.

Unos surfistas pasan por delante del Kursaal, iluminado con el logo del Festival de Cine.
Unos surfistas pasan por delante del Kursaal, iluminado con el logo del Festival de Cine.

La mejora de la iluminación permitiría proyectar la imagen y la marca de los promotores de los eventos que se están celebrando en el palacio de congresos, así como exhibir la publicidad de las firmas comerciales que patrocinan el Jazzaldia, el Zinemaldia... También serviría como soporte de campañas institucionales, efemérides o causas sociales, e incluso como pantalla gigante para seguir acontecimientos multitudinarios como las regatas de La Concha o la carrera Behobia-San Sebastián.

El grupo municipal Irabazi Donostia (plataforma compuesta por Ezker Anitza-IU, Equo e independientes) ha criticado este miércoles la pretensión de convertir la fachada del Kursaal en una gran pantalla publicitaria. Los concejales Amaia Martin y Loïc Alejandro han advertido de que el palacio y auditorio es un edificio público "protegido en grado C", que impide intervenir en el exterior de edificaciones con valores arquitectónicos "propios y específicos", según el Plan de Protección del Patrimonio Urbanístico (PEPPUC).

"Es inadmisible que la fachada del Kursaal se privatice al servicio de las grandes marcas comerciales que patrocinan habitualmente los eventos más relevantes de la ciudad o de quienes lo utilizan para sus congresos. Es una muestra más de que para quienes gobiernan el Ayuntamiento y la Diputación (PNV y PSE) todo debe estar al servicio de la economía", ha afirmado Martín.

Los representantes de Irabazi Donostia también han explicado que "otras disposiciones" impiden que los edificios puedan ser utilizados con fines publicitarios, comerciales o de anuncios. Es el caso de los grandes paneles que se suelen colocar mientras se realizan reformas de las fachadas de las casas, algo prohibido en la capital guipuzcoana.