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La CUP reparte papeletas y redobla la presión por el referéndum

Los anticapitalistas exigen a Puigdemont que fije la fecha y la pregunta de la consulta

Modelo de papeleta que propone la CUP para el referéndum.
Modelo de papeleta que propone la CUP para el referéndum.

La CUP ha redoblado la presión sobre el Gobierno de Carles Puigdemont para que anuncie ya la fecha del referéndum de independencia que se ha comprometido a convocar y revele la pregunta que planteará a los ciudadanos. Los anticapitalistas, socios parlamentarios de Junts pel Sí, visualizaron ayer su reivindicación repartiendo en estaciones de tren y metro de Barcelona y otras ciudades de Cataluña unas 250.000 papeletas con la hipotética pregunta que ellos formularían.

Multa de 500 euros en Tarragona

À. PIÑOL

La CUP ha informado que dos agentes de la Guardia Urbana han multado con 500 euros a una militante cuando estaba repartiendo las papeletas en la Rambla Nova. Los agentes, que le requisaron los boletos que le quedaban por repartir, expusieron en la multa que no se puede "realizar cualquier modalidad de publicidad sin autorización". Laia Estrada, portavoz de la CUP en Tarragona, lamentó que se habían distribuido 250.000 papeletas en toda Cataluña y que solo en Tarragona han tenido problemas. La CUP considera que la sanción, que piensa recurrir, carece de fundamento y atenta contra la libertad de expresión. "Nuevamente el acalde  Ballesteros persigue el independentismo tarraconense con los medios que tiene a su alcance", dijo Jordi Font, miembro de la CUP.

Diputados y miembros del partido distribuyeron las octavillas con el siguiente interrogante: “¿Quiere que Cataluña sea una república independiente?”, seguida de dos respuestas: sí y no. Los boletos estaban escritos en cinco idiomas: catalán, aranés y castellano —los tres oficiales en la comunidad—, rumano y árabe. “Son los cinco más hablados en Cataluña, según el Instituto de Estadística”, justificó la CUP.

Núria Gisbert, portavoz del secretariado de la organización, afirmó que el Ejecutivo catalán ya no tiene “ninguna excusa” para retrasar la fecha y la pregunta. El Gobierno catalán y los anticapitalistas pactaron hace meses que el referéndum se celebraría, sea o no con el permiso del Estado, como muy tarde la segunda quincena de septiembre.

El Ejecutivo de Puigdemont logró hace dos semanas aprobar los Presupuestos gracias al apoyo de dos de los 10 diputados de la CUP. Los anticapitalistas admitieron que las cuentas no colman sus reclamaciones sociales ni revierten recortes y atribuyeron su voto a que Puigdemont avisó de que sin Presupuestos no habría consulta. Por eso entienden que ya han cumplido con su parte del trato y le urgen a cumplir el suyo. Pero sus tácticas son divergentes: Puigdemont quiere aplazar la convocatoria para sortear todo lo posible la impugnación del Tribunal Constitucional. La CUP, por contra, ve innecesaria esa cautela porque da por hecho que con el referéndum incurrirán en la desobediencia. No solo les separa ese punto: Junts pel Sí se inclina por preguntar a los ciudadanos si quieren un Estado propio y la CUP prefiere interpelar por la república.