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El sueño americano del soberanismo

La Generalitat exprime sus contactos en EEUU, entre los que hay políticos cubanos anticastristas o un liberal aznarista, para transmitir en Cataluña una imagen de apoyo internacional

Carles Puigdemont y Raül Romeva (primero y segundo por la derecha), durante su visita a la delegación de la Generalitat en Nueva York.
Carles Puigdemont y Raül Romeva (primero y segundo por la derecha), durante su visita a la delegación de la Generalitat en Nueva York.

La causa del independentismo obliga a hacer extraños compañeros de cama. En su empeño por situar en la escena internacional el objetivo del referéndum de independencia, la Generalitat ha convertido Estados Unidos en una prioridad. Y ha exprimido todos los contactos y relaciones posibles para preparar foros, audiencias y fotos para el expresident Artur Mas, primero, y esta misma semana para su sucesor, Carles Puigdemont. Desde el presidente de un think tank conservador, admirador declarado de José María Aznar, a uno de los congresistas republicanos más radicales en política exterior, pasando por los líderes anticastristas de la comunidad cubana en Florida. Ningún contacto se ha desaprovechado.

Puigdemont se ha citado en su periplo con el presidente de la subcomisión de Asuntos Europeos del Congreso estadounidense, Dana Rohrabacher, firme defensor del presidente ruso, Vladimir Putin, y que llegó a sugerir en un tuit que “si la mayoría de los residentes legales de Alaska quieren formar parte de Rusia” no tenía ningún problema. Puigdemont también se encontró con Eliot Engel, líder demócrata en el Comité de Asuntos Exteriores del Congreso.

Puigdemont, como habían hecho desde 2014 diferentes delegaciones catalanas, se citó con los congresistas republicanos de Florida Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo. Los tres son fervientes anticastristas. Díaz-Balart y Curbelo se han posicionado explícitamente a favor de la autodeterminación de Cataluña. Esta comunidad republicana de Florida es el principal aliado que ha conseguido la Generalitat en estos años de proselitismo en Estados Unidos.

Massachusetts, el modelo a copiar por Cataluña

Los presencia de Mas y de Puigdemont en Massachusetts tiene también un fundamento ideológico. Mas reitera que "Cataluña sería Massachusetts en unos Estados Unidos de Europa". Su primera visita como presidente a Boston fue en junio de 2012. El comunicado oficial del viaje apuntaba que "Mas considera que Cataluña tiene muchas semejanzas con aquel estado norteamericano. Según el presidente, Massachusetts dispone de un territorio con dimensiones y población similar a Cataluña "y con una economía vinculada al conocimiento y la innovación". Mas también ha querido subrayar la apuesta de Massachusetts con el turismo y que es compatible con la universidad". En 2012 se entrevistó con el por entonces gobernador del Estado, Deval Patrick. Tres meses después, la Generalitat dio comienzo al proceso de independencia y en las sucesivas visitas a EEUU, ningún representante catalán ha vuelto a ser recibido oficialmente por altos cargos de la administración norteamericana.

Valor añadido del viaje de Puigdemont ha sido su recepción en el American Enterprise Institute (AEI), el más importante think tank (laboratorio de ideas) republicano. El presidente del AEI, Arthur Brooks, con familia política en Cataluña, mantiene contacto con Mas. Brooks también mantiene una relación con el expresidente José María Aznar, de quien dijo en 2010 a La Vanguardia que “es extremadamente inteligente”. “Ojalá tuviésemos en Estados Unidos más políticos como él”, declaró. En Nueva York, Puigdemont también se reunió brevemente con James Carville, exasesor del expresidente Bill Clinton. Carville, que no quiso valorar el proceso soberanista ante los medios, se hizo célebre en su día por acuñar la cita “es la economía, estúpido”, que acabó por convertirse en el lema de campaña de Clinton en 1992: es decir, la mejora económica es más importante que cualquier otra promesa política.

La Generalitat se ha apoyado también en una red de académicos catalanes de prestigio, que desempeñan su trabajo en ese país y son en su mayoría defensores del proceso independentista. En Harvard trabaja Pol Antràs, economista que ha destacado por defender activamente la viabilidad de la independencia de Cataluña. Puigdemont celebró el pasado domingo en Boston una cena en la que Antràs estaba invitado.

Los contactos del president en EEUU

El presidente catalán, Carles Puigdemont ha mantenido los últimos días contactos con senadores tanto republicanos como demócratas en su intento de internacionalizar la cuestión catalana. También con representantes de think tanks.

Dana Rohrabacher. Presidente de la subcomisión de Asuntos Europeos del Congreso

Eliot Engel. Líder demócrata en el Comité de Asuntos Exteriores del Congreso.

Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo. Los tres son fervientes anticastristas y congresistas republicanos por Florida.
Arthur Brooks. Presidente del American Enterprise Institute, el más importante think tank republicano.

James Carville. Exasesor del expresidente Bill Clinton.

El president tenía en su agenda el jueves un almuerzo con representantes de primer nivel de la comunidad catalana expatriada, independentistas o no, según un documento de preparación del viaje al que ha tenido acceso EL PAÍS; entre los comensales estaba prevista la asistencia de Xavier Sala i Martín, profesor de Economía en la Universidad de Columbia y conocido activista del secesionismo; Carles Boix, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Princeton y miembro del Consejo Asesor Por la Transición Nacional de la Generalitat; y Joan Massagué, oncólogo, director del centro Sloan Kettering de Nueva York y que dio públicamente su apoyo electoral a Junts pel Sí.

Artur Mas, en su visita de bajo perfil como presidente a Nueva York en 2015, fue auspiciado por Sala i Martín en una conferencia que protagonizó en la Universidad de Columbia. Puigdemont visitó en Massachusetts las instalaciones del CIC, un centro de desarrollo de empresas tecnológicas, y en Harvard impartió una conferencia en el Centro de Estudios Europeos (CES).

Estudiantes movilizados

Académicos catalanes han ayudado a Puigdemont en sus contactos

“Harvard es un lugar muy abierto, cada día hay muchas conferencias y foros en todas partes, y el auge de los nacionalismos y los populismos en Europa interesa mucho. En el campus hay además muchos estudiantes catalanes, algunos muy movilizados políticamente, y han impulsado algunas de estas conferencias”, corrobora José María Beneyto, profesor visitante en Harvard y exportavoz de Exteriores del PP en el Congreso. “Puigdemont estuvo más caricaturesco que Mas, pintó una imagen de España como si fuera un país imperialista y opresor en el que el independentismo sería una especie de lucha por los Derechos Civiles a la altura de Martin Luther King”, critica Beneyto, quien también fue el ponente encargado de dar otra versión del conflicto ante Mas, como ante Puigdemont.

Las palabras de Puigdemont molestaron también a otros muchos oyentes, una audiencia formada por unas 90 personas, sobre todo por alumnos españoles, muchos de ellos catalanes. El presidente del CES, el griego Grzegorz Ekiert, resta gravedad a la polémica. “No veo una especial presencia de políticos catalanes en Harvard, es más bien una coincidencia; al CES vienen cientos de conferenciantes cada año, de muchos perfiles y ámbitos”, señala Ekiert. Y asegura: “La charla fue muy constructiva, con distintos puntos de vista; hubo muchos estudiantes españoles”.

La comitiva de Puigdemont y su consejero Raül Romeva destacaba también por una casi exclusiva presencia de medios de comunicación españoles, incluidos varios catalanes, aunque el presidente sí fue entrevistado por periodistas de The New York Times, The Washington Post o por el servicio en español de CNN. Sobre todo la sección de opinión de The New York Timesha prestado una especial atención al independentismo durante los últimos años.