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Rajoy anuncia 4.200 millones de inversión en Cataluña hasta 2020

El presidente del Gobierno llama a no malbaratar la mejora de la economía con "aventuras empobrecedoras"

Íñigo de la Serna, Mariano Rajoy, Soraya Sáez de Santamaría y Enric Millo.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció este martes inversiones en obra pública en Cataluña por valor de 4.200 millones de euros durante la actual legislatura. Ningún miembro del Ejecutivo autonómico escuchó sus palabras en directo; sí lo hicieron medio millar de personas, básicamente empresarios y directivos, a quienes Rajoy no dudó en pedir ayuda “para ganar la batalla de la moderación” y “del sentido común” ante el desafío secesionista que pilota Carles Puigdemont.

Rajoy lanzó su mensaje en la inauguración de una singular jornada sobre infraestructuras celebrada en Barcelona y que había organizado su gabinete y el Ministerio de Fomento, un acto por todo lo alto para presentar en público la primera oferta concreta con la que pretende aproximarse a las demandas de la denominada sociedad civil catalana. Lo arropaban la vicepresidenta y encargada de la carpeta catalana, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna; el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, y la cúpula del PP catalán.

Entre los asistentes estaban los principales responsables de Fomento del Trabajo (Joaquim Gay de Montellà) y de la Cámara de Comercio de Barcelona (Miquel Valls), dos organizaciones que discrepan de la vía unilateral del Gobierno catalán pero que llevan años calculando y criticando la que consideran una infradotación inversora en Cataluña. Argumentan que debilita la capacidad económica de la comunidad.

Puigdemont pide una "cláusula antiincumplimiento"

JOAN FAUS

Desde Washington, donde está de visita oficial, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, minimizó el anuncio de Rajoy. “¿Qué diferencia esta promesa y este anuncio de todas las otras? Todas las otras se han incumplido”, dijo en declaraciones a la prensa, acordes al mensaje de su Ejecutivo. Puigdemont instó a Rajoy a firmar una llamada cláusula antiincumplimiento para que se verifique si se cumplen los compromisos de inversión. “Tendría que dar garantías palpables y creíbles para que, en el caso de que pase lo que ha pasado siempre de que el Estado no cumple, haya una situación diferente”. El ministro garantizó que las promesas se van a cumplir y se ofreció a establecer órganos consorciados para que se pueda evaluar.

Ante ellos Rajoy afirmó que España está saliendo de la crisis “más grave de la historia” y que, ahora, una vez despejadas las urgencias de evitar el rescate y de reducir el déficit público, es posible volver a realizar inversiones. De ahí los 4.200 millones que cuantificó hasta 2020, a razón de poco más de 1.000 millones anuales. Es una cifra superior a las inversiones ejecutadas realmente en 2015 (último año del que constan datos concretos: 555,9 millones de euros), pero van en la línea con las inversiones presupuestadas en los últimos años (1.068 millones de euros presupuestados en 2015 y 1.178 millones el año pasado).

Más allá de las cifras, los proyectos sujetos a esas inversiones concuerdan con las demandas de la Generalitat y de las empresas. Su primer compromiso fue el de invertir 1.882 millones hasta 2020 en la red de cercanías de Renfe (un total de 4.000 millones hasta 2028), que en la última década se ha convertido en un saco de quejas de los usuarios por las continuas averías que acumula el servicio. La Generalitat culpa de esas deficiencias a un déficit histórico de inversiones. Rajoy anunció que tratará de ofrecer un plan de actuaciones que incluya las apreciaciones de las Administraciones locales y con el objetivo de que “sea realista y verificable”, y no caer de nuevo en promesas incumplidas. Se refería tanto al plan pactado con la socialista Magdalena Álvarez, por valor de 4.000 millones, como otro de urgencia pactado con la exministra Ana Pastor (306 millones), que tenían que mejorar la red catalana de cercanías y que apenas se han respetado. Del primero solo se ejecutó un 14% y del segundo, un 5%.

El segundo proyecto con protagonismo en el discurso del presidente del Gobierno fue el corredor mediterráneo, el eje ferroviario que debe ir desde Algeciras hasta la frontera francesa. En este caso Rajoy no puso cifras de inversión, sino fecha de finalización a una infraestructura básica para las empresas y que, como otras, acumula años de retrasos. Finalmente, no verá la luz hasta la primavera de 2020, cuando el corredor estará, en su parte catalana, completamente concluido, según prometió ayer el presidente español.

“No lo malbaratemos”

A partir de esos dos grandes compromisos, el discurso fue más genérico. El Gobierno destinará otros 850 millones a carreteras, entre las que figuran proyectos paralizados desde hace años —como el Cuarto Cinturón, que debe beneficiar a la región metropolitana de Barcelona— o ampliaciones de carreteras ya existentes (N-340, N-240 y la N-II).

Tras enumerar infraestructuras que contarán con inversiones, Rajoy pidió al auditorio — dos veces— ayuda para ganar “la batalla de la moderación”, en alusión al proceso independentista. Pese a su petición de colaboración, el presidente del Ejecutivo mostró su confianza en que va a prevalecer la “concordia y el sentido común”, avisando de que su respuesta política no va a soslayar la ley —“sería un disparate”— ni el diálogo. Por ello, instó a los empresarios a no dejarse seducir por el independentismo justo en el momento en que la economía española repunta. “Hemos conseguido superar una crisis tremenda. No lo malbaratemos en aventuras empobrecedoras”, afirmó.

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