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La lista de espera quirúrgica vuelve a aumentar pese al plan de choque

Los pacientes que esperan más de tres meses para operarse aumentan un 86% en un año

Un año después de su puesta en marcha, el plan de choque de la Comunidad para reducir las listas de espera no consigue dar la vuelta a las cifras. En febrero de 2017 había más pacientes esperando para operarse que un año antes (son 81.020, un 1,7% más) y 13.354 de ellos (un 86% más) superaban los tres meses de demora. La Consejería de Sanidad madrileña insiste en que la espera media (49 días) está muy por debajo de la última cifra nacional (89 días, en 2015).

Una intervención quirúrgica en el Hospital Gregorio Marañon de Madrid.
Una intervención quirúrgica en el Hospital Gregorio Marañon de Madrid.

En el último año, las cifras de pacientes en lista de espera quirúrgica en la Comunidad han tenido seis meses de subida y otros seis de bajada, pero en la práctica, el saldo global resultante en febrero de 2017 (últimos datos publicados) es negativo: hay más pacientes en la lista que un año antes y las esperas medias que soportan también son superiores a las de un año antes: la demora media general ha pasado de 40 a 49 días y la de los pacientes de rechazo (a los que se les ofreció operarse en otro centro pero prefirieron quedarse en el suyo), de 133,21 a 155,91.

En definitiva, el Plan Integral de Mejora de Listas de Espera, aprobado a mediados del mes del enero de 2016, no ha conseguido cambiar la situación de partida. “El problema es que nunca hubo un plan. No había ni ideas ni presupuesto, de nuevo no había más que un titular”, señala el diputado socialista en la Asamblea de Madrid José Manuel Freire.

La Consejería de Sanidad, sin embargo, insiste en que su esfuerzo ha conseguido reducir enormemente la parte de pacientes de rechazo, el grupo de pacientes en peor situación del sistema durante años. De hecho, hay en espera menos de la mitad de pacientes que rechazaron operarse en otro hospital (son 11.212) y quedan 306 casos de los más sangrantes, es decir, de pacientes que llevan más de un año esperando (en febrero de 2016 eran 1.079). “Hay mucha más gente en la lista estructural [así se llama la parte general], dentro de los estándares del Sistema Nacional de Salud. Si hacemos la media ponderada entre una y otra lista, ahora los madrileños esperan mucho menos”, argumenta un portavoz de la consejería.

Pero esas medias ponderadas probablemente sirven de poco consuelo a los 12.798 pacientes de esa parte estructural de la cola quirúrgica que llevan más de tres meses esperando para pasar por el quirófano, que son el doble de los que esperaban todo ese tiempo hace un año. Si volvemos a mezclar ahora las dos listas, como en la parte de rechazo se ha reducido mucho, el aumento de los pacientes que más demora acumulan se reduce un poco, pero sigue siendo muy alto: 13.354, un 86% más que en febrero de 2016.

El problema, para el socialista José Manuel Freire, es que el sistema no ha mejorado, con lo que lo que se mejora por un lado empeora por el otro. “Si siguen haciendo lo mismo, los resultados, evidentemente, serán los mismos”, asegura. El socialista se ha quejado en la Asamblea de la “baja tasa de utilización de los quirófanos madrileños” —la media en 2015 era del 73% y había seis por debajo del 66%— y la alta tasa de cancelaciones de intervenciones: del 4,8%, cuando el estándar internacional, asegura, es del 2%. “Hay que preguntarse por qué ocurren estas cosas y tener la información necesaria para estudiarlo y responder”, señala en referencia a la necesidad de una información mucho más accesible, que permita comparar fácilmente el trabajo de los distintos hospitales.

Un "absoluto fracaso"

Las cifras de febrero, con 1.390 pacientes más en la lista de espera quirúrgica, evidencian el “absoluto fracaso” del plan de choque de la Consejería de Sanidad, según Julián Ezquerra, secretario general de la asociación médica madrileña Amyts. Ezquerra asegura que muy pocos cirujanos están operando por las tardes y los fines de semana, algo que fomentaba el plan. “Es voluntario y no merece la pena”, explica Ezquerra, “cuando por otro lado se niegan a completarnos la jornada hasta 37,5 horas semanales”, se queja, en referencia a la obligación de aumentar la jornada de los funcionarios durante la crisis, que en el caso de los facultativos madrileños se está haciendo a base de reducir horas de guardia, asegura.

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