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El Canal mejora la calidad del agua que reciben los ríos

Los cauces madrileños recibirán un 25% del agua que les llega de depuradora con una calidad que multiplica por siete a la actual

El Manzanares en su tramo urbano.
El Manzanares en su tramo urbano.

Los ríos de la Comunidad de Madrid se llenan principalmente, en sus tramos medio y bajo, con el agua procedente de las depuradoras. El Canal multiplicará por siete la calidad del 25% de esa agua (125 hectómetros cúbicos, una cantidad equivalente al pantano de Valmayor) a lo largo de este año. El caudal que llega a los ríos ya cumple los parámetros legales, pero ahora esa parte será sometida a los mismos procesos que al agua destinada al riego de jardines o campos de golf, baldeo de calles e industria, que requiere de mayor higienización.

“No es lo mismo el agua depurada que se suelta a los ríos que la destinada al riego de parques donde juegan niños, que hasta pueden hasta chupar un aspersor”, explica Miguel Ángel Gálvez, subdirector de depuración del Canal de Isabel II. Los procedimientos de depuración a los que se somete al agua reciclada denominada de terciario, con inclusión de hipoclorito, son más exhaustivos.

Hasta ahora, esa producción se realizaba solo durante la época de más demanda de riego de jardines y zonas verdes (de abril a octubre), y no acababa nunca en los cauces de los ríos. A partir de ahora, el sistema funcionará durante todo el año, de tal manera que se producirá un excedente que recibirán el Jarama, el principal afluente del Tajo en Madrid, y sus tributarios, el Lozoya, el Manzanares y el Henares; además del Guadarrama. La inversión prevista es de 1,3 millones de euros.

En la actualidad los ríos de la Comunidad reciben 500 hectómetros cúbicos de agua tratada en las 154 instalaciones de depuración gestionadas por el Canal. A partir de este año, un 25% de esa cantidad (125 hectómetros cúbicos) será de mayor calidad. La nueva aportación no implica que los ríos vayan a contar con un mayor caudal; este seguirá siendo el mismo, pero mejorado, advierte Gálvez.

Los colectivos ecologistas como Jarama Vivo reivindican desde hace años una recuperación de las condiciones naturales de los ríos de la región, no solo en calidad sino en cantidad. Antonio Martínez, presidente del colectivo, da la bienvenida a la medida, pero recuerda que todavía queda mucho por hacer, tanto en tecnología aplicada a la depuración como en la detección de vertidos incontrolados y en la consecución de un caudal ecológico.

Bacterias limpiadoras

El agua residual presenta dos formas de contaminación: una sólida, que se elimina por medios físicos y decantación, y otra disuelta, que se elimina introduciendo bacterias, que se alimentan de esa suciedad. “Para ellas es una papilla alimenticia que encierran en su cuerpo”, explican desde el Canal. Para mantenerlas vivas es necesario insuflarles oxígeno. Una vez han cumplido su misión, se las separa, y el agua se devuelve a los ríos.

Impacto en el Manzanares

El Canal explica que Madrid depura el 100% de las aguas residuales, y que el líquido que se devuelve a los cauces madrileños cumple con todos los parámetros legales, que vigilan los niveles de cuerpos sólidos y de materia orgánica. Otra cuestión, apuntan, son los vertidos puntuales e incontrolados que proceden de urbanizaciones y empresas poco escrupulosas. A esto se añade la contaminación difusa que provocan los abonos utilizados en la agricultura con el arrastre de nitratos y fósforos.

La iniciativa también beneficiará al proceso de naturalización del Manzanares que inició el Ayuntamiento el año pasado a petición de Ecologistas en Acción, y que ha supuesto bajar el volumen de la lámina de agua de tres metros a entre 30 y 50 centímetros. En la actualidad circulan entre tres y cinco metros cúbicos de agua por segundo procedentes de la presa de El Pardo y de la depuradora de Viveros, uno de los lugares que producirá esa agua más limpia.

Al finalizar este año, el Canal prevé contar con 15 estaciones de depuración con el sistema en marcha para transformar agua residual en terciaria. “No todas las depuradoras cuentan con el tratamiento, solo existe en las grandes instalaciones”, explica Gálvez. El ente público cuenta con 157 estaciones de depuración por toda la región. Lo que no tiene ningún sentido, explica el subdirector de depuración, es implementar el sistema en instalaciones como, “por poner un ejemplo, la de Somosierra, que da servicio a 200 habitantes, por el coste que supondría”. El Canal tiene capacidad para incrementar la calidad de como máximo el 30% de los 500 hectómetros cúbicos que se envían a los ríos.