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El 35% de los coches autorizados a aparcar en zona SER no tiene plaza

El déficit de plazas supera el 50% en seis barrios de la capital

Controladoras de parquimetros del SER en el barrio de Ventilla
Controladoras de parquimetros del SER en el barrio de Ventilla

El 35,6% de las personas que viven en la almendra central de Madrid y pagan la autorización de residentes anual del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER, los conocidos como parquímetros) para aparcar cerca de su domicilio, no tienen garantizada una plaza. El Ayuntamiento divide el área de parquímetros en 48 barrios. En seis de ellos, el déficit de aparcamientos con respecto a los abonos pagados supera el 50%. Solo en uno, Atocha, hay más plazas que residentes abonados. La falta de aparcamientos hace que muchos vecinos no muevan su vehículo los fines de semana para evitar perder su plaza.

Una tarjeta verde de uso muy localizado

Los conductores que quieran aparcar su coche en el barrio donde residen tienen que pagar al año los 24,60 euros que cuesta la llamada tarjeta verde. Esta autorización, que antes tenía que estar visible en el parabrisas de su vehículo, lo habilita para ser estacionado en las plazas verdes de su barrio sin ningún tipo de limitación.

El problema surge cuando los residentes llegan a sus domicilios y no hay plazas libres en la zona verde. La tarjeta les permite estacionar entre las 20.00 y las 21.00 en las plazas azules de su barrio y en las que existan a ambos lados de las calles que lo delimiten. Pero si aparcan antes de esa hora, tendrán que pagar como cualquier conductor ajeno al barrio, pese a tener la autorización de residente.

La tarjeta verde no es el único mecanismo que ofrece el Ayuntamiento de Madrid a los usuarios de los parquímetros. Las empresas titulares de vehículos comerciales e industriales también pueden estacionar si pagan 378 euros al año. Al colectivo de empresas de vehículos con múltiples usuarios se les aplica una tarifa anual de 1.800 euros.

El SER, impuesto en 2002, regula los aparcamientos del interior del cinturón de la M-30. En la zona pintada con líneas verdes pueden estacionar los residentes en el barrio a cualquier hora del día, y en la azul pueden hacerlo los visitantes durante un máximo de cuatro horas.

Sin embargo, estos últimos también pueden aparcar, previo pago, en la zona verde, un máximo de dos horas entre semana y sin ninguna restricción a partir de las tres de la tarde los sábados y durante todo el domingo.

“Los fines de semana el centro se llena de gente, y el problema para los residentes se multiplica”, se queja Carlos Luque, un vecino de la zona. El problema aumenta a partir de las nueve de la noche, cuando acaba el horario SER y los vehículos pueden aparcar indistintamente y sin coste alguno en ambas las zonas hasta las nueve de la mañana siguiente.
De entre las áreas reguladas, existen seis en las que el número de coches autorizados duplica el de plazas disponibles. Cuatro de ellas se encuentran en el centro de la capital: Cortes, Pacífico, Sol y Embajadores.

El barrio de las Cortes es el más saturado. Cuenta con 1.199 residentes autorizados a estacionar en una zona en la que solo hay 530 plazas disponibles. Juan Carlos Mora, presidente de la Asociación de Vecinos del Barrio de Las Letras, asegura que llevan mucho tiempo denunciando esta situación. “Estamos haciendo un recuento para llevar este problema al Defensor del Ciudadano y pedir, entre otras cosas, unas 200 plazas más en zona verde”.

La falta de aparcamiento provoca que muchos vecinos decidan no mover su vehículo en fin de semana. Es el caso de Carlos Luque, quien asegura que ha llegado a estar “hasta una hora dando vueltas”, antes de lograr aparcar. En Gaztambide, su barrio, el 44% de los vecinos no tiene plaza garantizada. “Aparcar es cuestión de suerte”, afirma. Gaztambide tiene 3.044 residentes que pagan el SER y solo 1.695 estacionamientos en zona verde.

En las áreas saturadas, muchas de las plazas reservadas para residentes tienen, además, limitaciones de horario por las señales de carga y descarga, asunto del que también se quejan los vecinos. Jorge Salazar, residente en el centro, aparca en ellas unas “15 o 20 veces al año”. “Me llegan multas, pero me arriesgo porque de lo contrario no tengo dónde dejar el coche”, se justifica. La Confederación de Comercio de Madrid (COCEM) asegura, sin embargo, que todas las plazas de carga y descarga que hay son imprescindibles.

Las obras que el Ayuntamiento realiza para construir carriles bici y ensanchar las aceras en distritos como Chamberí, Centro y Moncloa-Aravaca, agravarán el déficit de estacionamientos. El Consistorio no especifica cuántas plazas disponibles para abonados desaparecerán, y argumenta que el objeto de las reformas es “la promoción de la bicicleta como medio de transporte urbano beneficioso para el medioambiente”.

Sin garantías

El abono del SER lo puede solicitar cualquier persona empadronada en un domicilio ubicado dentro del cinturón de la M-30. Cuesta 24 euros al año y, según Joaquín Jiménez, jefe de la Unidad Técnica de Movilidad del Ayuntamiento, “autoriza a los residentes a estacionar, pero no les garantiza una plaza”. Reconoce que la dotación deficitaria de estacionamientos en las calles del centro de la capital “es un problema “que hay que abordar”. Para ello propone “proteger al residente” tratando de penalizar a los no residentes o haciéndoles más difícil el acceso en coche y derivándolos hacia el transporte público”.

De los 48 barrios regulados solo uno, Atocha, cuenta con dos plazas por abonado: 480 espacios en la zona verde frente a los 242 vecinos que pueden utilizarlas.

El problema no es igual en todos los barrios

Aparcar en el centro de la capital es muy difícil para los residentes. No obstante, el problema no es igual en todos los barrios.

Mayor déficit de plazas. La situación más extrema se da en el barrio de Las Cortes, en el distrito de Centro: tiene 1.199 abonados y 530 aparcamientos, lo que supone un 55,8% de déficit. Le sigue el barrio de Las Acacias, con 6.639 residentes que pagan los 24,6 euros de la tarjeta y que solo cuentan con 3.076 estacionamientos, un 53,7% menos. Detrás figuran Pacífico, con 4.888 abonados para 2.319 plazas (52,6%), y La Paz, con 10.316 residentes que pagan frente a 4.899 aparcamientos (52,5%).

Menor déficit de plazas. El barrio de Atocha tiene un balance positivo: 242 abonados para 480 plazas, lo que supone un superávit del 98,3%. Detrás se sitúa la Ciudad Universitaria, con 1.957 residentes que han pagado su abono para 1.824 plazas, lo que representa un déficit del 5,9%. En Los Jerónimos hay 1.622 conductores con tarjeta verde para 1.498 estacionamientos, lo que supone un 7,6% de déficit. En el barrio de Almenara hay 3.945 abonados para 3.372 plazas (un 14,5% menos).

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