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Blaumut: “Con este disco nos hemos querido profesionalizar”

La banda publica ‘Equilibri’, su tercer trabajo y el más meditado hasta la fecha

Los integrantes del grupo musical Blaumut en La Rambla de Barcelona.
Los integrantes del grupo musical Blaumut en La Rambla de Barcelona.

Puede parecer chocante que un grupo de éxito aspire a organizarse en su tercer disco, pero ello es fruto de una realidad aún más chocante. Blaumut comenzó como un divertimento, sin ninguna intención de ir más allá de grabar unas canciones que regalar a amigos y familia. Ocurrió que gustaron tanto que el grupo se vio atropellado por la popularidad. Lo recuerdan Xavi De La Iglesia, cantante y compositor, y Vassil Lambrinov, violinista del quinteto “no sabíamos nada del negocio y el sonido del grupo no estaba hecho. Salir de gira nos obligó a montar el grupo de verdad. El segundo disco ya quería ser más variado y abierto. Lo autoeditamos encargándonos de todo, y fue agotador. Todo nos ocurrió demasiado deprisa, las cosas iban por delante de nosotros”, rememoran. Y eso ayuda a entenderles cuando afirman: “con este tercer disco hemos querido profesionalizarnos, desentendiéndonos de todos los aspectos del negocio que no sean la propia música”. El resultado se llama Equilibri, tercer disco de Blaumut y primero hecho con tiempo y dedicación completa.

“Sí, el tercer disco suele ser muy importante, en especial si los primeros han ido bien”, reconocen Xavi y Vassil, “pero eso no nos ha impedido hacer lo que deseábamos y hacer pruebas. Mejor equivocarse que quedarse con las ganas de hacer lo que crees”, aseguran. Esas pruebas han tenido como resultado un sonido más redondo y equilibrado, más presencia de cuerdas, por otro lado habituales en un grupo que cuenta con violín y violoncelo, más programaciones y secuenciaciones e introducción de canciones más rítmicas.

La esencia permanece, aseguran, y una de sus claves es la voz de Xavi “siempre canté para guitarra acústica, y cuando ya en el grupo me pusieron una batería detrás lo pasé fatal. Acababa los conciertos agotado, porque tengo poco volumen de voz. Necesité aprender a cantar de otra manera, a proyectar la voz de otra forma. Ahora creo que mi voz funciona bien en cualquier registro del grupo, sean baladas o canciones más rítmicas”, dice, a todas luces satisfecho, de su evolución como cantante.

Público maduro

Él también es letrista, y gusta decir que sus letras son paisajes visuales libres para la interpretación del oyente. Preguntado si no es un recurso muy cómodo esconderse tras frases bonitas en letras cuya comprensión recae siempre en quien las escucha, Xavi se defiende “creo que en este disco hay muchas más pistas sobre el sentido de mis canciones que en los anteriores, aunque por otro lado no puedo negar que me gusta trabajar como lo hago, un poco en línea de Battiato o Michael Stipe (REM). Hay canciones como Ara que tot va bé nacidas de un simple paseo con mi perro en el que me convierto en observador de lo que pasa por la calle, son historias si quieres banales pero explícitas. Hay otras más duras y también explícitas como Demà. Creo que no sólo escribo letras crípticas”. Oyendo la primera de las dos citadas no puede por menos que venir a la cabeza El paseante, el delicioso cómic zen del recientemente desaparecido Jiro Taniguchi. Blaumut lo recuerdan aquí, a través de esas pequeñas cosas que edifican la vida.

Lo que resulta incontestable es que la música sin aristas de Blaumut ha calado en el público del país, particularmente entre las personas, dicen ellos, entre 24 y 50 años, “estamos encantados con este público, que no es tan estacional y volátil como los más jóvenes, que, hemos de reconocer, no nos siguen. También hay muchos padres y abuelos que aseguran que nuestra música tranquiliza a sus hijos y nietos y, desde luego, hemos notado que tenemos más penetración en el público femenino, más cercano a la sensibilidad emocional que el masculino, al menos desde un punto de vista general”.

De momento, y para ampliar su base de público, ya cuentan con su tercer disco, cuyo punto de equilibrio quizás podría encontrarse en un terreno entre dos de sus temas, Equilibri y Encara. “Podría ser”, conceden, “aunque la idea es que la primera parte del disco acoge el resultado de nuestra evolución y la parte final muestra a unos Blaumut más cercanos a lo que el público conoce como tal”.