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Berkana, la librería de temática LGTB, pide ayuda para no cerrar

Las dueñas inician una campaña de recaudación de fondos. "Aún somos necesarias", afirman

Berkana, la librería de temática LGTB, pide ayuda para no cerrar

Berkana, la librería especializada en temática LGTBQ (lésbica, gay, transexual, bisexual y queer —un apelativo a lo diferente que no se encasilla en las categorías anteriores—), está al borde del cierre. Tanto, que sus dueñas, Mili Hernández y Mar de Griñó, han preparado una campaña de recaudación de fondos (crowdfunding)para conseguir “cubrir al menos el alquiler de un año”. “Hemos pedido préstamos e hipotecas, trabajamos muchos meses sin cobrar”, afirma Hernández, “pero no llegamos”.

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El emblemático local de Chueca, actualmente en la calle Hortaleza, lleva 23 años siendo un referente. Fue el primer comercio específicamente LGTBQ que abría de día en el barrio, y es actualmente el único donde se encuentran libros de autores y temáticas de este sector de la población, aparte de un punto de información oficioso sobre todo lo que tiene que ver con el movimiento LGTBQ, especialmente durante el Orgullo.

Además, algunas editoriales especializadas —Egales, Dos bigotes— obtienen el grueso de sus ventas a través de esta librería (física pero también digital).

La causa de la crisis de la librería, que ha cambiado ya dos veces de local en el barrio buscando reducir costes, es múltiple. Las dueñas apuntan a los cambios de hábitos culturales, la piratería, la crisis y la competencia de librerías virtuales.

La propuesta de colaboración tiene varios niveles: desde comprar un libro en el local, hacerlo por teléfono o Internet (con entrega en 24 horas, anuncian), o patrocinar una estantería por un mínimo de 100 euros. También se puede colaborar a través de la plataforma GoFundMe.

Pero las dos socias no solo luchan por su negocio. Con su historia y su trayectoria, creen que se trata de un establecimiento que aún es necesario. Por ejemplo, para el hombre que el viernes entró pidiendo un libro para un chico de siete años. O para muchas personas que empiezan a normalizar ser LGTBQ ahí.

Se trata de “intentar salvar una librería que consideramos todavía necesaria”, afirman.

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