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La indumentaria valenciana entra en cintura

Si hay una imagen icónica en las Fallas es la de la mujer vestida de valenciana

La investigadora Vicenta Liceras.

Si hay una imagen icónica en las Fallas esa es la de la mujer vestida de valenciana. Los expertos en indumentaria, encabezados por Victoria Liceras, tratan de fijar unas normas en el vestir que respeten tradición y tendencias. Entramos en la tienda de Victoria Liceras, a un paso de la catedral en el antiguo barrio de la Seu de Valencia, y ya se puede apreciar que mantiene una relación muy especial con la moda y su historia.

Una muestra de diferentes vestidos de los siglos XVIII, XIV y principios del XX acompaña al visitante hasta el gran probador del fondo de la sala. La indumentarista, una de las mayores investigadoras en el arte y la historia de la confección, diseña los vestidos de valenciana de manera meticulosa y con los apuntes a mano. “Para buscar su origen tenemos que situarnos en el siglo XIV, en la Renaixença y los Juegos Florales” explica.

Los movimientos regionalistas intentaban recuperar la identidad valenciana “y que hay más identitario que el traje”. A esto se suma que la hija de Teodoro Llorente, el poeta más importante de esa etapa histórica, es elegida reina de los actos. “Llorente viste a su hija a usanza de las labradoras valencianas con falda de seda, camisa, delantal y pañuelo, creando ese icono”.

Desde ese momento se instaura un traje oficial, marcado por la moda de cada temporada, que nunca se ha llevado por la calle y que es el que ha cristalizado como el traje de valenciana. Con la República cambian el nombre de Reina Fallera por Fallera Mayor. La quieren vestir a la manera tradicional pero como todas las que había habido antes llevaban traje de cola, “la primera Fallera Mayor oficial llevaba una traje de cola” recuerda la indumentarista. Al final, lo único real que nos ha llegado es “la estructura, el corpiño se ve perfectamente cuando se estudian los grabados y dibujos antiguos”.

Casi 200 años de evolución para llegar al vestido actual

En los años 80 se genera un interés por el origen del traje y se empieza a analizar grabados y dibujos en busca de unos parámetros que armonicen las diferentes tendencias. Victoria Liceras encuentra en los grabadores del XVIII los detalles que necesita. “Estos artistas valencianos de 1780 y 1790, plasman gráficamente lo que se estaba perdiendo y copian los últimos vestigios de la manera de vestir del pueblo”.

Esta experta en indumentaria es una de las mayores coleccionistas privadas de vestidos y complementos antiguos de la ciudad. “Yo empecé comprando cosas pequeñas, luego me ofrecían lotes”. A a través del estudio de estas piezas a intenta establecer una coherencia en el de valenciana. A pesar de que cada año se trata de introducir la moda de la calle, Victoria Liceras apuesta por mantener dos trajes, “la gente, cuando empieza la temporada pregunta que se lleva este año y ven el escaparate de Zara y todo es morado, pues eso se traslada aquí también. Aunque yo prefiero los colores suaves de los vestidos antiguos, ellas me piden pistachos y rojos”.

Liceras ante las telas tradicionales de valenciana. ampliar foto
Liceras ante las telas tradicionales de valenciana.

Los dos vestidos de fallera.

Los investigadores valencianos, con Victoria Liceras a la cabeza, establecen dos trajes de fallera “sin que uno perjudique al otro”. El primero, el de manga de farol, el denominado “traje oficial”. El corpiño va por dentro, “es blandito” describe la indumentarista, “con tres moños y con las cintas alrededor del escote, que en su inicio era la cinta que anudaba la joia al pecho”. Se deja a la moda la longitud de los delantales porque “este traje está influenciado por todo lo externo”. El segundo vestido que defiende Liceras es el que se denomina “del XVIII”. Basado en los grabados antiguos, el corpiño cae por fuera y se ajusta al al cuerpo con elementos rígidos, “este es histórico y va con un moño”.

La Junta Central Fallera ha adoptado esta nueva regla para las falleras mayores y sus cortes. La indumentaria de la fiesta sigue siendo objeto de estudio que despierta debates entre los apasionados en estas cuestiones. Historia, cultura y atractivo turístico confluyen en este punto visual. Es por ello que los entendidos en la materia reivindican un congreso donde establecer los parámetros que unifiquen definitivamente la imagen y el diseño de uno de los iconos más representativos de las Fallas: el vestido de valenciana.

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