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LIBROS

Odisea sobre dos ruedas

La madrileña Alicia Sornosa es la primera mujer latina en dar la vuelta al globo en moto

Alicia Sornosa, en la India.
Alicia Sornosa, en la India.

Justo cuando llegaba con su moto a Tapachula, una población en la frontera de México y Guatemala, el suelo del camino empezó a subir y bajar formando enormes olas pedrosas, y después a desplazarse de un lado a otro. Alicia Sornosa, aterrada, plantó un pie en el suelo e intentó mantenerse en vertical, y gritó varias veces pidiendo ayuda, en vano. La gente que había a su alrededor estaba igual de aterrada que ella.

Sobrevivir a un terremoto de 7,6 en la escala de Richter es una de las mil peripecias que han compuesto la odisea de esta madrileña de 43 años: es la primera mujer de habla hispana que ha dado la vuelta al mundo sola, moto (una enduro de 650 centímetros cúbicos). Acaba de publicar un libro, 360 grados (editorial Bandaàparte), en el que novela su hazañoso periplo, que empezó en septiembre de 2011. "Al principio acompañaba a una persona que me había pedido que documentara su viaje", cuenta esta periodista menuda y jovial, "pero a los cuatro meses decidí seguir por mi cuenta". Esto ocurrió en la India, después de atravesar Italia, Egipto, Sudán, Etiopía y Kenia. La motera saltó a Australia, y de allí a Indonesia, Estados Unidos, Canadá, Alaska, la costa oeste de Estados Unidos y Sudamérica, hasta tocar el sur con los dedos en Tierra de Fuego. El cuentakilómetros marcaba más de 120.000 y decidió volver a España, pero le sabía a poco. «Al poco regresé a Sudamérica para recorrer algunas zonas que me faltaban de Chile, Perú, Argentina y Bolivia».

Cuando terminó la gesta, en 2013, notó que la experiencia había cambiado algunas cosas de su personalidad: "Lo material me ataba, de alguna forma. Vendí mi moto, cuando lo normal hubiera sido sentir apego por tu compañera de viaje". Anidar no va con ella, y desde entonces, la mitad de cada año la dedica a recorrer esos países que le faltan. En 2015 llegó a Japón pasando por Rusia, Kazajistán y Mongolia. El año pasado volvió a India, y de allí a Nepal.

Todo esto, claro, cuesta dinero, por eso Sornosa lo ha convertido en su medio de vida: por un lado a base de patrocinios (Ducati le cede la moto, TomTom los navegadores y cámaras de vídeo, Generali la asegura y aporta ayuda económica y material...), por otro relatando sus viajes en diversos medios como Ser Aventureros de la cadena SER o Paralelo 20 de Radio Marca, así como en revistas especializadas de motos. Su página web ya se acerca a los 10.000 suscriptores y su blog acumula casi un millón de visitas. Aprovecha su experiencia, además, para prospectar nuevas rutas por el mundo y organizarlas con Viajes EL PAÍS.

El fin último es seguir haciendo lo que más le gusta. Y eso pasa por implicarse en muchos de los dramas que encuentra a su paso. Aprovecha su tirón en las redes sociales (más de 33.000 seguidores en Facebook) para arrojar luz sobre catástrofes como el terremoto de Nepal de hace tres años, o la pobreza infantil en Masái Mara, y organiza campañas de crowdfunding para financiar a las ONG sobre el terreno.

También ha vivido situaciones peligrosas. "Nunca provocadas por personas, sino por desastres naturales como grandes riadas, terremotos o caminos realmente peligrosos. Creo que ser mujer me ha ayudado a que la gente me acoja y me apoye. Supongo que cuando apareces en un poblado hasta arriba de barro y con la cara desencajada, si eres hombre, causas más recelo", dice la periodista. ¿Proyectos futuros? Todos subida sobre dos ruedas, aunque tiene una espinita clavada: «Realmente, lo que yo quería era dar la vuelta al mundo en velero», confiesa. Tiempo al tiempo.

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