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El dueño del piso donde se instaló el primer burdel de muñecas de España rescinde el contrato

La Guardia Urbana de Barcelona investiga el negocio, que ha cambiado de ubicación

Una de las muñecas de goma del prostíbulo.
Una de las muñecas de goma del prostíbulo.

El propietario del piso donde se instaló el primer prostíbulo de muñecas de silicona de España ha rescindido el contrato de alquiler a los empresarios que abrieron en Barcelona el novedoso negocio, después de descubrir, en fotos publicadas en internet, que el lugar donde se ubicaba el burdel era el inmueble que acababa de alquilar.

El pasado 27 de febrero se inauguraba, sin demasiada publicidad, Lumidoll. Era el primer burdel donde los clientes no contrataban los servicios sexuales de una prostituta sino que pagaban por minutos de intimidad junto a una muñeca, Sex Doll, evolución hiperrealista de las muñecas hinchables, construidas a base de polímeros. Los medios de comunicación se hicieron eco rápidamente de la noticia y la Guardia Urbana de Barcelona abrió una investigación para averiguar si el negocio cumplía con todas las licencias necesarias.

Lumidoll ofrecía en su web los servicios de cuatro Sex Doll al precio de 120 euros la hora, aunque existía una oferta de lanzamiento por 80. La web no proporcionaba la dirección del prostíbulo y la telefonista del negocio solo la daba si se contrataba algún servicio. La representante del burdel aseguraba que así preservaba “la identidad de los clientes”.

Pronto empezaron a aparecer imágenes de las muñecas en las redes sociales y en los medios de comunicación. Estas imágenes también fueron vistas por el propietario de un piso de la Baixada de Sant Miquel de Barcelona, que reconoció las paredes donde posaban las muñecas de silicona: era el inmueble que acababa de alquilar. El propietario desconocía el uso que iba a dar el inquilino a su piso y decidió rescindir el contrato después de comprobar que su vivienda era ahora un burdel de muñecas.

Cuando la Guardia Urbana de Barcelona descubrió dónde se encontraba Lumidoll, el negocio ya había cerrado y no pudieron exigir la licencia de actividades porque el burdel ya no existía.

La telefonista del primer prostíbulo de muñecas de España aseguró este martes a EL PAÍS que no podía dar demasiada información pero mantenía que el negocio seguía activo: "Simplemente nos estamos trasladando a otro lugar”, declaró. Un nuevo piso que, por el momento, también tiene una ubicación secreta.

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