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Los robos en casas en Sant Cugat se disparan casi un 40%

Los Mossos atribuyen la oleada a bandas del Este y a grupos de chilenos con mucha movilidad

La historia que cuenta Núria García no es única. Se repite cada vez que alguien vuelve a su casa y encuentra la puerta abierta. Primero busca cualquier explicación plausible: no cerré bien, los cristales rotos son por un golpe de viento... Finalmente, descubre lo que no quería aceptar: ha sido víctima de un robo. El resultado es el miedo. “Si alguien toca al timbre, no le abro”, explica esta mujer, de 42 años, a la que han entrado en su casa tres veces en un año.

Aunque las cifras se mantienen estables en toda Cataluña, Sant Cugat ha sufrido un repunte del 37% (659 en total) de los robos con fuerza en domicilio (sin que haya nadie en la casa). Los Mossos lo atribuyen a la delincuencia organizada, que actúa sobre todo en la región metropolitana norte.

En 2016, en Sant Cugat se cometieron unos dos robos al día, la mayoría en los barrios de Mirasol, Valldoreix y la Floresta, que suman 25.500 habitantes (la ciudad tiene 89.000). La casa de Núria limita entre los dos últimos. “Es algo que nos preocupa, somos conscientes y trabajamos con toda la intensidad”, explica el intendente de los Mossos d'Esquadra Xavier Porcuna, que ejerce de portavoz del cuerpo.

“Lo que hace que haya ese incremento son los grupos especializados, con los que estamos teniendo un problema”, admite. Otros municipios como Cerdanyola (20% más), Sabadell (21,9% más) o Santa Coloma (7%) también sufren esta nueva oleada de robos, según datos del Ministerio del Interior.

“No debe abrir por miedo”

Las persianas están bajadas. Todas: las de las habitaciones, las de la cocina… “No es que no esté, es que seguramente no debe abrir por miedo”, explica una vecina de la calle de Josep Anselm Clavé, en Esplugues de Llobregat. Es una casa adosada donde entraron varios ladrones. Lo hicieron a las 11 de la mañana, y dejaron a las mujeres atadas el pasado 21 de febrero: una vecina de unos 70 años y la mujer que la cuida, que llevan poco tiempo en el barrio, según cuentas los vecinos. Oficialmente, Mossos no da detalles del robo, en este caso con violencia, ni de si las cifras han subido en la ciudad. Fuentes policiales insisten en que hay una creciente situación de inseguridad en el municipio.

Los robos con violencia en los que hay una persona dentro de la casa que acaba herida se redujeron un 2,5% (363) en 2016. En Barcelona se denunciaron 100 casos (un 10% menos que el año anterior). Girona, en cambio, sufrió un incremento del 77%, con 32 casos frente a los 18 del año anterior.

Se tratan mayoritariamente de ciudadanos del Este (georgianos y albaneses) y chilenos, que han puesto sus ojos y sus esfuerzos en las “casas de cuatro vientos” y en bajos. Es decir, viviendas en urbanizaciones, que además tienen cerca buenas carreteras para escapar. Actúan en grupos de tres o cuatro, se suelen valer de coches robados, y tiene una alta movilidad.“En una misma noche pueden cometer dos hechos en dos puntos muy alejados”, cuenta Porcuna, que señala que “la delincuencia especializada es un problema de ámbito europeo”.

La alcaldesa de Sant Cugat, Mercè Conesa, ha levantado la voz en varias ocasiones y pide más resultados a los Mossos. Aunque las cifras del mes de febrero apuntan a una leve disminución, siguen preocupados, apunta por una portavoz municipal. El próximo 21 de marzo, tiene prevista una entrevista con el consejero del Interior, Jordi Jané, con quien ya se vio en octubre por el mismo motivo. El índice de resolución de los delitos en general en Sant Cugat es del 20,5%; de los 184 detenidos el año pasado, 19 eran por robos con fuerza.

Se trata de un tipo de delito complicado de investigar y solo se resuelven entre el 20 y el 25%, según fuentes policiales. Los motivos son diversos y dispares. El primero, que en la mayoría de los casos los ladrones ya saben que no hay que dejar huellas ni nada que les pueda identificar. Si son detenidos con material robado se trata de un delito de receptación, pero difícilmente se les puede asociar a un golpe en concreto.

La lucha de los Mossos es tratar de investigar a los ladrones como grupos organizados, y no limitarse a resolver cada robo por separado. Eso choca en ocasiones con reticencias en algunos juzgados, ya de por sí saturados, donde las causas complejas, con teléfonos intervenidos y varias personas investigadas, pueden suponer el colapso, según fuentes policiales. Pero es la única forma, insisten desde los Mossos, de que se logre la petición de penas elevadas que conlleven prisión preventiva y, en consecuencia, la retirada por un tiempo de esas personas de las calles.

Desde Interior insisten en la necesidad de una “respuesta penal más contundente”, en palabras del consejero Jané, que aseguró durante la presentación del balance delincuencial de 2016 que se han reunido con el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y con la Fiscalía para trasladarles el problema. Quieren que se tenga en cuenta, además del daño patrimonial, el daño a las personas que supone que entren en su casa, que revuelvan sus cajones, y que les destrocen la puerta, además de desvalijarlas. El año pasado se denunciaron 74 robos con fuerza al día (26.942) en Cataluña (2% menos que en 2015).

“Durante los primeros días después del robo, te fijas en cosas que antes no hacías, como si has echado bien la llave”, cuenta otra persona, que prefiere no identificarse, y que también ha sufrido un robo, en este caso en Rubí, en la región metropolitana norte, donde más se ha notado el incremento. En Barcelona, en cambio, han decrecido un 17% (5.481).

Algunas fuentes policiales dudan de la teoría de los vasos comunicantes (si presionas en un lugar, los ladrones se van a otro) en el caso de los robos de domicilio. Y encuentran explicaciones más sencillas: parte de esta nueva criminalidad organizada se asienta en zonas como Badalona, Sant Adrià, Santa Coloma…Y salen a robar a lugares que les quedan cerca, con urbanizaciones con un nivel socioeconómico alto y buenas carreteras cerca para escapar, como puede ser Sant Cugat y Alella. E incluso se escapan a Girona, donde los robos de este tipo han crecido un 15% en toda la región (3.614).

En Sant Cugat se ha puesto toda la carne en el asador, asegura el intendente Porcuna. Hay más patrullaje, se han implicado seguridad ciudadana (ARRO) de la zona norte, hay investigaciones “muy avanzadas” … Y también han “intensificado las acciones comunicativas”. En poco más de un año, se han hecho 65 contactos con diversos actores: asociaciones de vecinos, inmobiliarias, bloques concretos, y 32 mesas de coordinación. “Se les asesora a nivel de seguridad”, explica el intendente. También se usa Twitter, y son numerosas las notas de prensa sobre detenciones de grupos de ladrones de viviendas.

Pero a pesar de eso, la sensación de algunos ciudadanos es que se hace poco. “No puede haber un policía en cada bloque de pisos, ni en cada casa”, responde el intendente Porcuna. Y subraya que hay cosas que cada uno puede poner en práctica, como no dejar las llaves puestas en el coche aunque esté en el garaje, colocar alarmas, buenas cerraduras… “Hay bastantes robos oportunistas”, explican otras fuentes policiales, que forman parte más de una delincuencia común, no organizada. El que, por ejemplo, se cuela por esa ventana abierta en una noche de verano.