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Subirachs sin la Sagrada Familia

Una retrospectiva busca redescubrir al escultor, más allá de su intervención en el templo

Judit Subirachs-Burgaya junto a 'La Familia', una de las obras inéditas de la exposición de Terrassa.
Judit Subirachs-Burgaya junto a 'La Familia', una de las obras inéditas de la exposición de Terrassa.

Josep Maria Subirachs (Barcelona 1927-2014) es conocido, sobre todo, por su intervención en la Fachada de la Pasión de la Sagrada Familia de Barcelona, una polémica obra que llevó al escultor a instalarse en el templo a partir de 1986 cuando recibió el encargo, hasta 2007 momento en el que se instaló una escultura de Sant Jordi en el interior y se dio por terminado su intervención en esta obra magna de Antoni Gaudí. Pero Subirachs es mucho más que este trabajo monumental situado en el lugar por donde acceden los millones de personas que visitan la Sagrada Familia cada año. Es lo que reivindica la exposición Subirachs. Figuracions i Abstraccions inaugurada en el Centre Cultural Terrassa hasta el 13 de mayo en la que pueden verse 75 obras de pequeño y mediano formato destinadas al coleccionismo privado: 40 esculturas, 20 pinturas y 15 dibujos que pretende redescubrir todas las caras de este creador.

'Celine', de 1955.
'Celine', de 1955.

La exposición, la primera retrospectiva realizada en Cataluña tras la muerte del artista, está formada en su mayoría por obras propiedad de la familia Subirachs, pero también de coleccionistas como la Fundació Pinnae o Artur Ramon padre, que fue marchante y amigo del artista durante 40 años y coincide con el noventa aniversario del nacimiento de Subirachs. "Son obras que no tienen nada que ver con encargos”, explica Judit Subirachs-Burgaya, historiadora del arte y comisaria de la muestra.

Subirachs hija, ha ordenado estas obras, algunas inéditas como la terracota La familia siguiendo un orden cronológico por las diferentes corrientes, influencias y lenguajes que vivió y practicó Subirachs, desde una etapa de formación bajo la influencia del Noucentismo, con obras como Claudia Chauchat, realizada en 1949 tras leer a Thomas Man, que nadie diría que es de este autor. Su paso por el expresionismo momento en el que realiza figuras de formas angulosas como Las Parcas, influidas por Henry Moore y Femme à la plage, por Giacometti, las dos de 1955, en las que las texturas tienen un papel muy destacado. Luego su caída en la abstracción, su periodo más prolífico, en el que creó obras con diferentes materiales y técnicas, sobre todo figuras geométricas como en Pirámides de 1962, Psalm, de 1958, una obra preparatoria de Forma 212, la primera escultura abstracta que se colocó en el espacio público de Barcelona o Mèxic, un encargo de la ciudad centroamericana con motivo de los Juegos Olímpicos de 1968.

'La cinta' de 1992 y dos de las pinturas acrílicas de Subirachs.
'La cinta' de 1992 y dos de las pinturas acrílicas de Subirachs.

Vuelta a la figuración

“A finales de los años sesenta tiene una crisis porque piensa que el arte abstracto no llega a todo el mundo y lo abandona, volviendo a la figuración pero sin recuperar los conceptos tradicionales”, explica la comisaria, momento en el que empieza a crear sus famosas dualidades y oposiciones: hombre-mujer, positivo-negativo, lleno-vacío. Esta etapa coindice con el “encargo inesperado” de ocuparse de las esculturas de la Fachada de la Pasión de la Sagrada Familia de la que la exposición no se ocupa para nada, de forma sorprendente.

El artista ‘volverá’ en mayo a Poblenou

Subirachs estuvo muy vinculado con Poblenou, el barrio barcelonés donde nació. A partir del 27 de mayo ‘volverá’ a las calles y al ambiente que tanto conoció: su familia ha comprado un local junto a la actual Sala Beckett, antigua cooperativa Pau i Justicia, donde estudió el artista. Allí instalará el Espai Subirachs para exponer las 300 obras que atesoró en vida el artista con la intención de crear un museo y que su familia heredó tras el fracaso del centro que impulsaba Caixa Penedès y que la crisis bancaria impidió. “Es un espacio modesto de 300 metros cuadrados en el que podrán verse unas 100 obras”, explicó ayer su hija. “Lo abrimos sin ayudas de ningún tipo, nuestra intención es que esté abierto sine die, pero dependerá de la acogida que tenga”, remachó.

Sí de las obras que realiza de forma paralela a este trabajo por el que es conocido en todo el mundo. La exposición concluye con sus últimos trabajos en los que las esculturas tienen “vocación arquitectónica”, como en Monument, un trabajo preliminar de la escultura a Francesc Macià situada en la Plaça de Catalunya y en Vuit Graons, realizada en 2007 en madera y que representa su visión de la sabiduría y la filosofía de Ramon Llull.

Pese a que en muchas de sus obras introdujo la pintura es a partir de comenzar a sufrir una enfermedad degenerativa cuando se vuelca y se centra en la pintura. “Tiene una producción ingente. Todos son acrílicos en los que pinta lo que no puede y le gustaría esculpir”, reconoce la comisaria que explicó: “Subirachs es admirado en países como en Corea del Sur y en China”. la prueba es que en 2015 una exposición con sus obras la visitaron 800.000 persones. “Querían comprarlo todo y nos daban un cheque en blanco, pero lo rechazamos”, desveló.