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Patrimonio a la carta

La Casa Felip de Barcelona se añade a la oferta de visitas en grupos reducidos que ofrece Cases Singulares

La escalera de entrada de la Casa Felip de Barcelona, en Ausiàs Marc.

Se habla del turismo que invade Barcelona y copa los edificios que más identifican a esta ciudad, sobre todo los construidos por Antoni Gaudí que arrastran a millones de personas cada año. Pero hay otro tipo de turismo que busca escapar de la masificación y conocer con calma otros atractivos escondidos. Es lo que facilitan desde 2010 Isabel Vallès y Laura Pastor tras poner en marcha Cases Singulares con la intención de dar a conocer lugares al margen de los circuitos turísticos, explicando, mediante visitas guiadas y en grupos reducidos, su historia y la de sus propietarios. La última en incorporarse a esta oferta de patrimonio a la carta es la Casa Felip, un impresionante edificio modernista construido por Telm Fernández i Janot en 1901 en el número 20 de Ausiàs Marc, en la llamada “zona del oro del textil”, que vivió un gran enriquecimiento en la década de los noventa del siglo XIX con la construcción de enormes y destacados edificios. “Los mejores del Eixample”, según el empresario y mecenas Antoni Vila Casas que adquirió en 1997 esta vivienda para instalar allí la sede de su fundación, donde trabaja su equipo y ha desplegado parte de su impresionante colección de arte moderno y contemporáneo.

Como no podía ser de otra forma esta casa es una auténtica lujuria de las artes aplicadas donde los más hábiles artesanos modernistas emplearon materiales extraordinarios. Impresiona comprobar que no se sube al piso principal por la escalera que utilizaban sus dueños, sino por una interior, menos noble pero igual de fastuosa, situada junto al ascensor. El suelo de la entrada es de mármol de Carrara. El mejor. El piso que se visita fue propiedad del matrimonio Felip, de los que se sabe muy poco. Tan solo que él era un industrial textil que, quizá, había hecho su fortuna en América. Falleció en 1913 y su mujer, Elvira Pérez y Capdevila, en 1936, heredando la casa sus sobrinas. En 1975 pasó a manos de los Salesianos del Tibidado y en 1990 se instaló el Círculo Condal.

El salón modernista con la impresionante vidriera de Antoni Bordalba.

La vivienda es espectacular y sorprende incluso al ojo acostumbrado a estos interiores suntuosos. La zona íntima donde los Felip vivían —en el interior de manzana— es un recinto donde abundan la madera en las paredes alternando con los esgrafiados de Joan Paradís. El suelo está elaborado de mosaico romano por Lluís Bru, el mismo que hizo los del Palau de la Música, con teselas doradas de pasta de vidrio. La joya de esta estancia, con permiso de la impresionante chimenea de madera tallada donde puede verse una ninfa como las que pintaba Alphons Mucha, es la impresionante vidriera de colores de 20 metros cuadrados creada por Antoni Bordalba, con flores y mujeres que parecen gozar de la naturaleza. “Es la última estancia que se visita y la gente no puede reprimir un sonoro ¡ohhh!”, asegura Pastor.

En la otra parte de la casa, que da a la fachada principal de Ausiàs Marc, se recibían a las visitas y ahora acoge las reuniones de la fundación. Es un salón francés de estilo rococó. “El modernismo es muy ecléctico”, asegura Vallès de esta estancia en la que predomina el tono rosa pastel. Las paredes siguen decoradas con la pana pintada original, un poco kitsch, mientras los suelos son de marquetería de diseños geométricos. Una maravilla. De lo poco que se sabe de esta familia, señalan Pastor y Vallès, era que eran muy religiosos, algo que contrasta con la ostentación y el lujo con la que vivían.

Una barretina para el President

Vila Casas ha estado en Arco. “He ido a ver las galerías catalanas, para ver si promocionan a los artistas catalanes. Nada”, explica tras salir de su despacho en el que trabaja a diario de la Casa Felip. Preguntado por una de las obras que conviven con este joya modernista, una en forma de barretina roja realizada en hierro forjado por Francesc Ruestes en 2010 que preside la sala rococó: “He comprado las siete copias y he regalado una a cada uno de los presidentes de la Generalitat”, explica divertido. Pujol, Maragall, Montilla y Mas ya tienen la suya. “A Puigdemont no, porque todavía los es”, remacha. La sexta es la suya y la séptima será para el siguiente en ocupar el Palau de la Generalitat.

Con esta nueva vivienda Cases Singulares consigue su propósito de abrir una casa cada día: los lunes el Palauet Casades, sede del Colegio de Abogados; el martes la Biblioteca Arús, el templo masónico de la ciudad que conserva más de 80.000 volúmenes; el miércoles el Palau Baró de Quadras, de Puig i Cadafalch; el jueves la Casa Rocamora, un palacete isabelino que conserva importantes colecciones de cerámica y pintura; el viernes la Casa Felip, y el sábado y el domingo la Casa Amatller, con uno de los mejores interiores modernistas, mobiliario incluido, de Barcelona.