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Ullate lleva su nueva versión de ‘El Amor Brujo’ al Auditori de Sant Cugat

El coreógrafo estrenó su segundo montaje del ballet de Manuel de Falla en el Teatro Real

Un momento del ballet 'El Amor Brujo' dirigido por el coreógrafo Víctor Ullate.
Un momento del ballet 'El Amor Brujo' dirigido por el coreógrafo Víctor Ullate.

Hace 100 años que Manuel de Falla compuso la partitura de ballet El Amor Brujo y son muchas las versiones que se han llevado a los escenarios. Hoy, coincidiendo con el centenario, Víctor Ullate al frente de su compañía presenta su nueva versión en el Auditori de Sant Cugat y mañana en el de Terrassa, sábado 25. Hace prácticamente 23 años, el 28 de febrero de 1994, en el Teatro La Maestranza de Sevilla, Ullate estrenaba su primera versión de la misma obra y reunió a grandes artistas alrededor del coreógrafo. Ese estreno se convirtió en un gran acontecimiento en la historia de la danza contemporánea española. El vestuario y la escenografía fueron creados por Frederic Amat, el guion estaba firmado por Vicente Molina Foix, y en el escenario la gran cantora, Carmen Linares, y un plantel de excelentes bailarines: María Giménez, Tamara Rojo, Igor Yebra, Jesús Pastor, Eduardo Lao, Ruth Miró y Víctor Jiménez entre otros, que entonces formaban parte de la compañía de Ullate y que luego han triunfado internacionalmente. El mayor mérito Víctor Ullate, extraordinario exbailarín de Béjart y coreógrafo, es su valía como maestro de baile. Sus discípulos son en la actualidad grandes estrellas en las principales compañías de todo el mundo y a los ya citados se deben añadir a los nombres de Ángel Corella, Lucia Lacarra Joaquín de Luz y Carlos López

“La primera vez que monté El Amor Brujo fue una experiencia inolvidable. Ahora, cuando se cumple el centenario, he tenido la necesidad de crear una nueva versión, más actualizada, más moderna diría. No he podido contar con los diseños de Amat porque desafortunadamente fueron destruidos en un incendio. Y tampoco hemos llegado a un acuerdo económico con él para realizar unos nuevos diseños, así pues para la escenografía he contado con Paco Azorín, con el que suelo trabajar, y para el vestuario con María Araujo que ha realizado unos diseños bellísimos e incluso calificaría de apasionados. A la música de Falla he añadido unos arreglos de Luis Delgado y unas composiciones del grupo In Slaughter Natives una música muy gótica y tenebrosa”, explica el coreógrafo y bailarín.

“Es verdad que cuando estrené la primera versión hace 23 años tenía en la compañía grandes bailarines, pero ahora también. Son otra hornada: Marlen Fuerte está extraordinaria como Candela, mi hijo, Josué Ullate, ─no es amor de padre─, está soberbio como Carmelo, Cristian Oliveri es un convincente José y Leyre Castresana es una misteriosa Pitonisa, además el cuerpo de baile tiene una depurada técnica y presencia escénica”, defiende el director.

La nueva versión de esta obra se estrenó en diciembre de 2014 en el Teatro Real de Madrid y contó con la participación en director de la cantante Estrella Morente, que desgraciadamente no viajará a tierras catalanas.

El ballet El Amor Brujo se estrenó por primera vez el 15 de abril de 1915 con coreografía e interpretación de Pastora Imperio y libreto de Gregorio Martínez Sierra. El argumento narra el amor de Carmelo por la gitana Candela, que se ve turbado por la aparición del espectro de un joven, que hasta su muerte, había sido novio de la gitana.

“Para mi crear un vestuario y una escenografía para un espectáculo de danza siempre es un privilegio que me seduce desde que empiezo a hablar con el coreógrafo que me encarga los diseños. Por ejemplo con Cesc Gelabrt empecé a trabajar desde principio de los años noventa y junto hemos realizado numerosas piezas como Belmonte, El jardiner, Zumzum-ka y Preludis, por citar a algunas y ha sido una experiencia muy fructífera. Trabajar con Víctor Ullate para su primera versión de El Amor Brujo fue una gran aventura que me entusiasmó y apasionó desde el momento cero. Creé más de 40 vestidos. Cada uno pintado a mano y diseñado a la personalidad de cada miembro de la compañía de Ullate. En ese momento su compañía era una constelación de grandes intérpretes incluso el cuerpo de baile estaba formado por magníficos bailarines, que luego han triunfado internacionalmente”, explica con entusiasmado y cierta nostalgia Amat.

“Pero el fuego fatuo protagonista de la obra de Falla persiguió mi obra desde el principio. Ideé el telón que estaba destinado al Gran Teatro del Liceo, donde se presentaría la obra en Barcelona, pero unas semanas antes del estreno se quemaba el Liceo, así pues cuando El Amor Brujo vino a Barcelona tuvo que bailarse en el Teatro Victoria. Años más tarde se quemó el almacén donde Ullate guardaba el vestuario de la obra. Cuando Ullate decidió remontar el ballet no llegamos a un acuerdo económico para que yo volviera a diseñar un nuevo vestuario; no hablé con Víctor directamente sino a través de una tercera persona. Sinceramente creo que ha sido mejor no participar en esta nueva versión de El Amor Brujo, la vida me ha enseñado que es mejor guardar en la memoria experiencias tan intensas y enriquecedoras”, puntualiza el pintor.