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Cultura introducirá cuotas para impulsar el cine liderado por mujeres

La mayoría femenina en los grados audiovisuales contrasta con la dirección de proyectos

Isa Campos amb Isaki Lacuesta.
Isa Campos amb Isaki Lacuesta.

En los dos últimos cursos de los estudios de audiovisual de la universidad Pompeu Fabra las mujeres han copado el 74,4% de las matrículas. En la Universidad de Barcelona la proporción es de 60 mujeres frente a 40 hombres. Y la matrícula del primer curso de este año de la Blanquerna ofrece parecida foto; 62% frente a 38%. Si el foco se pone en los estudios más técnicos, como los que ofrece la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC) el porcentaje es inverso: 60% de hombres frente a un 40% de mujeres aunque con un incremento continuado femenino desde 2010 que este año ya ha llegado al 43%. Por contra, si se mira la cartelera o los créditos de películas y series de televisión los proyectos liderados por mujeres cuestan de encontrar. La brecha entre la formación y el ejercicio profesional es tan abismal que el Institut Català de Empreses Culturals (ICEC) ya tiene asumido que introducirá el sistema de cuotas en la concesión de fondos en el sector audiovisual para proyectos liderados por mujeres. Una discriminación positiva que fue planteada por la Asociación de Mujeres Cineastas y Audiovisuales (CIMA) que está abordando también la cuestión con el sector.

En los últimos premios Gaudí, de todas las películas candidatas solo el 16% eran de directoras una proporción que subía al 26% si se incluían otras jefaturas de equipos, como vestuario o maquillaje. Y entre las que fueron premiadas —excluyendo las categorías específicamente femeninas— todavía menos: Isa Campo, codirectora con Isaki Lacuesta de La propera Pell y Sandra Hermida como mejor producción por A monster calls fueron las únicas que recogieron las estatuillas gaudinianas. Los otros tres premios Gaudí en manos de mujeres fueron el de música (Silvia Pérez Cruz), vestuario (Nina Avramovic y maquillaje (Marion Vissac) por La mort de Lluis XIV.

“En el sector audiovisual la ley de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres de 2015 no ha conseguido ni mucho menos la paridad. La escasa presencia de la mujer en los puestos de responsabilidad no tiene una causa concreta porque en parte es por la falta de referentes y mensajes subliminales que alejan a la mujer de la dirección de los proyectos”, explica Carla Subirana, miembro de CIMA y que tiene la doble vertiente de ser directora de cine y profesora de audiovisuales en la Blanquerna. La presencia femenina, en cambio, es mucho más frecuente al frente de otros equipos técnicos y, especialmente, de dirección de producción: “todo lo relativo a la organización de equipos, de la contratación y de la gestión de recursos son responsabilidades asumidas por mujeres. Por ahora las tareas más habituales son las de organizar y ejecutar”, añade.

La cosa cambia radicalmente cuando el foco se pone en la dirección artística, la producción o la elaboración de guiones, terreno tradicionalmente ocupado por hombres. Salvo excepciones notables, como Isabel Coixet, a la gran mayoría de cineastas catalanas les cuesta superar la barrera del primer proyecto y alcanzar un segundo, si es largo, o se quedan en los cortos. “O pasan muchos años como a Roser Aguilar que después de su primera película Lo mejor de mí ha necesitado siete años para culminar Brava”, subraya Subirana.

Desde CIMA han planteado al ICEC una doble línea de actuación. Una, el establecimiento de cuotas progresivas para la subvención de proyectos liderados por mujeres con uno mínimo de un 25% para este año que iría subiendo al 30% en 2018, un 35% para 2019 y llegar al 40% en 2020. La otra forma de promover la visión femenina en la industria audiovisual que han propuesto se centraría en una labor de acompañamiento en los proyectos que se plantean y que muchas veces no llegan a culminar por falta de herramientas o por una estrategia no adecuada. El CIMA pone como ejemplo la experiencia de Suecia que partiendo de cifras bajas, en torno a un 26%,  ha conseguido en tres años llegar a la paridad. De todo ello están hablando con el ICEC y con el resto del sector y el vehículo para implementar esas medidas será el Plan Estratégico del Audiovisual que establecerá las líneas a seguir  desde este año a 2020 y que se presentará en breve.

Una de los trabajos previos que está haciendo el ICEC es algo parecido a un vaciado de todas las líneas de subvención para conocer la realidad de los últimos tres años. Es decir, de las ayudas concedidas cuántas han ido a proyectos dirigidos por mujeres. “Se están mirando tres responsabilidades concretas, dirección, producción y guión porque, de entrada, necesitamos saber cuál es el universo de las propuestas femeninas. Lo que está claro es que hoy por hoy la visión de la mujer dista mucho de estar representada lo que es lo mismo que falta la mitad de la sociedad y estamos de acuerdo en impulsar medidas de discriminación positiva siempre dentro de los criterios de excelencia”, explica Francisco Vargas, director del Área Audiovisual del ICEC. El instituto distribuyó el año pasado un total de 16 millones de euros en 12 líneas de diferentes programas. Una cantidad que en su gran mayoría, en torno al 80%, procedió de lo recaudado por el impuesto del audiovisual que se cobra a los operadores de internet.