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La red de sobornos en obras del AVE se extiende a toda España

Un informe de la Guardia Civil incorporado al caso Adif revela sobornos en Castilla y León, Galicia, Euskadi y Asturias

Un empresario que se cansó de pagar viajes de placer a cargos de Adif ha destapado una red de corrupción que, ahora, se extiende a toda España. Un informe de la Guardia Civil incorporado al caso Adif—al que ha accedido EL PAÍS— revela que los sobornos no se limitaron a obras del AVE en Cataluña: la misma práctica se ha reproducido, durante la última década, en trabajos de la alta velocidad en Castilla y León, Galicia, Euskadi y Asturias. A cambio de viajes y regalos, los funcionarios permitían beneficios millonarios a la constructora Isolux-Corsán.

El informe se apoya en los archivos y correos intervenidos a directivos de Corsán, la empresa que está en el epicentro de todas esas maniobras. Y no solo en Adif: los presuntos sobornos y prácticas irregulares alcanzan a técnicos, funcionarios y políticos de administraciones locales (Ayuntamiento de Trujillo), provinciales (Diputación de Valladolid) o estatales (Carreteras). Hay una veintena de obras bajo sospecha: ferrocarriles, carreteras, puertos, aeródromos...

Hasta ahora, el caso Adif había destapado sobrecostes en las obras del AVE en Barcelona gracias a la denuncia del empresario arrepentido. Como subcontratado por Corsán para mover tierras, su empresa (Gonquis) sufragó viajes a pistas de esquí de cargos de Adif en Cataluña. A cambio, los funcionarios certificaban trabajos que Corsán no había ejecutado realmente, o para los que había empleado materiales de peor calidad que los declarados. En 2014 se produjeron las primeras detenciones: en un tramo de menos de dos kilómetros de vía en Barcelona, la presunta malversación asciende a 31 millones. La Fiscalía Anticorrupción descubrió más tarde que esos sobrecostes se habían reproducido en las obras de la estación de La Sagrera (aún por terminar) de Barcelona: otros 82 millones.

El material hallado en Corsán es una mina y permite trazar un pequeño mapa de las prácticas corruptas en la obra pública de España.

Sin hormigón en Galicia. En Galicia, Corsán se adjudicó el tramo Ourense-Amoeiro y trató de conseguir un “modificado” del proyecto para que alcanzara los 125 millones. La empresa supo que “un tipo de hormigón” empleado en la obra “no ofrecía la resistencia necesaria para el encofrado” y, aun así, evitó revisar la obra, señala la Guardia Civil. El “formulario de atenciones” de la empresa destapa que Corsán abonó un viaje para que Luis M. (director de obras del AVE en Ourense) y su “acompañante” asistieran a la Supercopa de Europa en Niza. La excursión (viaje, alojamiento, entradas) costó más de 1.500 euros.

Regalos para todos en León. Corsán obtuvo la adjudicación del tramo Palanquinos-Onzonilla (en la línea de Palencia a León) en 2009. La empresa logró que Adif incluyera el importe “más alto” en el presupuesto para lograr sus “objetivos económicos en el cobro de las certificaciones”, señala la Guardia Civil. A cambio, varios cargos de Adif recibieron regalos. A Luis F., director de línea, le pagaron una habitación de hotel y entradas para el partido de Champions entre el Real Madrid y el Olympique de Lion (2010). En el caso de Luis M., gerente de infraestructura, Corsán corrió con los gastos de la reforma del piso de su hija en Fuenlabrada.

Mejores condiciones en Euskadi. Adif adjudicó el tramo Etxano-Amorebieta (Vizcaya) a Corsán y a Urazca en 2007. Esta empresa, sin embargo, quebró. Corsán ganó luego el concurso en solitario, pero con un incremento de la adjudicación: 14,5 millones. Ese incremento lo habían pactado antes con cargos de Adif, según se desprende de los correos electrónicos. Este caso confirma, como en Barcelona, que “las certificaciones de obras”, subraya la Guardia Civil, “no se confeccionan teniendo en cuenta la obra ejecutada”.

Certificaciones en Asturias. La Guardia Civil ha constatado que Adif certificó un importe de obras 4,5 millones de euros superior al acreditado por la valoración técnica. Se trata del tramo La Robla-Pola de Lena.

La autovía de Granada. En 2005, Corsán obtuvo un tramo de la autovía del Mediterráneo (A-7) en Motril (Granada) por 48,9 millones. La empresa buscó maniobras para “fidelizar” a cargos de la Dirección General de Carreteras. Para ello, pagó comidas en varios restaurantes que, según la Guardi Civil, son “de placer” porque a ellas acudían también las esposas de esos cargos. “Hay que ganarse a José Antonio M. [director de obras de Carreteras en Andalucía Oriental] para que nos ayude en esta estrategia y convencerlo de que tenemos que quitar todo lo que se pueda”. Los directivos de Corsán aluden a su estrategia para solucionar los problemas que estaban teniendo para ejecutar la obra según el proyecto inicial.

Aeródromo de Teruel. Adjudicado a Corsán por 38 millones en 2008. La empresa, de nuevo, “pretende adaptar las mediciones para lograr las cifras previstas”. Según revelan los correos y concluye la Guardia Civil, el director general de Transportes del Gobierno de Aragón, Simón C. M., “pretende influir en la contratación de los subcontratistas” en la obra y sugiere que atiendan a la empresa Compactaciones de Teruel. “Me dicen que sería de interés dar trabajo a las pocas máquinas que tiene la empresa”, firma el correo de Simón C.

Un 10% de comisión. Las obras de la autovía Coria-Moraleja, en Cáceres (38 millones, 2008) presentan “un problema geotécnico”, lo que motiva un intercambio de correos para ejecutar obras complementarias. El jefe de gabinete del Ayuntamiento de Trujillo, Carlos C., pide a los directivos de Corsán “unos honorarios mínimos del 10%” para arreglar el asunto: según el informe, ese dinero es “en beneficio propio como pago por sus labores de persuasión ante lo que él denomina implicados”.

De Valladolid a Japón. La Guardia Civil cita diversas obras en Castilla y León (como parques solares) y, especialmente, trabajos en Valladolid, como la construcción de una pista de esquí seco (4 millones). El informe señala que el vicepresidente de la Diputación de Valladolid, Alfonso C. T., viajó a Japón con su esposa y directivos de la empresa con cargo a Corsán. El viaje costó 4.515 euros por persona. Alfonso reconoce que hizo el viaje, pero señala que lo pagó de su bolsillo.

Más de 150.000 euros en pagar ‘tsunamis’

En los correos electrónicos en manos, los directivos y funcionarios investigados aluden a los viajes de placer a costa de Corsán con el nombre de tsunamis. La empresa constructora desembolsó más de 150.000 euros para pagar salidas a los altos funcionarios que, después, les ayudaban a obtener más beneficios durante la ejecución de las obras. La Guardia Civil ha detectado pagos no solo de Corsán, sino también de Copasa, Sacyr y Acciona, otras adjudicatarias de obras de la alta velocidad.

El primer viaje que trascendió fue el de Jaime G., exdirector de Infraestructuras, y su jefe, Rafael R., exdirector de la línea noreste de Adif, a las pistas de esquí de Aspen (Colorado). Lo hicieron en 2008, apenas 12 días antes de que se adjudicaran los trabajos en Barcelona a Corsán. Las excursiones a pistas de esquí de alto nivel se sucedieron en años posteriores: Whistler (Vancouver, Canadá) y Verbier (Suiza).

Jaime G. disfrutó de otros vuelos y atenciones. Corsán le pagó, entre otras muchas cosas, una estancia en Santander. Pidió un coche para moverse por allí. “Uno de gran cilindrada, ya sabes como es Jaime”, le escribe el delegado de Corsán en Cataluña a su secretaria.

"La nueva dirección de Isolux está colaborando con la justicia en la investigación de los casos relacionados con la anterior etapa de gestión, en la que los accionistas de control eran Luis Delso y José Gomis", aseguraron desde Isolux Corsán. Un portavoz de Adif —el ente gestor de infraestructuras ferroviarias— ha negado, por su parte, tener conocimiento del informe.