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Cultura, memoria y divulgación vertebran los actos del IV Centenario de la plaza Mayor de Madrid

El Ayuntamiento reivindica su "carácter de gran escenario del imaginario colectivo" de la ciudad

Ilustración de la Plaza Mayor.

"Este programa quiere que nos enamoremos de Madrid y es lo suficientemente amplio para que quepan cosas que aún no están aquí". Así ha abierto la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, la presentación del programa cultural de la Plaza Mayor en el año de su IV Centenario. El hilo conductor de todos los eventos que desde mediados de mes hasta final de año ocurrirán en la plaza, es “no solo dotarla, de nuevo, de ese carácter de gran escenario del imaginario colectivo, sino, además hacerla protagonista de la vida de la ciudad”, resumía Marisol Mena, directora general de Intervención en el Paisaje Urbano y Patrimonio Cultural. Para ello, se combinarán los programas educativos, culturales y de apoyo a la memoria de la plaza.

El Ayuntamiento asegura que el proyecto, que tiene un presupuesto de dos millones de euros, ha sido consensuado por todos los grupos políticos —menos con el PP, que se ha abstenido— las instituciones y los comerciantes, "teniendo en cuenta el descanso de los vecinos". “Un ayuntamiento que quiera hacer realidad todo lo que vamos a hablar aquí debe tener en cuenta el diagnóstico, la iniciativa, de la gente implicada, explicaba Carmena.

La Plaza Mayor, como todas sus hermanas castellanas desde el siglo XVII, fueron concebidas como el patíbulo donde pasaban todas las cosas. Durante 400 años, Madrid ha representado en su 'plaza del Arrabal' (así nació), autos de fe, ajusticiamientos, corridas goyescas, coronaciones, fiestas barrocas… Ha sido laguna de caza, plaza del mercado, le ha atravesado un tranvía... y no solo el tiempo y los arquitectos reales han ido cambiando su uso; también los fortuitos accidentes que modificaron su estructura, como el incendio que obligó en 1790 a que Juan de Villanueva trabajara su reedificación, que la dotó de las seis puertas monumentales y Arco de Cuchilleros. Durante la presentación del programa en La Casa de la Panadería, el Ayuntamiento se ha servido de actores para escenificar el paso del tiempo y los distintos usos heredados.

Así que, este "escenario cultural", como lo define Mena, se inaugura precisamente en esta dirección: durante los días 17, 18 y 19 de febrero, a las 20.30 un ‘vídeo mapping 360º inmersivo’ con banda sonora propia donde conoceremos, a través de imágenes y luces, la historia de la Plaza Mayor hasta nuestros días. También en febrero, el sábado 25 a las 20.00 y con motivo del Carnaval, se celebrará un gran baile de máscaras para todos los públicos. Pasodoble, swing, tango, fox-trot y twist al ritmo de orquesta. Además, habrá bailarines y el artista visual Eponine Franckx aportará más movimiento con sus proyecciones.

Durante el acto de presentación no han faltado la voz de los miembros de la comisión del IV Centenario. Aprovechando el plan de actuación en la plaza, pedía Carlos Soto, representante de la asociación de amigos del IV Centenario "un plan director que resuelva con urgencia problemas de mobiliario y señalética". Y aunque alababa el programa cultural presentado, reivindicaba el papel de "la gente en la plaza" y defendía apasionado, "ante los incendios y los ahorcamientos, la plaza de la vida". Este guante lo recogía el concejal de centro, Jorge García Castaño, que destacaba que "hay que recordar a los liberales que pasaron por esta plaza", pero además animó a repensar los usos de la plaza, más que en su programa. "Hay que sacar más partido al edificio durante el año, más allá de las bodas".

El exalcalde Juan Barranco ponía en valor la colaboración de "lo público y lo privado", haciendo referencia a los comerciantes de la Plaza. "A veces parece que Madrid no es de nadie", apuntaba el exregidor, "y a veces más que madre, la tomamos como madrastra... hay que hacer un acto de justicia por la gente de Madrid que ha aportado mucho a la historia de la ciudad". Y en esta línea, mencionaban a Plácido Domingo, que tendrá un papel en los festejos y a Gloria Fuertes.

Los actos llegarán hasta el mercado de Navidad de fin de año, pero entretanto y en paralelo con el resto de eventos, se reservarán cuatro días cada estación para intervenir en la plaza de la mano de artistas que evocarán desde un punto de vista contemporáneo las decoraciones y fiestas de la corte. Así, del 23 al 26 de marzo, el colectivo Waterlight Grafitti pondrá tecnología y luces al trabajo del conocido artista urbano madrileño Suso33 (www.susu33.com). Este precusor del grafitti iconográfico experimentará con el lenguaje y el agua. Además, en esta primera estación habrá un taller de jardines efímeros para niños. La pata educativa del programa, incluirá la creación de la página www.plazamayor.madrid.es, que recogerá material documental, leyendas y explicará la influencia de Mayor en plazas de Latinoamérica. Además, se presenta el programa 'aprendiendo', que preparará exposiciones, conferencias, concurso de microrrelatos y visitas guiadas. Además, se trabajará con la Escuela Superior de Diseño de Madrid, que recuperará la tipografía madrileña.

La semana santa se vestirá de flamenca con saetas en las balconadas durante las procesiones. Abril dará paso a un concurso de fotografía, ‘Proyecta 2017, imaginando otros mundos posibles’. En mayo se homenajeará a San Isidro Labrador, de la mano del Teatro de la Zarzuela. En primavera, inaugurará los domingos de Mercado de las palabras, que se celebrará una vez al mes. Junio saca las artes escénicas a la calle, los días 2, 3 y 4 y a mediados de este mes, PhotoEspaña expondrá en la fachada de la Casa de la Panadería los retratos de una convocatoria diseñada para la ocasión. Y el día 24 de junio, concierto de la Orquesta Sinfónica de Bankia en la Plaza. El Teatro Real tampoco quiere quedarse fuera, así que la zarzuela de Luisa Fernanda se proyecta en pantalla gigante con Plácido Domingo de protagonista el 1 de julio. Ese mismo mes podremos recordar el papel de la Plaza Mayor en el cine, con un pase que recopila los momentos en que fue retratada en celuloide, con música de la Banda Sinfónica Municipal. La poesía llegará en otoño, donde se recordará al Siglo de Oro en las justas poéticas. Y con ese mismo espíritu, el 7 de octubre se revivirá el Madrid mitológico con una fiesta barroca, una especie de carnaval que pretende jugar a lo mismo que se jugaba en la época de los Austrias.

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