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JOHN CONNOLLY/ Escritor

“El mal solo se puede combatir desde el mal”

El novelista, invitado en BCNegra, afirma que la avaricia es una de las causas de la victoria de Trump

 Gianluca Battista

Rescatado tres veces de las tinieblas tras sendas paradas cardíacas, le han extirpado un riñón, apenas siente y tiene fuerza en la mano izquierda, reconoce qué son las cosas, pero a veces olvida sus nombres; es posible que aún le quede plomo en el cerebro, y no concilia más de dos horas de un sueño espeso, donde su hija muerta le habla cada vez más a menudo. Así ha quedado el detective Charlie Parker tras su encontronazo con los soldados del mal. Y de eso intenta reponerse en La canción de la sombras (Tusquets), si bien se cruza con una mujer y su hija perseguidas por los rescoldos del nazismo. Es la 14ª entrega de uno de los personajes hoy star-system del género negro aderezado con inquietantes dosis del fantástico y que cada vez más se antoja oscuramente parecido a su autor, John Connolly (Dublín, 1968), uno de los cabezas de cartel de la 12ª BCNegra, pelo y barba negros mechados de blanco, cazadora y foulard puro carbón, ojos que se entrecierran cuando aflora una indefinible y parca sonrisa y ambos con serias dudas acerca de si se puede combatir hoy el mal si no es con mal mismo.

Pregunta. Su experiencia con el terror nació a los 5 años, cuando al volver del colegio creyó que había perdido su casa; ¿la sensación de culpa y la necesidad de justicia de Parker dónde las experimentó usted?

Respuesta. En el primer libro, Todo lo que muere, está la idea germinal de un hombre que lo ha perdido todo y que por ello mezcla culpa y furia extraordinarias… Hay dos maneras de encarar el sufrimiento: los que quieren que los demás sufran como lo hacen ellos o los que quieren que nadie pase por ahí. Parker ha pertenecido mayormente a los primeros, pero ha tomado cierta conciencia y está en un punto autodestructivo, dispuesto a despedazarse a sí mismo y acercándose quizá a la naturaleza del hombre mismo que le persigue… Parker es bueno con ambigüedades, la bondad es ambigua, tiene ambigüedades, a veces sirve para liberar nuestra propia furia, es usada como bandera… El último hombre bueno sin ambigüedades fue crucificado.

P. Preguntaba por su experiencia personal…

R. No soy Parker, pero a los casi 50 años es difícil no haber experimentado, por ejemplo, la diferencia entre derecho y justicia; pero todo me preocupa más por los hijos que por mí mismo; con Parker exploro temas, pero le puedo seguir en según qué.

"El nazismo no fue sólo una conspiración criminal: fue también un episodio de ladrones"

P. El compromiso de Parker con el bien, por más ambiguo que sea, crece a los ojos de hoy en una sociedad neoliberal, con gente cada vez menos comprometida por nada ni por nadie; un punto ingenuo su detective, ¿no?

R. Los que creemos en un mundo donde rechazamos el racismo o nos atormenta el infortunio de los desfavorecidos nos estamos viendo obligados en los últimos tiempos a posicionarse claramente en un bando u otro… La historia sobre el exterminio nazi que está en La canción de las sombras no hace ni dos años, cuando la escribí, era un episodio más y hoy resurge.., ¡pero en el debate de la negación del Holocausto! ¿Cómo es posible que en 2017 aún se tenga que desmentir eso, que lo primero que encuentres en Google como primer ítem sea la pregunta de si ocurrió o no? Y en el contexto de ese neoliberalismo está el resurgimiento de la ultraderecha… El compromiso de Parker con la moral es hoy muy relevante; personas como Parker son hoy más necesarias que nunca… Lo terrible de ser de izquierdas hoy es que estás forzado a ser políticamente correcto con ella… Parker rechaza eso: si una cosa está mal está mal, sin ambigüedades.

P. En el libro se ve que avaricia, por desear lo que no tenemos, y miedo, por el temor a perder lo que sí tenemos, son motores más potentes para el mal que el amor o el dinero…

R. Eso es evidente si miramos el mundo y vemos los cambios de los últimos 12 meses: son el resultado de la mezcla de miedo y rabia, de gente que se ha dejado, o que se considera que ha quedado, al margen y que están dispuestos a sacrificar potenciales beneficios a largo por los beneficios a muy corto… Pero solo para estar marginalmente mejor.

P. ¿Esa avaricia y ese miedo es del que se ha beneficiado Donald Trump?

R. Son las causas por las que ha ganado. Lo de la avaricia es comprensible, en parte; EEUU es una sociedad que no perdona, donde si te quedas sin trabajo, a lo sumo tienes seis meses de paro... Las intenciones son buenas: lo haces por el bien de tu familia, de tus hijos, y por ello, a cambio de tener dinero en el bolsillo, estás dispuesto a cerrar los ojos ante el sexismo y el racismo.

P. Parker vuelve a utilizar elementos discutibles contra el mal; ¿no se puede luchar desde el bien?

R. Me temo que el mal solo se puede combatir desde el mal y sus armas; sólo puede ser tratado así; Parker es realmente maligno y el libro no avala su comportamiento… No, no hay males pequeños: Parker se acerca cada vez más a lo que más odia; Parker ha sido corrompido. La vida no se trata de acercarse hasta el abismo y mirarlo y que él te mire a ti desde la distancia; también te puedes infectar…

"Creía que ya había ido demasiado lejos con el fantástico, pero los lectores me han seguido"

P. Hay varios personajes que dudan de si lo que hacen es el bien o el mal en los actos más cotidianos…

R. La mayor parte del género de la novela negra se sustenta en cómo el presente infecta el pasado y cómo eso pasa de generación en generación… Mi Parker sabe que su pasado tendrá consecuencias en su hija; la niña que ayuda a Parker aún no está infectada: ve a alguien en dificultades y ayuda, sin más, por instinto humanitario; quiero creer que el mundo seguirá funcionando así…

P. Habla de un campo de exterminio en Lubsko, en Polonia, donde se hacía creer a los judíos que estaban en una especie de casas de colonia y se les extorsionaba económicamente antes de matarles. ¿Existió?

R. No, pero me sirve para reflexionar sobre el camuflaje del bien y el mal: muchas estaciones de tren a las que llegaban los judíos para ir a campos de exterminio estaban bien ornamentadas. El nazismo no fue sólo una conspiración criminal: fue también un episodio de ladrones; por ideología no se arrancan dientes de oro… La dualidad bondad-maldad también se ha dado en las elecciones de EEUU: para proteger a tu familia o a tu comunidad, acabas apoyando a un régimen que quiere construir murallas…

P. ¿Por el afán de Parker de redimirse, no está usted conduciéndole a su autodestrucción?

R. Admito ahí mi trastienda católica. La redención es un bagaje muy pesado y exige sacrificios; Parker se ha resignado a la necesidad de ese sacrificio; no quiere morir, pero si se exige morir, morirá…

P. ¿Anuncia que le queda poco al detective?

"Los libros de Parker están llegando a una conclusión y a una resolución; Parker está ahora en el Huerto de Getsemaní…"

R. Los libros de Parker están llegando a una conclusión y a una resolución; Parker está ahora en el Huerto de Getsemaní… La próxima entrega se titula El momento del tormento… Parker, en estos dos últimos libros, es muy distinto, recordemos que ha muerto y ha vuelto… Y ha vuelto capaz de pisar un cadáver en la arena…

P. En La canción de las sombras, Sam, su hija, demuestra que tiene la habilidad de contactar con los muertos: lo hace con Jennifer, la hija asesinada en la primera entrega; parece una buena heredera de nuestro héroe…

R. Entiendo la fascinación por Sam, pero cada vez su presencia será más oscura, más problemática y más molesta a medida que evolucione… Confío mucho en la memoria del lector porque quiero que la serie de Parker conforme un paisaje muy amplio, en el que cada libro sea como un capítulo de los 20 ó 25 de un gran libro.

P. O sea, ¿queda aún una decena de títulos de la serie Parker?

R. Tantos, no sé, pero dos o tres más, seguro. No estoy agotado, me gusta escribir sobre Parker; además, examino entre entregas otros géneros, me estiro como escritor, y luego intento incorporar lo aprendido a la serie.

P. ¿Dónde pondrá el listón de lo fantástico?

R. La verdad es que creía que ya había ido demasiado lejos con el fantástico, pero los lectores me han seguido, han entrado en el bosque y ahora, quizá, ya no saben volver… Me ha sorprendido su tolerancia, la verdad. No, no he encontrado el límite… Al final de la serie, me gustaría haber llevado al lector directamente a otro género, algo nunca visto en la novela negra, ¿no?

P. ¿Cree en los espíritus? ¿Ha tenido alguna experiencia?

R. No… Pero puedo escribir de eso porque soy muy conservador en mi vida privada y entonces vuelco en los libros de todo para mi puro solaz.