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La Rambla vuelve a ser de los vecinos

Un millar de personas protesta para exigir políticas contra el modelo turístico que expulsa a los vecinos

Protesta en la Rambla de Barcelona.
Protesta en la Rambla de Barcelona.

Un millar de vecinos de Barcelona han protagonizado esta mañana una sonora e insólita protesta. Los activistas, hartos de un modelo de ciudad “dirigida a la captación de turistas”, han realizado una simbólica ocupación de la calle más emblemática de la capital catalana: La Rambla.

La ocupación ha resultado en todo momento cívica. Estaba impulsada por medio centenar de entidades, entre las que destacaba la Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona (FAVB). Su presidenta, Ana Menéndez, aclaraba la apuesta simbólica de la acción: “Ocupando las Ramblas conseguimos visualizar que el vecino de Barcelona ha perdido su calle más emblemática, que ha sido tomada por los turistas”. Menéndez ha informado de que actualmente “el elevado precio de la vivienda, ya sea de venta o de alquiler, ha provocado —por la falta de viviendas públicas— que la industria turística haya comprado de forma masiva y se haya expulsado a los vecinos de sus propios barrios. El turismo ha estado durante años operando sin ningún control de la Administración. La riqueza se ha concentrado en unas pocas manos mientras las condiciones laborales de los vecinos son más precarias”. La presidenta ha exigido a las Administraciones la construcción de vivienda pública.

A las 11 de la mañana ha comenzado la concentración en la Rambla de Canaletes. Una hora y media después ha comenzado a recorrer el paseo en dirección al monumento de Colón. Entre los participantes, varios ciudadanos a título personal, diversas asociaciones de vecinos entre las que destacaban las de Guinardó, Sants, Poblenou o la Barceloneta. También había integrantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y sindicatos como CGT. Entre los manifestantes se ha podido ver a la regidora de Ciutat Vella, Gala Pin. No ha participado la alcaldesa Ada Colau, pero esta semana fue preguntada en BTV por la manifestación y se mostró partidaria de su celebración: “Demuestra que hay una ciudadanía no resignada que considera que la Rambla es un activo de la ciudad y de sus vecinos que la reivindican”.

La marcha ha ido recorriendo el paseo a golpe de batucada mientras los turistas fotografiaban el espectáculo. Los vecinos de la plataforma la Barceloneta Diu Prou han desfilado junto a la inseparable réplica del cañón del barrio, que rompía a petardazos el escaso silencio de la protesta.

Los miembros de la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible (ABTS) han hecho visible una de las protestas al entrar en el mercado de la Boqueria, a esa hora repleto de turistas. Los activistas han denunciado que el mercado ha “olvidado a los vecinos”. Armados con carros de la compra han paseado por unos pasillos llenos de extranjeros, que poco entendían lo que ocurría. Alguna de las tenderas del histórico mercado se ha enfrentado a los manifestantes y ha defendido a su clientela formada exclusivamente por turistas. Tras los momentos de tensión han vuelto a salir a la Rambla donde desde uno de los balcones del Museo de la Erótica una actriz con peluca y vestido blanco saludaba, como si de la mismísima Marilyn Monroe se tratara. Un verdadero reclamo exclusivo para turistas.

La protesta ha seguido recorriendo la Rambla. Entre las manifestantes también se encontraban una reducida representación del colectivo Putas Indignadas. Las prostitutas del barrio del Raval criticaban el modelo sexual, reclamaban sus derechos como trabajadoras del sexo y protestaban contra la violencia “que recibimos las prostitutas feministas”.

Al llegar a la Rambla de Santa Mónica y, tras unos momentos de tensión entre los organizadores, la presidenta de la FAVB ha leído un pequeño manifiesto y se ha colgado una pancarta entre dos árboles donde se reclamaba la Barcelona de los vecinos. El broche final lo ha puesto un grito, ya tradicional, cantado al unísono: “No queremos, los pisos turísticos”.