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TRIBUNA

Ciudades sostenibles: Los desafíos de la Nueva Agenda Urbana

El autor, decano del Colegio de Arquitectos, denuncia los retos a los que deben enfrentarse las ciudades modernas por su crecimiento demográfico

Quizás lo que mejor caracterice la condición urbana contemporánea sea una transformación de las ciudades tan profunda como la experimentada en el periodo de surgimiento de las sociedades industriales.

En 2014 por primera vez en la historia de la humanidad la mayor parte de la población mundial habita en ciudades y las estimaciones apuntan que en 2050 lo hará más del 65%. Pero esta transformación no es sólo cuantitativa: los cambios en las formas de producción, organización del consumo y movilidad de capitales, personas y bienes, también afectan de manera profunda al carácter de las ciudades. Lo global y lo local se encuentran conectados de manera inimaginable en las sociedades tradicionales, determinando que acontecimientos en centros de decisión lejanos afecten rutinariamente a las vidas de millones de personas

En este contexto de cambios vertiginosos, tuvo lugar en Quito el pasado mes de octubre la conferencia de Naciones Unidas: Habitat III sobre Vivienda y Desarrollo Urbano sostenible. Al convocarse cada 20 años las conferencias Habitat son un testimonio de las transformaciones y desafíos de los asentamientos humanos, así como de la progresiva toma de conciencia por parte de ciudadanos y gobiernos. En las primeras conferencias celebradas en Vancouver y Estambul en 1976 y 1996 se pusieron las bases del reconocimiento de los enormes desafíos derivados de las grandes migraciones campo/ciudad y la rápida urbanización, especialmente en los países emergentes, que exigían adoptar estrategias globales desde la perspectiva del desarrollo sostenible. Habitat III ha constatado que el éxito en la consecución de estos objetivos dependerá en gran medida de la capacidad de las comunidades para implementar políticas territoriales eficientes para reorientar el proceso de urbanización y mejorar nuestras ciudades.

La Nueva Agenda Urbana aprobada en Quito, plantea la urgencia de cambiar los modelos actuales de crecimiento, afrontando los desafíos del cambio climático y la resiliencia frente a los desastres naturales y tecnológicos, así como de la integración social y la equidad.

Entre las nuevas prioridades destaca la necesidad de limitar el crecimiento exponencial de la superficie urbanizada, que ha motivado que la expansión física de las ciudades haya crecido varias veces más que la población, con graves consecuencias en el crecimiento, asimismo exponencial, de las demandas de movilidad, la pérdida de suelos de alto valor agrícola, ecosistemas y paisajes.

Asimismo, la necesidad de universalizar el acceso a vivienda, factor clave de la equidad y cohesión social. La muestra global de 4231 ciudades estudiada por Naciones Unidas revela que sólo un 13% de las ciudades del mundo gozan de vivienda asequible y todavía más de 827 millones de personas habitan en slums.

Finalmente, la necesidad de universalizar la calidad de la ciudad y el espacio público a través de políticas inteligentes de planificación y diseño urbano. Con énfasis especial en la calidad del espacio público, como activador social y escuela de ciudadanía, y la disponibilidad de una amplia elección de modos sostenibles de transporte, tanto individual como colectivo.