Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Comer y beber

Como en casa

Restaurante La Atrevida: un lugar de platos para compartir

El Restaurante La Atrevida, en Madrid.
El Restaurante La Atrevida, en Madrid.

“Si te digo la verdad me ha costado mucho atreverme a hacer croquetas. Al final, la competencia mas dura es con los sabores de las recetas de las madres”, dice el chef Óscar Velasco de uno de los platos de la carta de La Atrevida: Croquetas de jamón al estilo de la abuela María Luisa. El Segoviano de 43 años, Premio Nacional de Gastronomía 2007 y director de cocina del restaurante Santceloni de Madrid (dos estrellas Michelin), está detrás de este recién llegado situado en la Calle Lagasca 64. “Hemos buscado un concepto informal. Un lugar de platos para compartir. Un bar donde tomarte unas tapas, con recetas de corte tradicional, que para mi al final son las más complicadas. Todos tenemos nuestras propias referencias de callos, ensaladilla rusa o tortilla de patata”.

Velasco repite constantemente palabras como producto o tradición. “Están en la base de mi cocina en cualquier formato que hagamos. Obviamente, por el precio, [entre 35 y 40 euros por comensal] no voy a poder poner un rodaballo salvaje, como en Santceloni. Pero es un sitio más casual, para un día que no te apetece cocinar en casa”.

Ficha

Lo mejor: Que es un lugar para comer de forma informal recetas clásicas con un aire de alta cocina.

Lo peor: Ocultar a tu madre que hay unas croquetas que te gustan más que las suyas.

Ideal para ir con: Cualquiera, ya sean padres, hijos, pareja o amigos nativos y/o extranjeros. Es comida española a precios muy asequibles, entre 35 y 40 euros.

El local está situado en la planta baja del Hotel NH Madrid Lagasca, en la zona más noble del barrio más caro de la capital. La Atrevida se compone de dos espacios, bar y restaurante, claramente diferenciados, pensados para favorecer el movimiento en su interior. Su intención de combinar lo local y lo internacional queda reflejado en su nombre. Lo toma de una de las dos goletas de la expedición Malaspina, aquel “viaje científico y político alrededor del mundo”, que se inicio en 1789, y que es una de las grandes contribuciones españolas a La ilustración.