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Detenido un cazador por matar a tiros a dos agentes rurales en un control

El hombre, de 28 años, asesinó a los agentes después de que constataran que no tenía el permiso en regla

Agentes inspeccionan el lugar donde un cazador ha matado a dos agentes rurales en Aspa.

Un cazador de 28 años ha matado este sábado a tiros a dos agentes rurales durante un control rutinario en un coto de caza de Aspa (Lleida). El hombre había salido a cazar tordos con un grupo de amigos cuando la pareja de agentes les ha sometido a una inspección. Se trataba de comprobar si tenían la documentación en orden y cumplían las normas de seguridad. El cazador no tenía en regla el permiso tipo E, necesario para la clase de arma (una escopeta larga) que estaba usando para cazar pájaros.

No se sabe qué ha ocurrido exactamente a continuación. El caso es que el cazador —español y vecino de Vacarisses (Barcelona)— ha disparado su escopeta contra el cuerpo de los agentes, de 43 y 39 años. Los ha matado en el acto. Poco después, ante la insistencia de sus compañeros de cacería, ha llamado él mismo al 112 y ha explicado los hechos. Los Mossos d’Esquadra han acudido a la zona, han constatado las muertes por arma de fuego y le han detenido.

El doble crimen ha conmocionado a un colectivo que, en Cataluña, integran 500 personas. Durante las casi tres décadas de existencia del cuerpo, algunos funcionarios han muerto en acto de servicio. Pero siempre de forma accidental, nunca intencionada. Los agentes, sin embargo, creen que ese día podía llegar en cualquier momento. “Padecemos a menudo amenazas y agresiones. Llevamos años alertando de que esto podía ocurrir”, ha lamentado CC OO, el sindicato al que pertenecían los dos fallecidos. Uno de ellos, de hecho, estaba impulsando un protocolo contra agresiones.

Sin testigos directos

El suceso ha ocurrido sobre las 11.30 en una zona autorizada de caza de Aspa, a 20 kilómetros de la ciudad de Lleida. Hasta allí se ha desplazado, esta tarde, el consejero de Interior de la Generalitat, Jordi Jané. Ha explicado que el homicida tenía caducado el permiso tipo E, aunque tiempo atrás lo había tenido en regla. La escopeta larga también había sido, antes, de su propiedad, aunque ahora figura a nombre de otra persona. “Los Mossos lo están investigando”.

Jané ha precisado que no hay testigos directos de los hechos. Los compañeros del cazador, precisó, no han visto nada. “Es una zona de olivos y estaban separados. Cuando el homicida ha disparado lo ha hecho sin que sus compañeros lo vieran”. El consejero ha asegurado que el cazador se encaró con los agentes cuando le pidieron la licencia. “Ha reaccionado de manera homicida y ha matado a los agentes que le requerían esa información”, ha lamentado.

La consejera de Agricultura, Meritxell Serret, también se ha desplazado a la zona para dar apoyo a “las familias” y a “todo el cuerpo de agentes rurales en este momento tan duro”. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se ha sumado a las condolencias a través de Twitter.

El suceso ha abierto el debate sobre las armas en un doble sentido. Por un lado, los permisos. El síndic de greuges (el defensor del pueblo catalán), Rafael Ribó, ha anunciado que analizará “los criterios y las formas” que emplea la Guardia Civil —cuerpo competente en la materia— para conceder permisos de armas. En la misma línea, Jané ha dicho que será necesario “analizar cómo están los protocolos” de la Guardia Civil. El doble crimen también ha reavivado un viejo debate abierto entre los agentes rurales sobre si deben llevar armas durante su trabajo (la mayoría de veces no lo hacen). Los sindicatos denuncian que a menudo se producen agresiones, amenazas y situaciones conflictivas con los cazadores. Y que, en más de una ocasión, durante las inspecciones, más de uno “se ha puesto nervioso” y ha encañonado a un agente rural que iba a sancionarle.