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El Ayuntamiento busca cómo ‘llenar’ la casa Muñoz Ramonet

Un grupo de expertos en memoria histórica y cultura trabajan para definir el enfoque de la fundación que gestiona el legado del industrial

La vivienda y los jardines de la casa de Julio Muñoz Ramonet.
La vivienda y los jardines de la casa de Julio Muñoz Ramonet.

Tras recuperar la casa de la calle Muntaner en julio de 2013 y abrir sus jardines al público en 2016, el Ayuntamiento de Barcelona busca cómo llenar de contenido el palacete heredado en 1991 del Julio Muñoz Ramonet y abrirlo al público. Dependerá de cómo concluya el largo litigio que se mantiene con los herederos del industrial y de si se dispone de la excepcional colección de arte o no. Un grupo de expertos en los que participan miembros de memoria histórica y de Cultura del Ayuntamiento trabajan para encontrar el enfoque definitivo de la fundación municipal.

Con la entrada al gobierno municipal de los socialistas encabezados por Jaume Collboni parece que se ha acabado con el stand byque ha impedido que se tomen decisiones durante casi año y medio en la Fundación Julio Muñoz Ramonet. Tras poder acceder al interior de la finca y de la casa de la calle Muntaner en julio de 2013 y abrir el jardín en junio de 2016, el consistorio trabaja, desde hace unos meses, para abrir la casa a los barceloneses que hasta ahora se han tenido que conformar con verla a través de sus ventanales.

¿Pero para explicar y mostrar qué? Eso es lo que tendrá que decidir un grupo de trabajo que se ha constituido recientemente formado por expertos en memoria histórica y miembros del equipo de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona que trabajan en diferentes escenarios.

“Se han realizado estudios previos para ver cómo funcionan casas de estas características, fruto de un legado, dentro y fuera de España, sobre todo en Inglaterra, Francia o Estados Unidos, con la singularidad de que en nuestro caso en la vivienda se ha dejado lo que no se han querido llevar y no hay patrimonio para gestionarla”, explica Anna Ferrer, directora de la fundación, que deja claro que lo que se explique en la casa dependerá de si se recupera la colección de arte o si solo se enseña la casa. “La vivienda tiene el recorrido que tiene”, razona Ferrer, que insiste en que si la colección vuelve a instalarse en la vivienda habrá que acometer para exhibirla una restauración diferente del edificio, en cuanto a la seguridad y la museografía, de si no se recupera. “En este caso habrá que dotar a la vivienda de un tema muy potente para la ciudad”, remacha.

77 equipos para una biblioteca subterránea

A diferencia de lo que ocurre con el edificio principal, la Torre, el otro edificio de la finca de Muntaner, sí que se sabe su uso: una biblioteca pública con importantes fondos en diferentes lenguas (tal y como avanzó EL PAÍS en abril de 2015) que promueve Bibliotecas de Barcelona por encargo de la Fundación Julio Muñoz Ramonet. Al concurso de ideas que convocó BIMSA para crear un centro subterráneo paralelo a la calle Avenir se presentaron 77 equipos de arquitectos de los que se ha seleccionado uno que se está desarrollando. No obstante, la biblioteca no cuenta todavía con presupuestos municipales para construirla.

Al problema de disponer o no de las obras, por las que se sigue peleando en los juzgados después de más de un cuarto de siglo, se añade el enfoque y la explicación que se le dé al personaje; un industrial que hizo su fortuna con la industria textil en un momento, la dictadura franquista, en el que controlaba el estraperlo del algodón. “Muñoz Ramonet pertenece a una etapa de la ciudad que no está muy documentada, a diferencia de lo que ocurre en la anterior, como son los años 1910 y 1930”, explica la directora. Pese a que el grupo de expertos no trabaja con un plazo definido el objetivo es que de cara al verano tener un dibujo definido del futuro enfoque de la fundación y acabar desarrollándolo. En todo caso, los planes que se lleven a cabo desde la fundación se hacen en compañía del gabinete jurídico del Ayuntamiento de Barcelona porque saben que las cuatro hijas y el resto de herederos estarán muy pendientes por si pueden impugnarlos, como han hecho a lo largo de los últimos años.