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El médico que sube a las estrellas

Jorge Cartes diseña emblemas para las misiones y los astronautas de las agencias espaciales

El médico Jorge Cartes, junto a su colección de emblemas en su casa de Madrid.

Jorge Cartes, de 62 años, barba frondosa y la elocuencia de un profesor de universidad, es responsable del servicio médico del grupo VIPS. Vive en Madrid, en un piso en el barrio de Salamanca, y junto al salón dispone de un pequeño despacho donde esconde el hobby que le ha llevado a colaborar con las agencias aeroespaciales de Rusia y Estados Unidos. Cartes diseña desde el año 2008 emblemas para las misiones y los astronautas que viajan al espacio. Los que llevan cosidos en los trajes y pintados en las naves. Los mismos que fue comprando y atesorando con el misticismo de un coleccionista. Una parte importante los tiene enmarcados cronológicamente sobre la pared, aunque ya ha tenido que recurrir a álbumes para guardar los más recientes. Acumula un repertorio de 222 emblemas.

El primero que puso en el espacio fue en noviembre de 2008 para la misión STS-126, que tenía como objetivo proseguir la construcción de la Estación Espacial Internacional. Pero, ¿cómo llega alguien que vive a miles de kilómetros y que no tiene vínculos ni formación aeroespacial a colaborar con la NASA?

La respuesta es Tim Gagnon. Un norteamericano que vivía en Florida, junto al Centro Espacial Kennedy y que tenía el mismo y curioso interés de Cartes, además de los contactos necesarios. Los dos se conocieron a través del blog Collectspace y han puesto en órbita 20 emblemas.

En el proceso, los dos creadores presentan dos o tres prediseños y la NASA se encarga de aprobarlos. En Houston tienen su propio departamento de diseño gráfico al que hacen la competencia y dinámicas de trabajo con las que Cartes a veces se siente sorprendido. “Una vez me pidieron unos dibujos que les envié por correo en un archivo comprimido y me contestaron que no tenían el programa para descomprimirlo”, cuenta socarrón. Otra de las cuitas de los americanos es que imprimen los emblemas con una máquina que solo permite hasta ocho colores, mientras que los rusos los fabrican con hasta 12. “Con la tecnología que tienen no es comprensible”, cuenta estupefacto.

En cada diseño introducen dos estrellas que figuran como firma de los creadores. Y no perciben ninguna remuneración. ¿Ha tenido alguna petición especial? “Un comandante me pidió un emblema y tras mostrárselo solicitó que cambiara el fondo negro por azul porque no les inspira mucha confianza”. Y una de sus últimas contribuciones ha sido para el mítico viaje de Scott Kelly, que ha pasado un año a bordo de la Estación Espacial Internacional para comparar con su hermano gemelo el impacto psicológico y fisiológico que tiene un viaje de larga duración en el espacio sobre un organismo humano.

Los diseños los desarrollan en un ordenador, con el programa Ulead i Photo Plus. Un software arcaico que prefiere frente a otros más modernos, aunque a veces utilice Inkscape o Adobe Photoshop. Cartes ya ha sido invitado un par de veces a la NASA, donde ha podido visitar la zona de cuarentena de los astronautas o la azotea desde donde se divisan todas las pistas de lanzamiento. Su despacho está repleto de cachivaches; coches de colección en miniatura, libros, banderitas... Y entre sus objetos fetiche, una chaqueta plagada de emblemas que le regaló su socio en Estados Unidos. Para este año ya tiene preparados dos emblemas que pondrán de nuevo a un madrileño en las estrellas.

A los 15 años Cartes quedó prendado de los viajes al espacio. Cada imagen que veía en televisión sobre este tema echaba raíces en el imaginario provocando una incipiente y poderosa curiosidad por el cosmos. La fantasía de Cartes ya estaba disparada y esa semilla le condujo a convertirse en un erudito sobre historia aeroespacial.

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