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Un observatorio espacial vigilará los rayos más violentos de la atmósfera

España diseña y construye una tecnología que servirá para investigar desde el espacio el efecto de estas descargas sobre el clima

Víctor Reglero, Lina de Parolis, Matteo Tacconi y Ramón García, con el logotipo del observatorio detrás.
Víctor Reglero, Lina de Parolis, Matteo Tacconi y Ramón García, con el logotipo del observatorio detrás.

Un rayo gamma descarga, según las investigaciones actuales, mucha energía en una milésima de segundo en la parte alta de la atmósfera de la Tierra pero nadie ha explicado qué relación tienen estas descargas violentas de radiación sobre la climatología, en general, y sobre fenómenos tan temidos como El Niño.

Los satélites astronómicos empezaron a descubrir hace dos décadas que pasaban cosas raras en la atmósfera: erupciones de rayos gamma o Terrestrial Gamma Ray Flashes (TFG), muy potentes, que no deberían de producirse. "Duran un minisegundo pero tenemos algo que no debería de ocurrir y ocurre y debemos investigarlo", ha explicado el investigador de Astronomía de la Universitat de València, Víctor Reglero.

No había hasta ahora ninguna misión espacial para estudiar estos fenómenos pero la habrá a partir de septiembre de 2017. La Agencia Espacial Europea (ESA) acaba de recibir el proyecto ASIM, un observatorio diseñado y construido en España por un equipo de investigadores europeos liderado por la Universitat de València y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial para investigar desde la Estación Espacial Internacional los fenómenos más violentos de la atmósfera terrestre.

Por primera vez, el observatorio tomará desde el espacio imágenes continuas de la tierra en altas energías; ya sean rayos comunes. sprite -se producen a 40 kilómetros de la Tierra-, o los potentes TFG. El proyecto está liderado por España pero en el mismo participan otros países europeos como Dinamarca, Noruega, Polonia o  Italia, además de la propia ESA

"Ahora tenemos imágenes con un resolución de más o menos 400 kilómetros, que es el tamaño de España. Sabemos que ha sido en España pero no en qué nubes, si al norte o al sur. Con ASIM pasaremos a una resolución de 5 por 5 kilómetros. Aumentamos la capacidad de localizar esos rayos en 3.600 veces", resume Reglero, mánager del proyecto.

El propósito del proyecto, con un coste de 40 millones de euros, es saber qué efectos tienen esas descargas violentas de energía sobre la Tierra. La tecnología, recién entregada a la ESA, se enviará a la NASA para transportarlo a la estación espacial. Es una operación muy compleja que debería estar lista a mediados de septiembre del año próximo.

El observatorio, que tomará imágenes con un ángulo de visión de 170 grados -los telescopios normales suelen tener 40 grados- estudiará también las ondas de gravedad en la parte alta de la atmósfera que modifican el fluido, las auroras boreales, esas descargas de protones que se producen en el norte, y se monitorizará lo que se conoce como Anomalía del Atlántico Sur (SAAA), una gran botella magnética que cubre Brasil, norte de Argentina y Colombia y es muy improtante para los satélites de comunicaciones. 

Lina de Parolis, de la Agencia Espacial Europea, ha añadido que son 11 años de investigaciones hasta la culminación de un proyecto, "con el que esperamos identificar nuevos fenómenos para entender mejor el clima de la Tierra. Sabremos qué sucede en el estrato más alto de la atmósfera. Si se convierte en lluvia, huracanes u otros fenómenos.

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