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TRIBUNA

El activo Serra Húnter

El plan impulsado por la Generalitat y siete universidades catalanas para atraer talento facilita la internacionalización del profesorado

La Generalitat, con la colaboración de las siete universidades públicas catalanas, ha impulsado desde el 2003 el Pla Serra Húnter (PSH), orientado a promover la contratación de profesorado de validez contrastada y con méritos homologables a los estándares internacionales. Se trata, sin duda alguna, de una herramienta eficiente que refuerza la calidad de nuestro sistema universitario.

Un profesor Serra Húnter capta, de media, un 20% más de recursos que uno que no lo sea, y encabeza proyectos el doble de veces. De las 75 nuevas incorporaciones de profesores a las universidades en la primera convocatoria del año pasado a través del PSH, la mayoría tiene un perfil altamente internacionalizado, ya que el 92%, tiene experiencia docente e investigadora en el extranjero. La selección del profesorado va a cargo de comisiones evaluadoras integradas por personas de reconocido prestigio internacional y, al menos, por dos personas de universidades de fuera del sistema catalán.

Ofrecer una plaza en el marco del PSH conlleva para la universidad aceptar tres condiciones de contorno a cambio de cofinanciación. Primero, un perfil no excesivamente cerrado. A pesar de responder a las necesidades docentes de la universidad convocante, el perfil tiene que ser suficientemente abierto para que lo puedan satisfacer otros candidatos más allá de los posibles candidatos locales de la universidad convocante. Segundo, la difusión internacional de la plaza. Las plazas Serra Húnter se anuncian internacionalmente para atraer a los candidatos más idóneos. Y tercero y último, tribunales paritarios. Los miembros de los tribunales se proponen de manera paritaria entre la universidad convocante y el PSH. El hecho de que los miembros sean propuestos por dos instancias diferentes aumenta la independencia y diversidad de los tribunales.

Cabe subrayar que las universidades no tienen ninguna obligación de ofrecer plazas a través del PSH y, de hecho, suelen convocarlas también fuera del Plan. Lo único que hace la Generalitat es cofinanciar el coste de las nuevas plazas que las universidades ofrezcan en el marco del PSH, lo cual es un incentivo para ellas. En concreto, si se quiere captar el mejor nuevo profesorado posible, el PSH es una buena herramienta. Ahora bien, si una cierta plaza se saca con la intención de estabilizar un profesor que ya se tiene, sería mejor sacarla fuera del PSH. Hay que destacar que el presupuesto anual del PSH para cofinanciar nuevas plazas es aproximadamente el 0,1% del presupuesto anual global de las universidades públicas, con lo que no es imprescindible para las universidades acogerse al Plan.

Las causas de la precarización del profesorado se tendrían que buscar más bien en las restricciones que la Administración española impone a la contratación. El número de plazas permanentes que se pueden convocar está restringido por la tasa de reposición que impone el Gobierno, no la Generalitat.

En cualquier caso, conviene aclarar que las plazas convocadas por el programa Serra Húnter no las generan los profesores sino que es la propia universidad quien, de acuerdo con la tasa de reposición permitida por el Gobierno español, decide a qué departamentos las asigna. Entre los candidatos acreditados que tienen los mínimos requeridos el tribunal escoge de manera soberana, independiente y transparente al mejor candidato. Las tres condiciones de contorno antes enumeradas maximizan la cantidad y la calidad de los candidatos entre los que el tribunal hace la selección.

En un sistema universitario en el que la financiación de las universidades dependiese sustancialmente de la calidad del profesorado que contratan, las condiciones de contorno anteriores quedarían aseguradas automáticamente y no sería necesario el PSH. Ahora, sin embargo, es evidente que no estamos aún en esta situación.

El Pla Serra Húnter iniciado en el 2003 finalizó su vigencia legal el 31 de diciembre de 2015. En este momento se está tramitando su prórroga en el Parlament. El único efecto automático de la prórroga será garantizar que las universidades recibirán la cofinanciación de las plazas adjudicadas pero no presupone aprobar ninguna nueva convocatoria ni ningún formato especial para los nuevos concursos: las nuevas convocatorias y su formato requieren en cada momento la aprobación de las universidades en el marco del Consejo Interuniversitario de Cataluña. Por lo tanto, las universidades son las principales beneficiarias de una prórroga y por eso es paradójica la oposición a ella que hacen determinados sectores universitarios.

Soy catedrático de universidad en activo sin vinculación a ningún partido político y he aceptado la dirección académica del PSH por la política de captación y retención de talento que implica. Las políticas universitarias iniciadas desde el 2003, como la acreditación independiente del profesorado y el propio Pla Serra Húnter, han consolidado a las universidades catalanas como las mejores del Estado en los rankings internacionales. Algunas de estas políticas han sido reproducidas por el Estado español, como la acreditación del profesorado, y otras están en proceso de serlo, como el mismo Pla Serra Húnter del cual les he hablado en este artículo. Avanzamos así hacia una estructura docente más flexible, más competitiva y más internacionalizada.

*Director académico del Plan Serra Húnter y catedrático distinguido de la Universitat Rovira i Virgili