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El relevo generacional marca la campaña al Rectorado de la UB

Siete catedráticos pugnan por el poder en una universidad que aglutina 60.000 alumnos

Los candidatos a rector de la UB (de izq. a dcha.), Màrius Rubiralta, Joan Guàrdia, David Vallespin, Joan Elias, Rafael Franco, Norbert Bilbeny y Eduardo L. Mariño.
Los candidatos a rector de la UB (de izq. a dcha.), Màrius Rubiralta, Joan Guàrdia, David Vallespin, Joan Elias, Rafael Franco, Norbert Bilbeny y Eduardo L. Mariño.

La Universidad de Barcelona (UB) puso ayer en marcha la maquinaria electoral para elegir al nuevo rector de la institución. Con la mochila de una crisis económica y unos recortes que han diezmado a la comunidad universitaria, siete catedráticos, todos hombres de distintas disciplinas, pugnarán por el rectorado de la universidad española mejor posicionada en los ránkings internacionales. En el arranque de unos comicios inéditos —nunca antes se habían presentado tantos candidatos—, los aspirantes coincidieron ayer en la necesidad de estabilizar y rejuvenecer las plantillas, alcanzar más autonomía de gestión y mejorar la financiación y las becas para facilitar la igualdad de oportunidades.

La jubilación del hasta ahora rector, Dídac Ramírez, abrió la veda para pugnar por el poder en la UB, una universidad que aglutina a 60.000 alumnos. Sobre la mesa, quedan pendientes varios temas. Algunos son herencia de Ramírez, como la controvertida reestructuración de la UB —se pasó de 18 facultades y una escuela a 10 grandes áreas y se redujo al 50% el número de departamentos—. Pero también hay otros frentes abiertos más globales, como la fuerte fiscalización de la Administración, la subida de tasas a los estudiantes o la financiación de la universidad —se ha reducido hasta un 45% las transferencias de la Generalitat a las universidades, según la Asociación Catalana de Universidades Públicas—.

Joan Guàrdia, catedrático de metodología del comportamiento, defendió “un modelo propio de promoción” del personal para estabilizar la plantilla. “La UB quiere recuperar el control estratégico del capítulo I de los presupuestos”, apuntó. El aspirante se mostró, además, contrario a la subida de tasas.

Datos clave en los comicios de la UB

Candidaturas. Se presentan siete catedráticos: Joan Guàrdia, de metodología del comportamiento; David Vallespín, de derecho procesal; Rafael Franco, de bioquímica; Joan Elias, de matemáticas; Màrius Rubiralta, de química orgánica; Eduardo L. Mariño, de farmacia; y Norbert Bilbeny, de ética.

Elecciones. El día 28 serán las elecciones y, si ninguno de los candidatos consigue mayoría absoluta, se irá a una segunda vuelta con los dos más votados el 1 de diciembre.

Electores. Unas 63.000 personas tienen derecho a voto. El conjunto de votos del profesorado doctor con vinculación permanente valdrá el 51% del total, el del resto del personal docente tendrá un valor del 9%, el del alumnado un 30% y el del personal de administración y servicios, un 10%.

El catedrático de derecho procesal, David Vallespín, apostó por “dignificar” las plantillas y “revalorizar” la docencia y la investigación. Pese a ser el autor de la reforma de departamentos de la UB, Vallespín negó representar un perfil continuista y abogó por poner en marcha “un relevo generacional”.

Rafael Franco, catedrático de bioquímica, defendió que “ningún estudiante puede quedar fuera” por falta de recursos y planteó la desaparición del IL3, la fundación privada de la UB que coordina la formación continuada.

Joan Elias, catedrático de matemáticas, dijo que “la UB no sabe adónde va” y lamentó la falta de autonomía: “La UB está intervenida de facto”. Elías propuso “estabilizar la bolsa de interinos, rejuvenecer plantillas y tener un precio común para máster y grado”.

El catedrático de química orgánica, Màrius Rubiralta, ya fue rector y secretario de estado de universidades. El aspirante ensalzó el modelo de universidad pública y la defensa de la equidad. Prometió entrar a negociar con la Generalitat la financiación de la UB.

Eduardo L. Mariño, catedrático de farmacia, dijo que no hará “apuestas faraónicas” hasta no conocer las cuentas de la UB.

Por último, el catedrático de ética, Norbert Bilbeny, puso en valor la universidad pública y advirtió que su gobierno “no puede ser de tipo empresarial”. Apostó por mejorar la presencia internacional de la UB.

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