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Okupas y animales sueltos en el Rancho Grande de Aranjuez

Esta zona protegida forma parte del soto de Legamarejo, uno de los paisajes declarados Patrimonio de la Humanidad en 2001 por la Unesco

Escombros y enseres en el Rancho Grande de Aranjuez. Ampliar foto
Escombros y enseres en el Rancho Grande de Aranjuez.

El área recreativa Rancho Grande de Aranjuez lleva meses okupada. Un partido local, la Agrupación Ciudadana Independiente (Acipa), denuncia que los escombros han tomado esta zona protegida que forma parte del soto de Legamarejo, uno de los paisajes declarados Patrimonio de la Humanidad en 2001 por la Unesco. La Comunidad de Madrid asegura estar al tanto. Junto al Ayuntamiento, buscará una solución para los inquilinos y limpiará este antiguo espacio de baño y pesca en las aguas del río Tajo. El complejo de recreo fue desmantelado hace años, pero aún son muchas las personas que visitan sus paseos arbolados. Hacerlo, confiesa Acipa, entraña un “grave peligro” porque a la basura acumulada se le unen los animales que deambulan sin control por la zona.

“Nos preocupa sobremanera la piara de cerdos asilvestrados porque, de seguir creciendo, pueden ocasionar un grave problema”, explica Jesús Blasco, portavoz de Acipa. Son híbridos de cerdo doméstico y vietnamita, propiedad de los nuevos residentes. “No deja de ser una especie invasora y la Comunidad debe controlarlos. Además, hay una carretera cerca y pueden provocar accidentes. Algunos conductores ya nos han advertido”, continúa. Los cerdos conviven con gallinas, gatos y perros. Blasco asegura tener constancia de que estos últimos han mordido a viandantes y ciclistas en más de una ocasión.

Los animales comparten techo con varias personas. Blasco no ha podido determinar el número concreto ya que “no todos residen de forma permanente”. Sí les acusa de pesca furtiva. Un informe policial fechado el 27 de octubre, y al que ha tenido acceso El País, sostiene que solo existen dos inquilinos, ambos de nacionalidad rumana, que ya han sido identificados. Según el documento, viven “en unas condiciones lamentables de salubridad e higiene”. En el suelo se observan latas, vidrios, cartones, madera y todo tipo de restos orgánicos. El quiosco semidestruido en el que se cobijan pertenece al Imidra, un instituto de investigación de la consejería de Medio Ambiente. Un portavoz explica que en los próximos días se iniciarán las labores de limpieza y que se va a buscar una solución conjunta con el Ayuntamiento para reubicar a las personas que viven en el Rancho Grande.

El trasvase que terminó con el gango

La voz de alarma en el Consistorio saltó con la denuncia de Acipa. La concejal de Medio Ambiente, Elena Lara (PSOE), pidió a la policía municipal que inspeccionara el enclave ubicado en el extrarradio de la localidad. “Se les ha dicho (a los inquilinos) que no pueden estar en esa propiedad porque no les pertenece. En caso de necesitar una vivienda, los servicios sociales se ocuparán de ello, pero con tantos animales es algo complicado”, afirma Lara. Rancho Grande ha sido históricamente una zona de baño, lo que en Aranjuez se conoce como gango, un vocablo de posible origen extremeño. Es el nombre que se da en la localidad a estos merenderos en los que se pueden adquirir bebidas y comidas. La familia que lo regentaba lo abandonó hace años. Con el inició del trasvase Tajo-Segura en 1979 el caudal del río bajó y el negocio dejó de ser rentable porque acudían menos personas. “Ha pasado de llevar 30 metros cúbicos de agua por segundo a los ocho actuales”, afirma Blasco.

 Hace meses, Acipa ya denunció la existencia de otro asentamiento chabolista en una antigua casa de labradores en las inmediaciones del parque de la Azuda y el barrio de la Montaña. En opinión de Blasco “no podemos ofrecer esta imagen en los lugares que han supuesto que nuestra localidad sea Paisaje de la Humanidad”. En un pleno celebrado en septiembre de 2015, este partido ya propuso instar a la Comunidad a “poner en valor las posesiones”, y así se acordó por “unanimidad”. Un año después, el lugar “continúa abandonado”. Hace meses, Acipa también pidió que se habilitara un escenario nacional de pesca. Blasco defiende que en Aranjuez existe una enorme afición por este deporte y que se trata de una zona buena para practicarlo. Esto permitiría conservar los sotos históricos y algunos árboles centenarios que se están secando, lo que convierte el lugar en “un auténtico bosque de los horrores”.

Paisajes Patrimonio de la Humanidad

Aranjuez fue nombrada Paisaje Cultural de la Humanidad el 14 de diciembre de 2001, aunque la tramitación comenzó en 1996. Primero, el pleno ratificó la intención del municipio de optar al reconocimiento; después, tuvo que obtener el apoyo de la Comunidad de Madrid, que se encargó de enviar el expediente al Ministerio de Cultura, organismo que lo trasladó a la Unesco para su debate y nombramiento. Según la web municipal, el paisaje cultural de Aranjuez es una entidad singular configurada a partir de “las complejas e históricas relaciones entre la naturaleza y la obra del hombre, entre los cauces sinuosos de los ríos y el diseño geométrico sobre el territorio, entre la vida urbana y la rural, entre la naturaleza silvestre del bosque y las refinadas formas arquitectónicas”.

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