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Colau, Carmena e Hidalgo piden más financiación para las ciudades

Barcelona, Madrid y París firman un manifiesto en el que reivindican el papel de las urbes

Las alcaldesas de Barcelona y París, Ada Colau y Anne Hidalgo.

En un insólito frente común, los ayuntamientos de Barcelona, Madrid y París han firmado un manifiesto en el que reclaman a los Estados que tengan más en cuenta a las ciudades. Son las que afrontan la gestión de grandes retos globales, como la brecha social, la falta de vivienda digna, los movimientos migratorios o el cambio climático. Por ello, y en vísperas a la conferencia mundial Hábitat III que se celebrará en Quito del 17 al 20 de octubre exigen que aumente la financiación de los municipios hasta recibir un 25% de los fondos estatales.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, defiende situar el papel de las ciudades "en la agenda urbana que se debatirá en Quito". "Más de la mitad de la población mundial se concentra en las ciudades y los principales retos globales se resuelven en las grandes ciudades, por lo que los Estados deben tomárselo seriamente", afirma.

Colau entiende que "el esquema de financiación municipal es del siglo pasado". En España las ciudades reciben un 13% de la financiación total, asegura y exige "que un 25% de lo que se reparte en distintas escalas sea para las ciudades". "Somos los que tenemos capacidad y agilidad para responder a grandes retos con pocos recursos", ha afirmado antes de viajar a Bogotá para participar en la Cumbre Mundial de Líderes Locales (CGLU) y posteriormente a Quito. La alcaldesa ha apuntado también la necesidad de "revisar la financiación transnacional".

El manifiesto que firman Colau y sus homólogas de Madrid, Manuela Carmena, y París, Anne Hidalgo, advierte también de que la colaboración con los gobiernos locales es indispensable para desarrollar la nueva agenda urbana, y sostiene que "lo que es global ya no es concebible sin lo que es local, ni lo que es local sin el global, por lo que resulta incongruente relegar a las ciudades al papel de observadoras en los grandes debates globales".

Apuesta por que la nueva agenda urbana incorpore problemáticas globales --como las desigualdades, el cambio climático y la crisis de refugiados-- y también cuestiones como el impacto del turismo, la gestión del agua, la transición energética y el fomento de una economía productiva,
diversificada y responsable.

Considera que los gobiernos locales son los que tienen más facilidad para llegar a acuerdos --dice que, donde los Estados compiten, las ciudades cooperan---, y que desaprovechar esta capacidad supone un déficit democrático que "solo se explica por la inercia del pasado y por la voluntad de los
gobiernos nacionales de mantener delimitado un monopolio de decisión a escala internacional".

En el manifiesto, las tres ciudades aseguran que los Estados tienen cada vez más dificultades para dar respuesta a grandes desafíos --vuelve a citar las desigualdades, el cambio climático y los desplazamientos de población por guerra, miseria o desastres naturales--, mientras que
las ciudades han demostrado que, "pese a la infrafinanciación, pueden hacer más con menos".