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Liber abre puertas viendo el final del túnel

La feria internacional del libro refuerza su carácter profesional, acoge a Amazon y espera vender por valor de más de 100 millones de euros

Aspecto de uno de los últimos Liber celebrados en Barcelona.
Aspecto de uno de los últimos Liber celebrados en Barcelona.

Con la teoría, filosófica, de que la crisis es una realidad indiscutible y que, por lo tanto, hay que leerla por fuerza como cambio porque ya nada volverá a ser como antes. Y con la práctica, números en mano, de que lentamente se está pasando de "cierta recuperación a una recuperación cierta" (algunas prospecciones hablan de que, a 30 de julio, en lo que va de 2016 se habría incrementado la facturación entre un 3 y un 4%). Entre esas dos coordenadas, el sector editorial inaugura mañana la 34ª edición de Liber, la Feria Internacional del Libro, en el recinto de Fira Barcelona de Gran Vía. Será otro gran termómetro: un tercio de la facturación de las vitales exportaciones del libro español se hacen en este salón, lo que significa un volumen de negocios que puede rondar los 100 millones de euros en apenas tres días.

La cifra justifica que Liber, con un presupuesto de unos 800.000 euros, invite directamente a unos 500 compradores y prescriptores profesionales internacionales de unos 60 países. Entre ellos, los apetecibles representantes de 26 de las mayores bibliotecas de EEUU (hay que abastecer el creciente número de hispanohablantes), y tres y cinco de las grandes empresas distribuidoras de libros chinas y japonesas, respectivamente, entre otros. "Lo que hacemos aquí es una comisión comercial inversa: concentramos a nuestros clientes, que van desde los grandes compradores de las bibliotecas nacionales a libreros y distribuidores y gente influyente en los mass-media", apunta Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y vocal de Liber.

A ellos van enfocados mayormente los esfuerzos de las 346 empresas de 10 países que exponen sus catálogos y servicios en los 3.250 metros cuadrados que las previsiones dicen que visitarán unas 10.000 personas, que habrán pagado unos 20 euros si pasan por taquilla. Liber, que alterna su convocatoria entre Barcelona y Madrid, parece olvidar sus intentos de ser un salón más abierto al público con presencia de autores y presentaciones que probó hace apenas dos años y fortalecer, de nuevo, su naturaleza comercial. "No renunciamos a otro tipo de objetivos, pero Liber ha sido siempre un salón profesional y esa ha de ser su prioridad", apunta el también vocal de Liber Patrici Tixis, presidente del Gremio de Editores de Cataluña. Ese apartado más abierto lo dará esta vez el reconocimiento al escritor Juan Marsé y a la fundadora de Tusquets Editores, Beatriz de Moura, en el marco de los premios que concede el salón.

Ello explicaría el contenido de buena parte de las 85 conferencias que tendrán lugar, en las que participarán unos 150 ponentes. Algunos títulos de las ponencias o mesas redondas, con algunas variantes, lo dicen todo: Cómo vender más libros en español en Estados Unidos; Evolución de los modelos de negocio digitales (ese sector tiene una zona específica propia) o La tecnología como apoyo a la comercialización del libro. También hay uno definitivo: ¿Cómo vender en Amazon?, punta de iceberg de la presencia, por vez primera en Liber (asomó levemente el año pasado desde el apartado de la autoedición, que en España presenta unos 12.000 agentes, cuatro veces más que la media europea), del gigante de la distribución. "Es un nuevo jugador y es bueno que esté", zanja Daniel Fernández, presidente de Liber y de la FGEE, sabedor del crucial peso de Amazon en la venta del libro físico y digital, a pesar de las diferencias sobre precios fijos, derechos de autor o impuestos.

En ese contexto de realismo, Fernández asistirá a la reunión que el Grupo Iberoamericano de Editores mantendrá el miércoles y en la que podría aprobarse una declaración de todas las cámaras del libro latinoamericano en favor de que ese bien cultural goce de libre arancel en todos sus países, resolución que elevarían a la Organización de Estados Americanos. A pie de calle, la realidad es que el 42% de los españoles sigue sin leer un libro en todo el año, según el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas. Y sí, el sector facturó, como recuerda Fernández, 2.257 millones de euros (un 2,85% más que en 2014) y la industria editorial española es la quinta del mundo. Pero la cifra es nada menos que un 30,8% inferior en relación a lo que se facturó en 2008.