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Los agricultores avisan sobre la reducción de las cosechas por la sequía

El sindicato Unió de Pagesos alerta de que pueden morir la mitad de los almendros y de que los pastos para el ganado están secos

El pantano de Susqueda este agosto.
El pantano de Susqueda este agosto.

Las escasas lluvias de este verano han acabado por afectar a las cosechas y los pastos para la ganadería. El sindicato Unió de Pagesos alerta sobre las importantes pérdidas de las cosechas —en torno al 30%— en cultivos de secano como la viña, la almendra, la avellana y el olivo. La falta de lluvias también ha afectado a los ganaderos que, desde principios de mes, han tenido que comprar forraje para el ganado porque los pastos están quemados por el sol. El mes de agosto ha sido uno de los más secos de los últimos años y es el cuarto mes de 2016 en que las lluvias han sido escasas. A pesar de que los embalses están alrededor del 60%, cosa que hace alejar los fantasmas de una gran sequía aunque no es un porcentaje óptimo, el nivel de los acuíferos está muy bajo, puesto que no se llenan con las pocas y rápidas tormentas que han caído a finales de este mes.

Agosto no ha tenido unas temperaturas muy altas, pero desde el Servicio Meteorológico de Cataluña explican que la estabilidad atmosférica ha hecho que haya escasas precipitaciones, sobre todo a finales de mes, cuando es habitual que haya tormentas estivales. Este agosto, "comparable a los de 2011 o 2001", solo ha dejado lluvias en puntos muy concretos del Pirineo oriental y del Pla d'Urgell. Más de una tercera parte de las estaciones meteorológicas han recogido cantidades inferiores a 5 litros por metro cuadrado, y en las zonas de la Cataluña central y prelitoral sur, donde la situación ha sido más extrema, la precipitación mensual no ha llegado a 1 litro por metro cuadrado. Además de afectar a la producción agrícola, algunos municipios se han visto obligados a tomar medidas de ahorro de agua durante el verano

En estas zonas más afectadas es donde hay los cultivos de secano, cuyas cosechas se ven en peligro. En el caso del olivo, el coordinador territorial de la Unió de Pagesos en el Ebro, Rafel Verdiell, explica que si no llueve en dos semanas la mitad de la cosecha se puede dar por perdida. Uno de los sectores más afectados es el de los frutos secos: "El olivo tira el fruto pero no muere, y en cambio el almendro no suelta su fruto esperando a que llegue el agua y al final se seca", explica Verdiell. Los agricultores avisan de que el 20% de los almendros de la provincia de Lleida ya ha muerto, y de que si no llueve en 15 días la mitad de estos árboles quedarán secos. Debido a las pocas lluvias, las almendras y avellanas que se cosechen "serán más pequeñas y difíciles de pelar, y por lo tanto de tostar".

En el cultivo de la viña, la carencia de precipitaciones ha afectado en las zonas normalmente más productivas como la del Alt Penedès o el Priorat, según Joan Santó, responsable sindical del sector de la viña. "Los efectos económicos de esta situación dependerán de la variedad y la producción, pero si la uva va para la producción de cava, donde se hacían 12.000 toneladas se producirán 8.000", asegura Santó. Para compensarlo, las empresas compradoras de uva para cava ya han actualizado los precios hasta un 20% más del que pagaban el año pasado, y el kilo llega a 45 céntimos. Los agricultores constatan que debido a la carencia de lluvias hay una reducción de las variedades chardonnay y macabeo.

La precipitación acumulada en agosto está por debajo de la media climática.
La precipitación acumulada en agosto está por debajo de la media climática.

El problema se extiende a los cultivos de regadío. Para soportar las pocas lluvias los agricultores han tenido un incremento de los costes de energía, puesto que han tenido que regar desde mayo hasta septiembre, el doble que en un año normal: "Los acuíferos están bajando tanto que tenemos que bajar cada vez más la bomba de agua, y esto cuesta dinero", explica Verdiell.

La falta de lluvias también afecta a la ganadería, que cuenta con los pastos extensivos. "En verano, los ganaderos suben el ganado a la alta montaña y a medida que van pasando los días lo van bajando hacia media montaña hasta que en invierno lo alimentan con forraje", explica Santi Querol, responsable sindical de ganadería. Lo que pasa en veranos secos como el de este año es que buena parte de los pastos de media montaña están secos y, por lo tanto, tienen que empezar a gastar las reservas. Muchos empezaron a comprar forraje a principios de agosto y otros prevén retirar los animales de los pastos antes de lo previsto y comprar el alimento. "Cuando acaben las reservas ya veremos lo que costará al mercado, seguramente tendremos que ir a buscar alimento de segunda calidad", explica Querol. La Llotja de Vic ya prevé el aumento del precio del forraje debido a la escasez de lluvias. El precio actual de una tonelada de paja es de 45 euros, y el del forraje es de 132 euros la tonelada. 

El miedo, tanto de agricultores como de ganaderos, es que el seguro no cubra estas pérdidas por sequía. "En estos momentos el satélite no detecta sequía, porque no puede ver la altura de la hierba de los pastos", explica Querol. El sindicato está haciendo un seguimiento con la firma de seguros Agroseguro con visitas a los campos para detectar cuál es el alcance de las pérdidas por falta de lluvia.